Una terapia 'mata de hambre' a las células del cáncer de páncreas

Interrumpir la fuente de energía de las células tumorales es una innovadora aproximación para el cáncer de páncreas, uno de los más mortales. Investigadores de la Universidad de Carolina del Norte (EE.UU.) han desarrollado una técnica para hacer que las células cancerosas pancreáticas dependan de una fuente de energía y, una vez que sin dependientes, privarlas de dicha fuente. Este hallazgo que ha permitido iniciar estudios clínicos con una nueva estrategia de tratamiento para este tumor. Se trata, explican hoy en «Nature Medicine» , de que las células tumorales depende de un proceso de producción de energía llamado autofagia, que consiste en que las células se autoreciclan para generar energía. En los estudios preclínicos se ha demostrado el beneficio de combinar un tratamiento que obliga a las células a depender más de la autofagia con otro fármacos que puede bloquear, indirectamente, esa misma vía de energía una vez que dependen de ella como combustible. Así, no puede seguir creciendo. «La autofagia es un proceso mediante el cual las células cancerosas reciclan materiales; en lugar de deshacerse de ellos, los reutilizan como nutrientes», señala Channing Der, uno de los autores de este trabajo. En esta ocasión, añade, «lo que hemos descubierto es que si se paraliza la vía más importante para obtener energía, la glucólisis, la célula cancerosa comienza a sufrir y aumenta la autofagia. Es decir, hemos visto una vía para que los cánceres pancreáticos sean más dependientes de la autofagia y, en consecuencia, más sensibles a un inhibidor de autofagia». La autofagia es un proceso mediante el cual las células cancerosas reciclan materiales; en lugar de deshacerse de ellos, los reutilizan como nutrientes El cáncer de páncreas tiene la supervivencia más baja de todos los cánceres en Europa. Responsable de más de 95.000 muertes en la UE cada año, el tiempo de supervivencia promedio en el momento del diagnóstico es de solo 4,6 meses, con pacientes que pierden el 98 por ciento de su esperanza de vida saludable. En 2018, según los datos de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) en España se diagnosticaron 7.765 casos, de los cuales 3.988 son hombres y 3.777 son mujeres. En trabajos previos, los investigadores encontraron que la autofagia aumenta en los cánceres pancreáticos con la mutación KRAS. Esto condujo a ensayos para probar el uso del compuesto hidroxicloroquina, que puede bloquear indirectamente la autofagia. Pero los resultados no fueron positivos. «Las células cancerosas tienen muchas opciones de energía; sabemos de al menos cuatro o cinco –señala Der-. Y si eliminas una, se puede adaptar. Por eso creemos que las células de cáncer de páncreas no respondían a la hidroxicloroquina ya que pueden adaptarse y encontrar otras formas de obtener más energía». En España se diagnosticaron 7.765 casos, de los cuales 3.988 son hombres y 3.777 son mujeres Esto puede no curar el cáncer de páncreas, pero es otro paso hacia más opciones de tratamiento En las búsqueda de inhibidores de la autofagia más efectivos, el equipo de Der encontró que el bloqueo del gen KRAS en realidad aumentaba la dependencia de la autofagia. Cuando combinaron un compuesto diseñado para bloquear las señales posteriores del gen KRAS con otro que puede bloquear indirectamente la autofagia, observaron un aumento de la eficacia en comparación con cualquiera de los fármacos utilizados de forma individual. «Si se usa un medicamento para bloquear una vía RAS clave, básicamente afecta la capacidad de las células cancerosas para usar otras fuentes de energía –indica Der-. Combinar ese medicamento con un inhibidor de la autofagia, la hidroxicloroquina, es mucho más efectivo». A pesar de que se necesitan estudios clínicos para determinar si el tratamiento es tolerado y efectivo para los pacientes, los datos son esperanzadores, ya que ha habido otros grupos han obtenido resultados similares. «Esto puede no curar el cáncer de páncreas, pero es otro paso hacia más opciones de tratamiento», concluye Kirsten Bryant, primera autora del estudio
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Interrumpir la fuente de energía de las células tumorales es una innovadora aproximación para el cáncer de páncreas, uno de los más mortales. Investigadores de la Universidad de Carolina del Norte (EE.UU.) han desarrollado una técnica para hacer que las células cancerosas pancreáticas dependan de una fuente de energía y, una vez que sin dependientes, privarlas de dicha fuente. Este hallazgo que ha permitido iniciar estudios clínicos con una nueva estrategia de tratamiento para este tumor. Se trata, explican hoy en «Nature Medicine» , de que las células tumorales depende de un proceso de producción de energía llamado autofagia, que consiste en que las células se autoreciclan para generar energía. En los estudios preclínicos se ha demostrado el beneficio de combinar un tratamiento que obliga a las células a depender más de la autofagia con otro fármacos que puede bloquear, indirectamente, esa misma vía de energía una vez que dependen de ella como combustible. Así, no puede seguir creciendo. «La autofagia es un proceso mediante el cual las células cancerosas reciclan materiales; en lugar de deshacerse de ellos, los reutilizan como nutrientes», señala Channing Der, uno de los autores de este trabajo. En esta ocasión, añade, «lo que hemos descubierto es que si se paraliza la vía más importante para obtener energía, la glucólisis, la célula cancerosa comienza a sufrir y aumenta la autofagia. Es decir, hemos visto una vía para que los cánceres pancreáticos sean más dependientes de la autofagia y, en consecuencia, más sensibles a un inhibidor de autofagia». La autofagia es un proceso mediante el cual las células cancerosas reciclan materiales; en lugar de deshacerse de ellos, los reutilizan como nutrientes El cáncer de páncreas tiene la supervivencia más baja de todos los cánceres en Europa. Responsable de más de 95.000 muertes en la UE cada año, el tiempo de supervivencia promedio en el momento del diagnóstico es de solo 4,6 meses, con pacientes que pierden el 98 por ciento de su esperanza de vida saludable. En 2018, según los datos de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC) en España se diagnosticaron 7.765 casos, de los cuales 3.988 son hombres y 3.777 son mujeres. En trabajos previos, los investigadores encontraron que la autofagia aumenta en los cánceres pancreáticos con la mutación KRAS. Esto condujo a ensayos para probar el uso del compuesto hidroxicloroquina, que puede bloquear indirectamente la autofagia. Pero los resultados no fueron positivos. «Las células cancerosas tienen muchas opciones de energía; sabemos de al menos cuatro o cinco –señala Der-. Y si eliminas una, se puede adaptar. Por eso creemos que las células de cáncer de páncreas no respondían a la hidroxicloroquina ya que pueden adaptarse y encontrar otras formas de obtener más energía». En España se diagnosticaron 7.765 casos, de los cuales 3.988 son hombres y 3.777 son mujeres Esto puede no curar el cáncer de páncreas, pero es otro paso hacia más opciones de tratamiento En las búsqueda de inhibidores de la autofagia más efectivos, el equipo de Der encontró que el bloqueo del gen KRAS en realidad aumentaba la dependencia de la autofagia. Cuando combinaron un compuesto diseñado para bloquear las señales posteriores del gen KRAS con otro que puede bloquear indirectamente la autofagia, observaron un aumento de la eficacia en comparación con cualquiera de los fármacos utilizados de forma individual. «Si se usa un medicamento para bloquear una vía RAS clave, básicamente afecta la capacidad de las células cancerosas para usar otras fuentes de energía –indica Der-. Combinar ese medicamento con un inhibidor de la autofagia, la hidroxicloroquina, es mucho más efectivo». A pesar de que se necesitan estudios clínicos para determinar si el tratamiento es tolerado y efectivo para los pacientes, los datos son esperanzadores, ya que ha habido otros grupos han obtenido resultados similares. «Esto puede no curar el cáncer de páncreas, pero es otro paso hacia más opciones de tratamiento», concluye Kirsten Bryant, primera autora del estudio
 
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