Un fármaco para la hiperplasia de próstata retrasa el diagnóstico del cáncer

Los hombres tratados con un fármaco para la hiperplasia prostática benigna (HPB) pueden sufrir un retraso de dos años en el diagnóstico de un cáncer de próstata y, según un estudio publicado en «JAMA Internal Medicine», tienen el doble de probabilidades de presentar una enfermedad avanzada al momento del diagnóstico. La hiperplasia benigna de próstata (HBP) es el crecimiento benigno de la glándula prostática en el varón y se correlaciona con la edad del paciente. Se considera que aproximadamente el 75 por ciento de los hombres con una edad de 80 años padecerán alguna manifestación clínica debida al crecimiento de la próstata. Los pacientes pueden beneficiarse de un tratamiento médico cuando la obstrucción en la vía urinaria es leve o moderada. El tratamiento médico puede realizarse con diversos productos farmacéuticos: productos obtenidos a partir de plantas (fitoterapia),productos que actúan sobre la inervación de la glándula prostática (Alfa bloqueantes) y fármacos que bloquean los mecanismos enzimáticos que controlan el crecimiento de la glándula prostática (Inhibidores de la 5-Alfa-reductasa). La hiperplasia benigna de próstata (HBP) es el crecimiento benigno de la glándula prostática en el varón y se correlaciona con la edad del paciente En este estudio, los investigadores vieron que aquellos que tomaron medicamentos que inhiben la enzima 5α-reductasa, fueron diagnosticados de un cáncer de próstata hasta 3,6 años más tarde de la aparición de los primeros síntomas que se detectan a través de los niveles elevados de una proteína llamada antígeno prostático específico (PSA). En comparación, aquellos que no había recibido el fármaco se les diagnóstico solo 1,4 años después de que la prueba del antígeno PSA diera positiva. El estudio mostró que el 25% de las personas tratadas con inhibidores de la 5-Alfa-reductasa fueron diagnosticados con cánceres de alto grado –de peor pronóstico-. Los investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de California en San Diego (EE.UU.) analizaron los datos de 80.875 varones. «Nuestro estudio demuestra lo importante que es concienciar a los profesionales médicos y los pacientes de que estos inhibidores pueden causar la supresión del PSA», señala Brent S. Rose, autor principal del artículo. «Además, existe la necesidad de crear pautas claras para la detección temprana del cáncer de próstata con el fin de facilitar una atención óptima para los hombres que reciben este tratamiento». Estudios anteriores han demostrado que el tratamiento con inhibidores de la 5-Alfa-reductasa puede provocar una reducción de aproximadamente el 50 por ciento en los niveles de PSA, una proteína producida por la glándula prostática. Debido a que el cáncer de próstata puede causar un aumento en los niveles de PSA, el test de PSA se usa como una herramienta de detección para este tipo de cáncer. Nuestros datos sugieren que la supresión del PSA en esta población no se tuvo en cuenta de manera rutinaria durante la prueba de detección del cáncer de próstata El estudio mostró que el 25% de las personas tratadas con inhibidores de la 5-Alfa-reductasa fueron diagnosticados con cánceres de alto grado –de peor pronóstico-, cifra que fue del 17 por ciento en los que no tomaban esta tratamiento. Además, el 7 por ciento tenía enfermedad metastásica en comparación con el 3 por ciento de los no tomaban inhibidores de la 5-Alfa-reductasa. «El uso de la prueba de detección de PSA continúa siendo una herramienta eficaz para la detección del cáncer de próstata entre los hombres que usan estos fármacos, siempre y cuando los niveles de PSA se ajusten para la supresión del antígeno que se produce al tomar estos medicamentos», asegura Reith R. Sarkar, primer autor del artículo. «Nuestros datos sugieren que la supresión del PSA en esta población no se tuvo en cuenta de manera rutinaria durante la prueba de detección del cáncer de próstata, y que ello condujo a retrasos en el diagnóstico, lo que puede haber provocado la enfermedad avanzada y un empeoramiento de los resultados clínicos». Ríe sin miedo La Asociación Nacional de Cáncer de Próstata (Ancap) ha lanzado este lunes en redes sociales la campaña "Ríe sin miedo", un mensaje de apoyo a los hombres que ven fuertemente limitada su calidad de vida por la incontinencia urinaria y para luchar contra el estigma que supone esta situación. El objetivo de la campaña es «terminar con la verguenza masculina, la resignación y el desconocimiento que envuelven a esta patología» e informar sobre la existencia del esfínter urinario artificial, que «es eficaz en el 80% de los pacientes que han sido intervenidos». La incontinencia en el varón puede tener varias causas: cirugía radical prostática y radioterapia por cáncer de próstata, cirugía o traumatismo pélvico que afecta a la musculatura del suelo pélvico y al esfínter que controlan la micción, la hiperplasia benigna de próstata o la diabetes, entre otras patologías. El correcto diagnóstico es fundamental para aplicar el tratamiento adecuado. La rehabilitación del suelo pélvico y el uso de fármacos son los primeros escalones terapéuticos eficaces. Y en el caso de la incontinencia severa, el esfínter urinario artificial recupera la función natural del esfínter, por lo que el paciente vuelve a tener una micción normal.
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Los hombres tratados con un fármaco para la hiperplasia prostática benigna (HPB) pueden sufrir un retraso de dos años en el diagnóstico de un cáncer de próstata y, según un estudio publicado en «JAMA Internal Medicine», tienen el doble de probabilidades de presentar una enfermedad avanzada al momento del diagnóstico. La hiperplasia benigna de próstata (HBP) es el crecimiento benigno de la glándula prostática en el varón y se correlaciona con la edad del paciente. Se considera que aproximadamente el 75 por ciento de los hombres con una edad de 80 años padecerán alguna manifestación clínica debida al crecimiento de la próstata. Los pacientes pueden beneficiarse de un tratamiento médico cuando la obstrucción en la vía urinaria es leve o moderada. El tratamiento médico puede realizarse con diversos productos farmacéuticos: productos obtenidos a partir de plantas (fitoterapia),productos que actúan sobre la inervación de la glándula prostática (Alfa bloqueantes) y fármacos que bloquean los mecanismos enzimáticos que controlan el crecimiento de la glándula prostática (Inhibidores de la 5-Alfa-reductasa). La hiperplasia benigna de próstata (HBP) es el crecimiento benigno de la glándula prostática en el varón y se correlaciona con la edad del paciente En este estudio, los investigadores vieron que aquellos que tomaron medicamentos que inhiben la enzima 5α-reductasa, fueron diagnosticados de un cáncer de próstata hasta 3,6 años más tarde de la aparición de los primeros síntomas que se detectan a través de los niveles elevados de una proteína llamada antígeno prostático específico (PSA). En comparación, aquellos que no había recibido el fármaco se les diagnóstico solo 1,4 años después de que la prueba del antígeno PSA diera positiva. El estudio mostró que el 25% de las personas tratadas con inhibidores de la 5-Alfa-reductasa fueron diagnosticados con cánceres de alto grado –de peor pronóstico-. Los investigadores de la Escuela de Medicina de la Universidad de California en San Diego (EE.UU.) analizaron los datos de 80.875 varones. «Nuestro estudio demuestra lo importante que es concienciar a los profesionales médicos y los pacientes de que estos inhibidores pueden causar la supresión del PSA», señala Brent S. Rose, autor principal del artículo. «Además, existe la necesidad de crear pautas claras para la detección temprana del cáncer de próstata con el fin de facilitar una atención óptima para los hombres que reciben este tratamiento». Estudios anteriores han demostrado que el tratamiento con inhibidores de la 5-Alfa-reductasa puede provocar una reducción de aproximadamente el 50 por ciento en los niveles de PSA, una proteína producida por la glándula prostática. Debido a que el cáncer de próstata puede causar un aumento en los niveles de PSA, el test de PSA se usa como una herramienta de detección para este tipo de cáncer. Nuestros datos sugieren que la supresión del PSA en esta población no se tuvo en cuenta de manera rutinaria durante la prueba de detección del cáncer de próstata El estudio mostró que el 25% de las personas tratadas con inhibidores de la 5-Alfa-reductasa fueron diagnosticados con cánceres de alto grado –de peor pronóstico-, cifra que fue del 17 por ciento en los que no tomaban esta tratamiento. Además, el 7 por ciento tenía enfermedad metastásica en comparación con el 3 por ciento de los no tomaban inhibidores de la 5-Alfa-reductasa. «El uso de la prueba de detección de PSA continúa siendo una herramienta eficaz para la detección del cáncer de próstata entre los hombres que usan estos fármacos, siempre y cuando los niveles de PSA se ajusten para la supresión del antígeno que se produce al tomar estos medicamentos», asegura Reith R. Sarkar, primer autor del artículo. «Nuestros datos sugieren que la supresión del PSA en esta población no se tuvo en cuenta de manera rutinaria durante la prueba de detección del cáncer de próstata, y que ello condujo a retrasos en el diagnóstico, lo que puede haber provocado la enfermedad avanzada y un empeoramiento de los resultados clínicos». Ríe sin miedo La Asociación Nacional de Cáncer de Próstata (Ancap) ha lanzado este lunes en redes sociales la campaña "Ríe sin miedo", un mensaje de apoyo a los hombres que ven fuertemente limitada su calidad de vida por la incontinencia urinaria y para luchar contra el estigma que supone esta situación. El objetivo de la campaña es «terminar con la verguenza masculina, la resignación y el desconocimiento que envuelven a esta patología» e informar sobre la existencia del esfínter urinario artificial, que «es eficaz en el 80% de los pacientes que han sido intervenidos». La incontinencia en el varón puede tener varias causas: cirugía radical prostática y radioterapia por cáncer de próstata, cirugía o traumatismo pélvico que afecta a la musculatura del suelo pélvico y al esfínter que controlan la micción, la hiperplasia benigna de próstata o la diabetes, entre otras patologías. El correcto diagnóstico es fundamental para aplicar el tratamiento adecuado. La rehabilitación del suelo pélvico y el uso de fármacos son los primeros escalones terapéuticos eficaces. Y en el caso de la incontinencia severa, el esfínter urinario artificial recupera la función natural del esfínter, por lo que el paciente vuelve a tener una micción normal.
 
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