Sin cables: un nuevo sistema inalámbrico vigila a los pacientes más frágiles del mundo

Los bebés prematuros requieren un control constante y cuidadoso de sus signos vitales, dada la extrema fragilidad de su salud. Información como la temperatura, la frecuencia cardíaca y respiratoria o la presión arterial, por ejemplo, son cruciales para aumentar las posibilidades de supervivencia de un recién nacido. Para lograr este nivel de cuidado constante, a menudo se recurre a múltiples sensores y electrodos, que se pegan a la piel del bebé y están unidos mediante cables a los dispositivos médicos que los rodean, y que en ocasiones son más grandes que el propio bebé y que dañan la frágil piel del bebé. Pero también constituyen un gran impedimento para el contacto piel con piel y no permiten a los padres sostener a sus hijos recién nacidos. Está demostrado que el contacto de los padres y madres con el bebé favorecesu recuperación. Los parches inalámbricos, además, permiten un mayor contacto piel con piel con los progenitores Ahora, un equipo de la Universidad Northwestern (EE.UU.) parece haber dado con la solución a este problema. Los expertos han diseñado sensores inalámbricos, suaves y flexibles, que reemplazan la maraña de sensores y cables habituales en las unidades de cuidados intensivos neonatales. Tras concluir sus estudios en bebés prematuros, los investigadores afirman que los sensores inalámbricos proporcionaban datos tan precisos como los de los sistemas tradicionales. Los parches inalámbricos, además, permiten un mayor contacto piel con piel con los progenitores. Los resultados del primer estudio, que incluye datos iniciales de más de 20 bebés que usaban los sensores inalámbricos junto con los sistemas de monitorización tradicionales, por lo que los investigadores podrían hacer una comparación, se publican hoy en «Science». Desde entonces, el equipo ha realizado pruebas exitosas con más de 70 bebés. Este estudio pertenece a una frontera en la que la física, la química y la ingeniería ofrecen nuevas opciones para el cuidado clínico de unos pacientes increíblemente frágiles que desafían los límites de la ciencia: los bebés prematuros y los bebés recién nacidos muy enfermos El dispositivo también podría ayudar a llenar los vacíos de información que existen durante el contacto piel a piel. Si los médicos pueden continuar midiendo los signos vitales de los bebés mientras están con sus padres, pueden aprender más sobre cóomo de crítico puede ser este contacto. El sensor pesa como una gota de lluvia - Universidad Northwestern Transparentes y compatibles con las imágenes, los sensores también se pueden usar durante los rayos X, las resonancias magnéticas y las tomografías computarizadas. «Los cables no son solo un impedimento físico para interactuar con el bebé, sino que también interrumpen el flujo de información si se desconectan. La tecnología se ha desarrollado para que pueda hacer imágenes con los sensores en su lugar y continuar controlando al bebé». «Este estudio pertenece a una frontera en la que la física, la química y la ingeniería ofrecen nuevas opciones para el cuidado clínico de unos pacientes increíblemente frágiles que desafían los límites de la ciencia: los bebés prematuros y los bebés recién nacidos muy enfermos», escribe Ruth Guinsburg en artículo de Perspective in Medicine. En su artículo Guinsburg enfatiza la posible aplicación global de este enfoque: «Muestra un enorme potencial práctico que podrían revolucionar la monitorización en todo el mundo». Disponibles en 2 o 3 años Los investigadores creen que sus sensores inalámbricos aparecerán en hospitales estadounidenses dentro de los próximos dos o tres años. Con el apoyo de dos importantes organizaciones sin fines de lucro, esperan enviar sensores a decenas de miles de familias en países en desarrollo durante el próximo año como parte de un esfuerzo internacional.
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Los bebés prematuros requieren un control constante y cuidadoso de sus signos vitales, dada la extrema fragilidad de su salud. Información como la temperatura, la frecuencia cardíaca y respiratoria o la presión arterial, por ejemplo, son cruciales para aumentar las posibilidades de supervivencia de un recién nacido. Para lograr este nivel de cuidado constante, a menudo se recurre a múltiples sensores y electrodos, que se pegan a la piel del bebé y están unidos mediante cables a los dispositivos médicos que los rodean, y que en ocasiones son más grandes que el propio bebé y que dañan la frágil piel del bebé. Pero también constituyen un gran impedimento para el contacto piel con piel y no permiten a los padres sostener a sus hijos recién nacidos. Está demostrado que el contacto de los padres y madres con el bebé favorecesu recuperación. Los parches inalámbricos, además, permiten un mayor contacto piel con piel con los progenitores Ahora, un equipo de la Universidad Northwestern (EE.UU.) parece haber dado con la solución a este problema. Los expertos han diseñado sensores inalámbricos, suaves y flexibles, que reemplazan la maraña de sensores y cables habituales en las unidades de cuidados intensivos neonatales. Tras concluir sus estudios en bebés prematuros, los investigadores afirman que los sensores inalámbricos proporcionaban datos tan precisos como los de los sistemas tradicionales. Los parches inalámbricos, además, permiten un mayor contacto piel con piel con los progenitores. Los resultados del primer estudio, que incluye datos iniciales de más de 20 bebés que usaban los sensores inalámbricos junto con los sistemas de monitorización tradicionales, por lo que los investigadores podrían hacer una comparación, se publican hoy en «Science». Desde entonces, el equipo ha realizado pruebas exitosas con más de 70 bebés. Este estudio pertenece a una frontera en la que la física, la química y la ingeniería ofrecen nuevas opciones para el cuidado clínico de unos pacientes increíblemente frágiles que desafían los límites de la ciencia: los bebés prematuros y los bebés recién nacidos muy enfermos El dispositivo también podría ayudar a llenar los vacíos de información que existen durante el contacto piel a piel. Si los médicos pueden continuar midiendo los signos vitales de los bebés mientras están con sus padres, pueden aprender más sobre cóomo de crítico puede ser este contacto. El sensor pesa como una gota de lluvia - Universidad Northwestern Transparentes y compatibles con las imágenes, los sensores también se pueden usar durante los rayos X, las resonancias magnéticas y las tomografías computarizadas. «Los cables no son solo un impedimento físico para interactuar con el bebé, sino que también interrumpen el flujo de información si se desconectan. La tecnología se ha desarrollado para que pueda hacer imágenes con los sensores en su lugar y continuar controlando al bebé». «Este estudio pertenece a una frontera en la que la física, la química y la ingeniería ofrecen nuevas opciones para el cuidado clínico de unos pacientes increíblemente frágiles que desafían los límites de la ciencia: los bebés prematuros y los bebés recién nacidos muy enfermos», escribe Ruth Guinsburg en artículo de Perspective in Medicine. En su artículo Guinsburg enfatiza la posible aplicación global de este enfoque: «Muestra un enorme potencial práctico que podrían revolucionar la monitorización en todo el mundo». Disponibles en 2 o 3 años Los investigadores creen que sus sensores inalámbricos aparecerán en hospitales estadounidenses dentro de los próximos dos o tres años. Con el apoyo de dos importantes organizaciones sin fines de lucro, esperan enviar sensores a decenas de miles de familias en países en desarrollo durante el próximo año como parte de un esfuerzo internacional.
 
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