Seis ejercicios que evitan el destino de los "genes de obesidad"

No hay excusas. Los genes no deben determinar si somos o no obesos. Si bien es cierto que las personas que han heredado los llamados ‘genes de la obesidad’ tienen mayores posibilidades de convertirse en obesos, existen ciertas medidas, a nuestro alcance, para mantener un peso más saludable. Un estudio realizado por el equipo de Wan-Yu Lin, de la Universidad Nacional de Taiwán , publicado hoy «PLOS Genetics», ha identificado seis medidas, especialmente relacionadas con el ejercicio, que son especialmente efectivas para combatir los efectos genéticos que contribuyen a la obesidad. La obesidad, que padece en torno al 23% de los españoles, se produce debido a que el exceso de grasa corporal se ha acumulado hasta tal punto que la salud puede verse afectada de manera adversa. Los expertos subrayan que hay más de 200 genes que influyen en el peso, y la mayoría de ellos se expresan en el cerebro o en el tejido adiposo. Realizado sobre 18.424 adultos, de 30 a 70 años de años de edad, el estudio examinó las interacciones entre la genética de los individuos y sus rutinas de ejercicio Además, la obesidad es una condición difícil de controlar porque resulta de las interacciones entre la genética y el estilo de vida de una persona. Los médicos a menudo recomiendan hacer ejercicio, pero no está claro cuáles son mejores para frenar el aumento de peso en individuos cuya genética los hace más propensos a volverse obesos. Un nuevo estudio realizado sobre 18.424 adultos, de 30 a 70 años de años de edad, examinó las interacciones entre la genética de los individuos y sus rutinas de ejercicio. Los investigadores descubrieron que correr de forma regular era el mejor tipo de ejercicio para controlar la obesidad. Sorprendentemente, el ciclismo, los ejercicios de estiramiento, la natación y Dance Revolution –video juegos simuladores de baile- no contrarrestaron los efectos genéticos sobre la obesidad Las otras medidas eran: escalar montañas, caminar, caminar a paso ligero o ‘power walking’, ciertos tipos de baile y sesiones largas de yoga. Todas ellas reducen el índice de masa corporal (IMC),un método utilizado para estimar la cantidad de grasa corporal que tiene una persona, y determinar que relaciona la estatura y el peso del individuo, en personas predispuestas a la obesidad. Sorprendentemente, el ciclismo, los ejercicios de estiramiento, la natación y Dance Dance Revolution –video juegos simuladores de baile- no contrarrestaron los efectos genéticos sobre la obesidad. El trabajo sugiere que, en lo que respecta a la obesidad, la genética no es un destino ineludible, y los efectos pueden disminuir con diferentes tipos de ejercicio regular. El trabajo sugiere que, en lo que respecta a la obesidad, la genética no es un destino ineludible, y los efectos pueden disminuir con diferentes tipos de ejercicio regular. Investigaciones anteriores han demostrado que la actividad física frecuente mitiga los efectos genéticos sobre la obesidad, pero estos estudios se centraron solo en el IMC. El nuevo estudio también considera otras cuatro medidas de obesidad que están más estrechamente relacionadas con problemas metabólicos: porcentaje de grasa corporal, circunferencia de la cintura, de la cadera y relación cintura-cadera. Debido a que la obesidad sigue siendo un serio desafío para la salud pública, no conviene exagerar los beneficios del ejercicio, concluyen los investigadores.
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No hay excusas. Los genes no deben determinar si somos o no obesos. Si bien es cierto que las personas que han heredado los llamados ‘genes de la obesidad’ tienen mayores posibilidades de convertirse en obesos, existen ciertas medidas, a nuestro alcance, para mantener un peso más saludable. Un estudio realizado por el equipo de Wan-Yu Lin, de la Universidad Nacional de Taiwán , publicado hoy «PLOS Genetics», ha identificado seis medidas, especialmente relacionadas con el ejercicio, que son especialmente efectivas para combatir los efectos genéticos que contribuyen a la obesidad. La obesidad, que padece en torno al 23% de los españoles, se produce debido a que el exceso de grasa corporal se ha acumulado hasta tal punto que la salud puede verse afectada de manera adversa. Los expertos subrayan que hay más de 200 genes que influyen en el peso, y la mayoría de ellos se expresan en el cerebro o en el tejido adiposo. Realizado sobre 18.424 adultos, de 30 a 70 años de años de edad, el estudio examinó las interacciones entre la genética de los individuos y sus rutinas de ejercicio Además, la obesidad es una condición difícil de controlar porque resulta de las interacciones entre la genética y el estilo de vida de una persona. Los médicos a menudo recomiendan hacer ejercicio, pero no está claro cuáles son mejores para frenar el aumento de peso en individuos cuya genética los hace más propensos a volverse obesos. Un nuevo estudio realizado sobre 18.424 adultos, de 30 a 70 años de años de edad, examinó las interacciones entre la genética de los individuos y sus rutinas de ejercicio. Los investigadores descubrieron que correr de forma regular era el mejor tipo de ejercicio para controlar la obesidad. Sorprendentemente, el ciclismo, los ejercicios de estiramiento, la natación y Dance Revolution –video juegos simuladores de baile- no contrarrestaron los efectos genéticos sobre la obesidad Las otras medidas eran: escalar montañas, caminar, caminar a paso ligero o ‘power walking’, ciertos tipos de baile y sesiones largas de yoga. Todas ellas reducen el índice de masa corporal (IMC),un método utilizado para estimar la cantidad de grasa corporal que tiene una persona, y determinar que relaciona la estatura y el peso del individuo, en personas predispuestas a la obesidad. Sorprendentemente, el ciclismo, los ejercicios de estiramiento, la natación y Dance Dance Revolution –video juegos simuladores de baile- no contrarrestaron los efectos genéticos sobre la obesidad. El trabajo sugiere que, en lo que respecta a la obesidad, la genética no es un destino ineludible, y los efectos pueden disminuir con diferentes tipos de ejercicio regular. El trabajo sugiere que, en lo que respecta a la obesidad, la genética no es un destino ineludible, y los efectos pueden disminuir con diferentes tipos de ejercicio regular. Investigaciones anteriores han demostrado que la actividad física frecuente mitiga los efectos genéticos sobre la obesidad, pero estos estudios se centraron solo en el IMC. El nuevo estudio también considera otras cuatro medidas de obesidad que están más estrechamente relacionadas con problemas metabólicos: porcentaje de grasa corporal, circunferencia de la cintura, de la cadera y relación cintura-cadera. Debido a que la obesidad sigue siendo un serio desafío para la salud pública, no conviene exagerar los beneficios del ejercicio, concluyen los investigadores.