Reconocimiento de emociones al servicio de la humanización de la radioterapia

Todos conocemos a personas cercanas que no siguen ninguna indicación médica: no se toman la medicación, se saltan la visita de seguimiento porque no se acuerdan o porque les supone hacer frente a miedos y sensaciones que uno intenta evitar, y cada vez son más los profesionales de la salud que entienden que retos como éste, la adherencia terapéutica (conseguir que un paciente siga el tratamiento que le indica el médico),se pueden abordar desde la experiencia de usuario. Ante este tipo de desafíos, el service design o diseño de servicios tiene bastante que aportar, sobre todo si entendemos que muchos de los puntos flacos de un servicio de salud se pueden corregir comprendiendo mejor aquello que preocupa, molesta, incomoda o atemoriza a los pacientes. Dotar de recursos médicos punteros no debería ser incompatible, sino complementario a mejorar los espacios donde ocurren los tratamientos. «Al inicio de la investigación nos dimos cuenta de que prácticamente todos los recursos económicos de un hospital se destinan a mejorar las instalaciones médicas con el objetivo de ofrecer el mejor tratamiento posible. Sin embargo, el resto de equipamiento presenta un estado degradado por el uso y el paso del tiempo» afirma Axel Gasulla de Domestic Data Streamers. Dotar de recursos médicos punteros no debería ser incompatible, sino complementario a mejorar los espacios donde ocurren los tratamientos. Domestic Data Streamers (DDS) es un estudio de Barcelona fundado en 2013 que desarrolla proyectos de comunicación y consultoría basados en un enfoque emocional de la información y los datos. DDS ha explorado los límites del arte, el diseño y la tecnología trabajando para museos, instituciones públicas y empresas privadas. EMOTIONAL HEALTHCARE TOOLKIT es la propuesta desarrollada por DDS para el proyecto Radiación +++ dentro de la convocatoria Componer Saberes de la Fundación Daniel y Nina Carasso . Este proyecto propone trabajar con pacientes y personal del área de oncología radioterápica del hospital Arnau de Vilanova de Lleida mediante un programa de intervenciones y talleres artísticos dirigidos por el Centro de arte La Panera. El objetivo es visibilizar la radioterapia como un proceso de curación y generar dinámicas participativas de humanización del espacio. Para ello, Domestic Data Streamers diseñó una herramienta de mapeo emocional en el espacio que permite detectar áreas de oportunidad para la mejora de la experiencia de los pacientes. Gracias a esta herramienta se detectan las emociones que tienen lugar en cada uno de los espacios del tratamiento permitiendo, así, localizar espacios donde crear cambio. Durante un período de unos 4 meses, se realizaron entrevistas en profundidad a una muestra significativa de los actores mencionados que condujo al equipo de DDS a diseñar la herramienta de mapeo emocional DDS llegó a esta propuesta a través de un proceso de investigación participativa realizado con pacientes, ex-pacientes, acompañantes y profesionales de la salud. Durante un período de unos 4 meses, se realizaron entrevistas en profundidad a una muestra significativa de los actores mencionados que condujo al equipo de DDS a diseñar la herramienta de mapeo emocional. El equipo optó por esta solución ya que también permitía afrontar la soledad, un sentimiento muy presente en los pacientes de cáncer: «nadie que no haya pasado por un cáncer puede entenderme. Cuando lo estás viviendo, por muy acompañado que estés, no puedes evitar sentirte solo, aislado», contaba un paciente. Antes de instalar la herramienta en el espacio, se realizó un taller con usuarios reales en el mismo hospital para ponerla a prueba, evaluarla y sacar insights para mejorarla. En este taller, los pacientes descubrieron una nueva manera de relacionarse con los espacios gracias a una dinámica basada en tomar fotografías de los mismos para, posteriormente, relacionarlos con las emociones que en ellos habían sentido. Para Pau Garcia de DDS «el hecho de utilizar cámaras instantáneas cambió radicalmente la forma de entender el problema, pues los pacientes veían los objetos y espacios que conforman la experiencia como elementos de impacto. La fotografía es una herramienta sencilla, pero con mucha fuerza expresiva y poderosa» La fotografía es una herramienta sencilla, pero con mucha fuerza expresiva y poderosa Gracias al proyecto se ha abierto el debate sobre qué espacios tienen un papel fundamental en el tratamiento, cuáles ya funcionan a la perfección y cuáles de ellos necesitan mayor atención: en espacios como la recepción se descubrió que la experiencia de los pacientes variaba mucho en función de si asistían al tratamiento por las mañanas o por las tardes, cuando la persiana está bajada y nadie les atiende. Además, el panel interactivo se ha convertido también en un espacio dónde los pacientes dejan mensajes de agradecimiento a sus cuidadores. Actualmente DDS sigue trabajando conjuntamente con el hospital para mejorar la herramienta porque el hecho de materializar las emociones ha permitido, a médicos y técnicos, modular el trato hacia los pacientes y les ha animado a activar el debate sobre la importancia de mejorar los aspectos experienciales del tratamiento.
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Todos conocemos a personas cercanas que no siguen ninguna indicación médica: no se toman la medicación, se saltan la visita de seguimiento porque no se acuerdan o porque les supone hacer frente a miedos y sensaciones que uno intenta evitar, y cada vez son más los profesionales de la salud que entienden que retos como éste, la adherencia terapéutica (conseguir que un paciente siga el tratamiento que le indica el médico),se pueden abordar desde la experiencia de usuario. Ante este tipo de desafíos, el service design o diseño de servicios tiene bastante que aportar, sobre todo si entendemos que muchos de los puntos flacos de un servicio de salud se pueden corregir comprendiendo mejor aquello que preocupa, molesta, incomoda o atemoriza a los pacientes. Dotar de recursos médicos punteros no debería ser incompatible, sino complementario a mejorar los espacios donde ocurren los tratamientos. «Al inicio de la investigación nos dimos cuenta de que prácticamente todos los recursos económicos de un hospital se destinan a mejorar las instalaciones médicas con el objetivo de ofrecer el mejor tratamiento posible. Sin embargo, el resto de equipamiento presenta un estado degradado por el uso y el paso del tiempo» afirma Axel Gasulla de Domestic Data Streamers. Dotar de recursos médicos punteros no debería ser incompatible, sino complementario a mejorar los espacios donde ocurren los tratamientos. Domestic Data Streamers (DDS) es un estudio de Barcelona fundado en 2013 que desarrolla proyectos de comunicación y consultoría basados en un enfoque emocional de la información y los datos. DDS ha explorado los límites del arte, el diseño y la tecnología trabajando para museos, instituciones públicas y empresas privadas. EMOTIONAL HEALTHCARE TOOLKIT es la propuesta desarrollada por DDS para el proyecto Radiación +++ dentro de la convocatoria Componer Saberes de la Fundación Daniel y Nina Carasso . Este proyecto propone trabajar con pacientes y personal del área de oncología radioterápica del hospital Arnau de Vilanova de Lleida mediante un programa de intervenciones y talleres artísticos dirigidos por el Centro de arte La Panera. El objetivo es visibilizar la radioterapia como un proceso de curación y generar dinámicas participativas de humanización del espacio. Para ello, Domestic Data Streamers diseñó una herramienta de mapeo emocional en el espacio que permite detectar áreas de oportunidad para la mejora de la experiencia de los pacientes. Gracias a esta herramienta se detectan las emociones que tienen lugar en cada uno de los espacios del tratamiento permitiendo, así, localizar espacios donde crear cambio. Durante un período de unos 4 meses, se realizaron entrevistas en profundidad a una muestra significativa de los actores mencionados que condujo al equipo de DDS a diseñar la herramienta de mapeo emocional DDS llegó a esta propuesta a través de un proceso de investigación participativa realizado con pacientes, ex-pacientes, acompañantes y profesionales de la salud. Durante un período de unos 4 meses, se realizaron entrevistas en profundidad a una muestra significativa de los actores mencionados que condujo al equipo de DDS a diseñar la herramienta de mapeo emocional. El equipo optó por esta solución ya que también permitía afrontar la soledad, un sentimiento muy presente en los pacientes de cáncer: «nadie que no haya pasado por un cáncer puede entenderme. Cuando lo estás viviendo, por muy acompañado que estés, no puedes evitar sentirte solo, aislado», contaba un paciente. Antes de instalar la herramienta en el espacio, se realizó un taller con usuarios reales en el mismo hospital para ponerla a prueba, evaluarla y sacar insights para mejorarla. En este taller, los pacientes descubrieron una nueva manera de relacionarse con los espacios gracias a una dinámica basada en tomar fotografías de los mismos para, posteriormente, relacionarlos con las emociones que en ellos habían sentido. Para Pau Garcia de DDS «el hecho de utilizar cámaras instantáneas cambió radicalmente la forma de entender el problema, pues los pacientes veían los objetos y espacios que conforman la experiencia como elementos de impacto. La fotografía es una herramienta sencilla, pero con mucha fuerza expresiva y poderosa» La fotografía es una herramienta sencilla, pero con mucha fuerza expresiva y poderosa Gracias al proyecto se ha abierto el debate sobre qué espacios tienen un papel fundamental en el tratamiento, cuáles ya funcionan a la perfección y cuáles de ellos necesitan mayor atención: en espacios como la recepción se descubrió que la experiencia de los pacientes variaba mucho en función de si asistían al tratamiento por las mañanas o por las tardes, cuando la persiana está bajada y nadie les atiende. Además, el panel interactivo se ha convertido también en un espacio dónde los pacientes dejan mensajes de agradecimiento a sus cuidadores. Actualmente DDS sigue trabajando conjuntamente con el hospital para mejorar la herramienta porque el hecho de materializar las emociones ha permitido, a médicos y técnicos, modular el trato hacia los pacientes y les ha animado a activar el debate sobre la importancia de mejorar los aspectos experienciales del tratamiento.