Por qué no deberías beber leche cruda como Miguel Ángel Revilla

«De la ubre a la panza». Con esta frase el siempre polémico Miguel Ángel Revilla titulaba una serie de fotografías en Twitter donde se le ve bebiendo leche cruda durante el festival de ordeño en Trasierra. Más allá de la comicidad del gesto de satisfacción final, que ha servido para producir memes de todo tipo, los usuarios se le han echado encima por los riesgos que entraña tomar este alimento sin pasteurizar. Festival concurso de ordeño en Trasierra. De la ubre a la panza. pic.twitter.com/H0xNThpfof— Miguel Ángel Revilla (@RevillaMiguelA) 17 de febrero de 2019Entre los que han afeado la conducta del presidente de Cantabria se encuentran algunos expertos en seguridad alimentaria muy activos en Twitter, como la técnologa de los alimentos y dietista nutricionista Beatriz Robles o el doctor en Ciencia y Tecnología de los Alimentos, Miguel Ángel Lurueña, más conocido como @gominolasdepetroleo. «A ver @RevillaMiguelA. Que entiendo que lo hace por compromiso con los productores locales y cree que es positiva su imagen bebiendo #lechecruda. Pero puede perjudicarles porque es una práctica de riesgo y ellos serán los responsables si hay brotes», advierte Beatriz Robles. Lurueña, por su parte, recuerda: «Todavía hay muchas personas que piensan que beber la leche directamente de la ubre es seguro porque sale estéril de la vaca. Sin embargo, la leche puede estar contaminada, incluso aunque el animal parezca sano». Otros usuarios le han recordado el riesgo de contraer brucelosis y han llegado incluso a comparar este gesto de Revilla con el de Manuel Fraga cuando en 1966 se bañó en la playa de Palomares para demostrar que no estaba contaminada. En ABC, ya advertimos de los problemas de salud que implica consumir ciertos alimentos crudos. En el caso concreto de la leche, puede contener bacterias peligrosas como Salmonella, E. coli y Listeria, responsables de numerosas enfermedades. Tiene 150 veces más probabilidades de causar afecciones que la pasteurizada. Hervirla en casa puede disminuir el riesgo, pero no con la misma efectividad que los tratamientos térmicos controlados de la industria: pasteurización (72ºC durante 20 segundos) y la esterilización (por encima de los 100ºC). Esta última garantiza su seguridad por más tiempo. Beatriz Robles aseguró entonces en ABC que la leche se somete a tratamientos que nos garantizan que podamos consumirlos en condiciones de seguridad. «Gracias a estos procesos y a los controles que se realizan sobre estos productos, todos tenemos acceso a ellos y no sufrimos patologías de transmisión alimentaria. Quizá por eso hemos olvidado que existen y que pueden llegar a ser muy graves y comprometer la vida o dejar secuelas crónicas», señaló. Este verano, tras la aprobación en Cataluña del decreto 163/2018, de 17 de julio, de venta directa de leche cruda de vaca, la OCU también alertó de de que esta actividad entraña riesgos sanitarios elevados. «Su consumo puede ocasionar problemas graves, especialmente en niños, embarazadas y personas mayores, entre los cuales se describen casos de meningitis bacteriana», señalaron desde la organización de consumidores y usuarios.
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«De la ubre a la panza». Con esta frase el siempre polémico Miguel Ángel Revilla titulaba una serie de fotografías en Twitter donde se le ve bebiendo leche cruda durante el festival de ordeño en Trasierra. Más allá de la comicidad del gesto de satisfacción final, que ha servido para producir memes de todo tipo, los usuarios se le han echado encima por los riesgos que entraña tomar este alimento sin pasteurizar. Festival concurso de ordeño en Trasierra. De la ubre a la panza. pic.twitter.com/H0xNThpfof— Miguel Ángel Revilla (@RevillaMiguelA) 17 de febrero de 2019Entre los que han afeado la conducta del presidente de Cantabria se encuentran algunos expertos en seguridad alimentaria muy activos en Twitter, como la técnologa de los alimentos y dietista nutricionista Beatriz Robles o el doctor en Ciencia y Tecnología de los Alimentos, Miguel Ángel Lurueña, más conocido como @gominolasdepetroleo. «A ver @RevillaMiguelA. Que entiendo que lo hace por compromiso con los productores locales y cree que es positiva su imagen bebiendo #lechecruda. Pero puede perjudicarles porque es una práctica de riesgo y ellos serán los responsables si hay brotes», advierte Beatriz Robles. Lurueña, por su parte, recuerda: «Todavía hay muchas personas que piensan que beber la leche directamente de la ubre es seguro porque sale estéril de la vaca. Sin embargo, la leche puede estar contaminada, incluso aunque el animal parezca sano». Otros usuarios le han recordado el riesgo de contraer brucelosis y han llegado incluso a comparar este gesto de Revilla con el de Manuel Fraga cuando en 1966 se bañó en la playa de Palomares para demostrar que no estaba contaminada. En ABC, ya advertimos de los problemas de salud que implica consumir ciertos alimentos crudos. En el caso concreto de la leche, puede contener bacterias peligrosas como Salmonella, E. coli y Listeria, responsables de numerosas enfermedades. Tiene 150 veces más probabilidades de causar afecciones que la pasteurizada. Hervirla en casa puede disminuir el riesgo, pero no con la misma efectividad que los tratamientos térmicos controlados de la industria: pasteurización (72ºC durante 20 segundos) y la esterilización (por encima de los 100ºC). Esta última garantiza su seguridad por más tiempo. Beatriz Robles aseguró entonces en ABC que la leche se somete a tratamientos que nos garantizan que podamos consumirlos en condiciones de seguridad. «Gracias a estos procesos y a los controles que se realizan sobre estos productos, todos tenemos acceso a ellos y no sufrimos patologías de transmisión alimentaria. Quizá por eso hemos olvidado que existen y que pueden llegar a ser muy graves y comprometer la vida o dejar secuelas crónicas», señaló. Este verano, tras la aprobación en Cataluña del decreto 163/2018, de 17 de julio, de venta directa de leche cruda de vaca, la OCU también alertó de de que esta actividad entraña riesgos sanitarios elevados. «Su consumo puede ocasionar problemas graves, especialmente en niños, embarazadas y personas mayores, entre los cuales se describen casos de meningitis bacteriana», señalaron desde la organización de consumidores y usuarios.