Obesidad: la clave está en tu cerebro

Independientemente de cuánto ejercicio haga o cómo de equilibrada sea su dieta, al final, controlar su peso está más relacionado con su cerebro de lo que podría haber pensado. Un estudio publicado en «The Journal of Clinical Investigation», realizado por investigadores del Hospital Université de Montréal (Canadá) ha visto por primera vez, en ratones, que la proteína de unión ACBP, tiene una influencia directa en las neuronas a para que los roedores, y los humanos, mantengan un peso saludable. Hace apenas 3 años, el equipo de Thierry Alquier, autor principal de este estudio, ya había revelado, había revelado que esta misma proteína permitía a los astrocitos, células que soportan las funciones neuronales, comunicar las variaciones que se producían en los ácidos grasos y los lípidos en la sangre a las neuronas. Gracias a esta información esencial, el cerebro puede ajustar la ingesta de alimentos y el gasto de energía y, en última instancia, controlar el peso de su propietario. «Ahora mostramos que las neuronas que reducen la ingesta de alimentos, conocidas como neuronas proopiomelanocortinas o neuronas POMC, están en ‘estrecha comunicación’ con los astrocitos que producen la proteína ACBP en un área específica del cerebro: el núcleo arqueado del hipotálam», señala Alquier. Gracias a esta información esencial, el cerebro puede ajustar la ingesta de alimentos y el gasto de energía y, en última instancia, controlar el peso de su propietario Esencial para el control de la alimentación y el metabolismo, esta área del hipotálamo contiene dos poblaciones de neuronas con funciones opuestas cuando se activan: el primer resultado es un aumento en la ingesta de alimentos; el segundo, las neuronas POMC comunes a los animales y los seres humanos, promueven una reducción de la ingesta de alimentos y un aumento del gasto de energía. «Las mutaciones genéticas explican solo entre el 5 y el 10% de los casos de obesidad –reconoce Alquier-. Y de entre estos casos, una gran proporción está relacionada con una alteración de esta vía neuronal conocida comúnmente como la vía de la melanocortina». En el nuevo trabajo los investigadores han visto que la eliminación del gen ACBP en los astrocitos del núcleo arqueado promueve la obesidad. Cuando modificaron genéticamente ratones para ser obesos, «observamos en el laboratorio que, al inyectarles diariamente ACBP, se produjo una reducción de la ingesta de alimentos y pérdida de peso del 5% durante cinco días, un mecanismo que se basa en la activación de las neuronas POMC». Sin embargo, el investigador advierte que se trata de un estudio que se encuentra en la etapa de investigación básica y se llevó a cabo en el laboratorio con ratones. Al inyectarles diariamente ACBP, se produjo una reducción de la ingesta de alimentos y pérdida de peso del 5% durante cinco días, un mecanismo que se basa en la activación de las neuronas POMC Reconocida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como un problema de salud pública mundial, la obesidad es un factor de riesgo importante para ciertas enfermedades crónicas, como la diabetes tipo 2, las enfermedades cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer, y para los trastornos musculoesqueléticos y la muerte prematura.
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Independientemente de cuánto ejercicio haga o cómo de equilibrada sea su dieta, al final, controlar su peso está más relacionado con su cerebro de lo que podría haber pensado. Un estudio publicado en «The Journal of Clinical Investigation», realizado por investigadores del Hospital Université de Montréal (Canadá) ha visto por primera vez, en ratones, que la proteína de unión ACBP, tiene una influencia directa en las neuronas a para que los roedores, y los humanos, mantengan un peso saludable. Hace apenas 3 años, el equipo de Thierry Alquier, autor principal de este estudio, ya había revelado, había revelado que esta misma proteína permitía a los astrocitos, células que soportan las funciones neuronales, comunicar las variaciones que se producían en los ácidos grasos y los lípidos en la sangre a las neuronas. Gracias a esta información esencial, el cerebro puede ajustar la ingesta de alimentos y el gasto de energía y, en última instancia, controlar el peso de su propietario. «Ahora mostramos que las neuronas que reducen la ingesta de alimentos, conocidas como neuronas proopiomelanocortinas o neuronas POMC, están en ‘estrecha comunicación’ con los astrocitos que producen la proteína ACBP en un área específica del cerebro: el núcleo arqueado del hipotálam», señala Alquier. Gracias a esta información esencial, el cerebro puede ajustar la ingesta de alimentos y el gasto de energía y, en última instancia, controlar el peso de su propietario Esencial para el control de la alimentación y el metabolismo, esta área del hipotálamo contiene dos poblaciones de neuronas con funciones opuestas cuando se activan: el primer resultado es un aumento en la ingesta de alimentos; el segundo, las neuronas POMC comunes a los animales y los seres humanos, promueven una reducción de la ingesta de alimentos y un aumento del gasto de energía. «Las mutaciones genéticas explican solo entre el 5 y el 10% de los casos de obesidad –reconoce Alquier-. Y de entre estos casos, una gran proporción está relacionada con una alteración de esta vía neuronal conocida comúnmente como la vía de la melanocortina». En el nuevo trabajo los investigadores han visto que la eliminación del gen ACBP en los astrocitos del núcleo arqueado promueve la obesidad. Cuando modificaron genéticamente ratones para ser obesos, «observamos en el laboratorio que, al inyectarles diariamente ACBP, se produjo una reducción de la ingesta de alimentos y pérdida de peso del 5% durante cinco días, un mecanismo que se basa en la activación de las neuronas POMC». Sin embargo, el investigador advierte que se trata de un estudio que se encuentra en la etapa de investigación básica y se llevó a cabo en el laboratorio con ratones. Al inyectarles diariamente ACBP, se produjo una reducción de la ingesta de alimentos y pérdida de peso del 5% durante cinco días, un mecanismo que se basa en la activación de las neuronas POMC Reconocida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como un problema de salud pública mundial, la obesidad es un factor de riesgo importante para ciertas enfermedades crónicas, como la diabetes tipo 2, las enfermedades cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer, y para los trastornos musculoesqueléticos y la muerte prematura.