Mejor forma de pera que de manzana para prevenir el riesgo cardiaco

Las mujeres posmenopáusicas que tienen forma de 'manzana' en lugar de forma de 'pera' tienen un mayor riesgo de problemas cardíacos y en los vasos sanguíneos, incluso si tienen un índice de masa corporal (IMC) normal y saludable, según una investigación publicada en el «European Heart Journal». El estudio encontró que almacenar una mayor proporción de grasa corporal en las piernas (lo que se llama forma de pera) estaba relacionado con un riesgo significativamente menor de enfermedad cardiovascular (ECV) en estas mujeres. Este es el primer estudio que analiza la relación entre el lugar dónde se almacena la grasa en el cuerpo y el riesgo de ECV en mujeres posmenopáusicas con un IMC normal. En él han participado 2.683 mujeres que formaban parte de la Iniciativa de Salud de la Mujer en los EE. UU., que reclutó a casi 162.000 mujeres posmenopáusicas entre 1993 y 1998 y las siguió hasta febrero de 2017. En el inicio del estudio ninguna tenía ECV, pero durante una los más de 18 años de seguimiento, se produjeron 291 casos de ECV. Los investigadores, liderados por Qibin Qi, de la Facultad de Medicina Albert Einstein, Nueva York (EE. UU.),vieron que las mujeres que almacenaban más grasa alrededor de su parte media o tronco (en forma de manzana) tenía casi el doble de riesgo de problemas cardíacos y accidentes cerebrovasculares. «Nuestros hallazgos sugieren que las mujeres posmenopáusicas, a pesar de tener un peso normal, podrían tener un riesgo variable de enfermedad cardiovascular debido a las diferentes distribuciones de grasa en la parte media o en las piernas. Además del control general del peso corporal, es posible que las personas también necesiten prestar atención a su grasa corporal, incluso a aquellas que tienen un peso corporal saludable», señala Qi. Sin embargo, añade, «es importante tener en cuenta que las participantes de nuestro estudio eran mujeres posmenopáusicas que tenían una gran cantidad de grasa en salrededor del tronco y la pierna». Nuestros hallazgos resaltan la necesidad de usar medidas antropométricas que reflejen mejor la distribución regional de grasa para identificar un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular Qi señala que en la práctica clínica habitual, el IMC es un enfoque común para evaluar el riesgo de enfermedad cardiovascular de una persona. «Nuestros hallazgos resaltan la necesidad de usar medidas antropométricas que reflejen mejor la distribución regional de grasa para identificar un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular», afirma. Cuando las mujeres alcanzan la menopausia, pueden sufrir cambios en la forma y el metabolismo de su cuerpo. Se puede almacenar más grasa alrededor de los órganos en el cuerpo en lugar de debajo de la piel. Además, la distribución de la grasa corporal está determinada tanto por la genética como por la exposición a factores ambientales, como la dieta y el ejercicio. Qi añade que si bien se han realizado algunos estudios a gran escala sobre los determinantes genéticos de la grasa en la parte superior e inferior del cuerpo, hay menos que se hayan centrado en los factores relacionados como el estilo de vida, como la actividad física y la ingesta alimentaria, que desempeñan un papel clave en la distribción de la grasa de un individuo. «En el futuro -apunta- nuestro grupo se centrará en los impactos a largo plazo de los hábitos alimentarios en la distribución de la grasa entre estas mujeres posmenopáusicas, y evaluará si los hábitos alimentarios pueden afectar los riesgos para la salud, como el de cáncer, enfermedades cardiovasculares y muertes prematuros a través de la distribución de la grasa corporal» En un editorial, Matthias Blüher y Ulrich Laufs, de la Universidad de Leipzig (Alemania) escriben que el estudio puede inspirar conceptos novedosos de cómo un desequilibrio entre los depósitos de grasa 'aterogénicos' y 'antipatogénicos' contribuye indirectamente al daño vascular.
Compartir:  Compartir en FacebookCompartir en TwitterCompartir en Google+Compartir por correoCompartir en PinterestCompartir en Whatsapp
Las mujeres posmenopáusicas que tienen forma de 'manzana' en lugar de forma de 'pera' tienen un mayor riesgo de problemas cardíacos y en los vasos sanguíneos, incluso si tienen un índice de masa corporal (IMC) normal y saludable, según una investigación publicada en el «European Heart Journal». El estudio encontró que almacenar una mayor proporción de grasa corporal en las piernas (lo que se llama forma de pera) estaba relacionado con un riesgo significativamente menor de enfermedad cardiovascular (ECV) en estas mujeres. Este es el primer estudio que analiza la relación entre el lugar dónde se almacena la grasa en el cuerpo y el riesgo de ECV en mujeres posmenopáusicas con un IMC normal. En él han participado 2.683 mujeres que formaban parte de la Iniciativa de Salud de la Mujer en los EE. UU., que reclutó a casi 162.000 mujeres posmenopáusicas entre 1993 y 1998 y las siguió hasta febrero de 2017. En el inicio del estudio ninguna tenía ECV, pero durante una los más de 18 años de seguimiento, se produjeron 291 casos de ECV. Los investigadores, liderados por Qibin Qi, de la Facultad de Medicina Albert Einstein, Nueva York (EE. UU.),vieron que las mujeres que almacenaban más grasa alrededor de su parte media o tronco (en forma de manzana) tenía casi el doble de riesgo de problemas cardíacos y accidentes cerebrovasculares. «Nuestros hallazgos sugieren que las mujeres posmenopáusicas, a pesar de tener un peso normal, podrían tener un riesgo variable de enfermedad cardiovascular debido a las diferentes distribuciones de grasa en la parte media o en las piernas. Además del control general del peso corporal, es posible que las personas también necesiten prestar atención a su grasa corporal, incluso a aquellas que tienen un peso corporal saludable», señala Qi. Sin embargo, añade, «es importante tener en cuenta que las participantes de nuestro estudio eran mujeres posmenopáusicas que tenían una gran cantidad de grasa en salrededor del tronco y la pierna». Nuestros hallazgos resaltan la necesidad de usar medidas antropométricas que reflejen mejor la distribución regional de grasa para identificar un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular Qi señala que en la práctica clínica habitual, el IMC es un enfoque común para evaluar el riesgo de enfermedad cardiovascular de una persona. «Nuestros hallazgos resaltan la necesidad de usar medidas antropométricas que reflejen mejor la distribución regional de grasa para identificar un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular», afirma. Cuando las mujeres alcanzan la menopausia, pueden sufrir cambios en la forma y el metabolismo de su cuerpo. Se puede almacenar más grasa alrededor de los órganos en el cuerpo en lugar de debajo de la piel. Además, la distribución de la grasa corporal está determinada tanto por la genética como por la exposición a factores ambientales, como la dieta y el ejercicio. Qi añade que si bien se han realizado algunos estudios a gran escala sobre los determinantes genéticos de la grasa en la parte superior e inferior del cuerpo, hay menos que se hayan centrado en los factores relacionados como el estilo de vida, como la actividad física y la ingesta alimentaria, que desempeñan un papel clave en la distribción de la grasa de un individuo. «En el futuro -apunta- nuestro grupo se centrará en los impactos a largo plazo de los hábitos alimentarios en la distribución de la grasa entre estas mujeres posmenopáusicas, y evaluará si los hábitos alimentarios pueden afectar los riesgos para la salud, como el de cáncer, enfermedades cardiovasculares y muertes prematuros a través de la distribución de la grasa corporal» En un editorial, Matthias Blüher y Ulrich Laufs, de la Universidad de Leipzig (Alemania) escriben que el estudio puede inspirar conceptos novedosos de cómo un desequilibrio entre los depósitos de grasa 'aterogénicos' y 'antipatogénicos' contribuye indirectamente al daño vascular.
 
acolor.es - Diseño de paginas webbuscaprat.com - Guia comercial de el prat
aColorBuscaprat