Los 'atracones de sueño' de fin de semana no reparan el daño que causa dormir poco

Cada vez hay más evidencias que muestran que la falta y los trastornos del sueño no tratados suponen un riesgo añadido para los problemas metabólicos, como la obesidad y la diabetes, pero también la enfermedad cardiovascular o el alzhéimer. Durante la semana muchas personas no duermen lo suficiente, pero esperan al ‘ansiado’ fin de semana para recuperar el sueño perdido pensando que así compensan el daño causado por haber descuidado su sueño. Pues, de acuerdo con estudio publicado en «Current Biology» dormir los fines de semana no basta para reducir esos riesgos. Además, el trabaj constata que de hecho, en algunas medidas de salud, tratar de ponerse al día durante unos días y luego volver a los malos hábitos de sueño, empeora las cosas. Dormir lo suficiente es fundamental para nuestra salud. La mayoría lo sabe, pero pocos hoy en día cumplen lo de las ocho horas de sueño diarias. Los estimulantes como el café o las bebidas energéticas, las alarmas de los relojes y luces artificiales, incluida la de dispositivos electrónicos, interfieren en nuestro ritmo circadiano y nos impiden descansar correctamente. En España, en general, se duerme poco y tarde; de media dedicamos a esta actividad 7,1 horas, menos de las las ocho que recomiendan los expertos. Una de las razones de ese déficit de sueño es que nos acostamos más tarde de lo que deberíamos. Los estimulantes como el café o las bebidas energéticas, las alarmas de los relojes y luces artificiales, incluida la de dispositivos electrónicos, interfieren en nuestro ritmo circadiano y nos impiden descansar correctamente «El mensaje clave de este estudio es que la recuperación del sueño durante el fin de semana no parece ser una estrategia efectiva para contrarrestar las interrupciones del metabolismo inducidas por la pérdida de sueño durante el resto de la semana» dice Kenneth Wright, de la Universidad de Colorado Boulder (EE.UU.),y coordinadora del estudio. Muchas personas duermen más los fines de semana que durante la semana. Sin embargo, no se sabía cómo el hecho de volver a un horario de sueño insuficiente durante la semana laboral después de un fin de semana de sueño de recuperación influye en la salud metabólica de una persona. Para descubrirlo, los investigadores dirigidos por Christopher Depner y Wright reclutaron a adultos jóvenes sanos. Cada participante fue asignado al azar a uno de tres grupos: El primero tenía mucho tiempo para dormir (9 horas) cada noche durante 9 noches; el segundo solo 5 horas para dormir cada noche durante ese mismo periodo y, por último, el tercero durmió 5 horas durante 5 días, seguido de un fin de semana en el que durmieron tanto como quisieron antes de regresar a otros 2 días de sueño restringido. En los dos grupos con sueño restringido, el sueño insuficiente llevó a un aumento en los refrigerios después de la cena y al aumento de peso. Durante el sueño ‘reparador’ del fin de semana en el tercer grupo, los participantes del estudio durmieron una hora más en promedio de lo que normalmente lo harían. También consumieron menos calorías adicionales después de la cena que aquellos que no dormían lo suficiente. Sin embargo, cuando volvieron a dormir lo suficiente después del fin de semana, su reloj corporal circadiano seguía desajustado y, además, comieron más después de la cena ya que su peso siguió aumentando. Por otro lado, la restricción del sueño en el primer grupo de participantes se asoció con una reducción de la sensibilidad a la insulina de alrededor del 13% . Y, sorpredentemente, el grupo que tuvo la oportunidad de dormir más el fin de semana todavía mostró menos sensibilidad a la insulina. La sensibilidad a la insulina de todo su cuerpo, hígado y músculo disminuyó entre un 9 y un 27 por ciento después de que no volvieron a dormir lo suficiente, una vez que terminó el fin de semana. Los nuevos hallazgos se suman a la evidencia de que la falta de sueño es un factor de riesgo para los trastornos metabólicos «Nuestros hallazgos muestran que la sensibilidad a la insulina específica del músculo y el hígado era peor en los sujetos que tuvieron un sueño de recuperación durante el fin de semana», subraya Depner, constatando que esas anomalías metabólicas no se observaron en las personas que dormían menos todo el tiempo. «Este hallazgo muestra además que no es probable que la recuperación del sueño durante el fin de semana sea una contramedida efectiva para la pérdida de sueño con respecto a la salud metabólica cuando la pérdida de sueño es crónica». Los nuevos hallazgos se suman a la evidencia de que la falta de sueño es un factor de riesgo para los trastornos metabólicos. También muestran que ponerse al día los fines de semana no es la solución para la pérdida crónica de sueño durante la semana. Y concluyen: «este estudio demuestra la importancia de dormir lo suficiente en un horario regular. Cambiar los horarios de dormir con frecuencia es una forma de estrés asociado con anomalías metabólicas». Estas son las horas que deberías dormir Las necesidades de sueño varían según la edad. Por eso, la National Sleep Foundation realizó un estudio para determinar cuánto tiempo es saludable dormir en cada etapa de la vida. Los resultados se publicaron en la revista «Sleep Health». -Recién nacidos (0-3 meses): Entre 14 y 17 horas. No menos de 11 y no más de 19. -Bebés (4-11 meses): Entre 12 y 15 horas. No menos de 10 y no más de 18. -Niños de 1 y 2 años : Entre 11 y 14 horas. No menos de 9 y no más de 16. -Niños de entre 3 y 5 años : De 10 a 13 horas. No menos de 8 y no más de 14. -Niños de entre 6 y 13 años : De 9 y 11 horas. No menos de 7 y no más de 12. -Adolescentes de entre 14 y 17 años: Entre 8 y 10 horas. No menos de 7 y no más de 11. -Jóvenes de entre 18 y 25 años : De 7 y 9 horas. No menos de 6 y no más de 11. -Adultos de entre 26 y 64 años : Entre 7 y 9 horas. No menos de 6 y no más de 10. -Más de 65 años : De 7 y 8 horas. No menos de 5 y no más de 9.
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Cada vez hay más evidencias que muestran que la falta y los trastornos del sueño no tratados suponen un riesgo añadido para los problemas metabólicos, como la obesidad y la diabetes, pero también la enfermedad cardiovascular o el alzhéimer. Durante la semana muchas personas no duermen lo suficiente, pero esperan al ‘ansiado’ fin de semana para recuperar el sueño perdido pensando que así compensan el daño causado por haber descuidado su sueño. Pues, de acuerdo con estudio publicado en «Current Biology» dormir los fines de semana no basta para reducir esos riesgos. Además, el trabaj constata que de hecho, en algunas medidas de salud, tratar de ponerse al día durante unos días y luego volver a los malos hábitos de sueño, empeora las cosas. Dormir lo suficiente es fundamental para nuestra salud. La mayoría lo sabe, pero pocos hoy en día cumplen lo de las ocho horas de sueño diarias. Los estimulantes como el café o las bebidas energéticas, las alarmas de los relojes y luces artificiales, incluida la de dispositivos electrónicos, interfieren en nuestro ritmo circadiano y nos impiden descansar correctamente. En España, en general, se duerme poco y tarde; de media dedicamos a esta actividad 7,1 horas, menos de las las ocho que recomiendan los expertos. Una de las razones de ese déficit de sueño es que nos acostamos más tarde de lo que deberíamos. Los estimulantes como el café o las bebidas energéticas, las alarmas de los relojes y luces artificiales, incluida la de dispositivos electrónicos, interfieren en nuestro ritmo circadiano y nos impiden descansar correctamente «El mensaje clave de este estudio es que la recuperación del sueño durante el fin de semana no parece ser una estrategia efectiva para contrarrestar las interrupciones del metabolismo inducidas por la pérdida de sueño durante el resto de la semana» dice Kenneth Wright, de la Universidad de Colorado Boulder (EE.UU.),y coordinadora del estudio. Muchas personas duermen más los fines de semana que durante la semana. Sin embargo, no se sabía cómo el hecho de volver a un horario de sueño insuficiente durante la semana laboral después de un fin de semana de sueño de recuperación influye en la salud metabólica de una persona. Para descubrirlo, los investigadores dirigidos por Christopher Depner y Wright reclutaron a adultos jóvenes sanos. Cada participante fue asignado al azar a uno de tres grupos: El primero tenía mucho tiempo para dormir (9 horas) cada noche durante 9 noches; el segundo solo 5 horas para dormir cada noche durante ese mismo periodo y, por último, el tercero durmió 5 horas durante 5 días, seguido de un fin de semana en el que durmieron tanto como quisieron antes de regresar a otros 2 días de sueño restringido. En los dos grupos con sueño restringido, el sueño insuficiente llevó a un aumento en los refrigerios después de la cena y al aumento de peso. Durante el sueño ‘reparador’ del fin de semana en el tercer grupo, los participantes del estudio durmieron una hora más en promedio de lo que normalmente lo harían. También consumieron menos calorías adicionales después de la cena que aquellos que no dormían lo suficiente. Sin embargo, cuando volvieron a dormir lo suficiente después del fin de semana, su reloj corporal circadiano seguía desajustado y, además, comieron más después de la cena ya que su peso siguió aumentando. Por otro lado, la restricción del sueño en el primer grupo de participantes se asoció con una reducción de la sensibilidad a la insulina de alrededor del 13% . Y, sorpredentemente, el grupo que tuvo la oportunidad de dormir más el fin de semana todavía mostró menos sensibilidad a la insulina. La sensibilidad a la insulina de todo su cuerpo, hígado y músculo disminuyó entre un 9 y un 27 por ciento después de que no volvieron a dormir lo suficiente, una vez que terminó el fin de semana. Los nuevos hallazgos se suman a la evidencia de que la falta de sueño es un factor de riesgo para los trastornos metabólicos «Nuestros hallazgos muestran que la sensibilidad a la insulina específica del músculo y el hígado era peor en los sujetos que tuvieron un sueño de recuperación durante el fin de semana», subraya Depner, constatando que esas anomalías metabólicas no se observaron en las personas que dormían menos todo el tiempo. «Este hallazgo muestra además que no es probable que la recuperación del sueño durante el fin de semana sea una contramedida efectiva para la pérdida de sueño con respecto a la salud metabólica cuando la pérdida de sueño es crónica». Los nuevos hallazgos se suman a la evidencia de que la falta de sueño es un factor de riesgo para los trastornos metabólicos. También muestran que ponerse al día los fines de semana no es la solución para la pérdida crónica de sueño durante la semana. Y concluyen: «este estudio demuestra la importancia de dormir lo suficiente en un horario regular. Cambiar los horarios de dormir con frecuencia es una forma de estrés asociado con anomalías metabólicas». Estas son las horas que deberías dormir Las necesidades de sueño varían según la edad. Por eso, la National Sleep Foundation realizó un estudio para determinar cuánto tiempo es saludable dormir en cada etapa de la vida. Los resultados se publicaron en la revista «Sleep Health». -Recién nacidos (0-3 meses): Entre 14 y 17 horas. No menos de 11 y no más de 19. -Bebés (4-11 meses): Entre 12 y 15 horas. No menos de 10 y no más de 18. -Niños de 1 y 2 años : Entre 11 y 14 horas. No menos de 9 y no más de 16. -Niños de entre 3 y 5 años : De 10 a 13 horas. No menos de 8 y no más de 14. -Niños de entre 6 y 13 años : De 9 y 11 horas. No menos de 7 y no más de 12. -Adolescentes de entre 14 y 17 años: Entre 8 y 10 horas. No menos de 7 y no más de 11. -Jóvenes de entre 18 y 25 años : De 7 y 9 horas. No menos de 6 y no más de 11. -Adultos de entre 26 y 64 años : Entre 7 y 9 horas. No menos de 6 y no más de 10. -Más de 65 años : De 7 y 8 horas. No menos de 5 y no más de 9.