Leucemia crónica: ¿Qué le pasa a Joaquín Caparrós?

Joaquín Caparrós , entrenador del Sevilla, sorprendía este domingo anunciando que tiene una leucemia crónica, pero que se encuentra bien y no necesita tratamiento. No daba más detalles, pero mandaba un mensaje de tranquilidad a la afición sevillista. «Me hierve la sangre roja, pero ha habido un pique con la sangre blanca y me han dicho que tengo una leucemia crónica. Voy a disfrutar de mi profesión. No tengo ningún tipo de tratamiento y le doy las gracias al presidente y al director deportivo por esta oportunidad», explicó. La leucemia es un cáncer de los glóbulos blancos, un tipo de células de la sangre que ayudan al organismo a combatir infecciones. Las células sanguíneas se forman en la médula ósea, pero en las personas con leucemia, la médula ósea produce glóbulos blancos anormales. Estas células reemplazan a las células sanguíneas sanas y dificultan que la sangre cumpla su función. Pueden ser agudas o crónicas. En la leucemia aguda las células son muy anormales y su número aumenta rápidamente, mientras que la crónica crece lentamente. Existen dos tipos de leucemia crónica: linfocítica o mielógena . En la leucemia linfocítica crónica, hay demasiados linfocitos, un tipo de glóbulos blancos; mientras que en la mielógena crónica, hay demasiados granulocitos, que son un tipo específico de glóbulos blancos. Puede que pase mucho tiempo antes de que las leucemias crónicas causen problemas, y la mayoría de las personas puede vivir con ellas por muchos años, explica la Sociedad Americana contra el Cáncer. Aunque Caparrós no ha puesto apellido a su leucemia crónica, la leucemia linfocítica crónica es uno de los tipos más comunes de leucemia en adultos. Se suele presentar durante o después de la edad madura, según el Instituto Nacional del Cáncer de EE.UU. Además uno de los tratamientos estándar de esta enfermedad es la vigilancia estrecha de la afección sin administrar ningún tratamiento hasta que los síntomas se presenten o cambien. Y esto coincidiría con la afirmación de Caparrós de que no tiene ningún tipo de tratamiento.
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Joaquín Caparrós , entrenador del Sevilla, sorprendía este domingo anunciando que tiene una leucemia crónica, pero que se encuentra bien y no necesita tratamiento. No daba más detalles, pero mandaba un mensaje de tranquilidad a la afición sevillista. «Me hierve la sangre roja, pero ha habido un pique con la sangre blanca y me han dicho que tengo una leucemia crónica. Voy a disfrutar de mi profesión. No tengo ningún tipo de tratamiento y le doy las gracias al presidente y al director deportivo por esta oportunidad», explicó. La leucemia es un cáncer de los glóbulos blancos, un tipo de células de la sangre que ayudan al organismo a combatir infecciones. Las células sanguíneas se forman en la médula ósea, pero en las personas con leucemia, la médula ósea produce glóbulos blancos anormales. Estas células reemplazan a las células sanguíneas sanas y dificultan que la sangre cumpla su función. Pueden ser agudas o crónicas. En la leucemia aguda las células son muy anormales y su número aumenta rápidamente, mientras que la crónica crece lentamente. Existen dos tipos de leucemia crónica: linfocítica o mielógena . En la leucemia linfocítica crónica, hay demasiados linfocitos, un tipo de glóbulos blancos; mientras que en la mielógena crónica, hay demasiados granulocitos, que son un tipo específico de glóbulos blancos. Puede que pase mucho tiempo antes de que las leucemias crónicas causen problemas, y la mayoría de las personas puede vivir con ellas por muchos años, explica la Sociedad Americana contra el Cáncer. Aunque Caparrós no ha puesto apellido a su leucemia crónica, la leucemia linfocítica crónica es uno de los tipos más comunes de leucemia en adultos. Se suele presentar durante o después de la edad madura, según el Instituto Nacional del Cáncer de EE.UU. Además uno de los tratamientos estándar de esta enfermedad es la vigilancia estrecha de la afección sin administrar ningún tratamiento hasta que los síntomas se presenten o cambien. Y esto coincidiría con la afirmación de Caparrós de que no tiene ningún tipo de tratamiento.