Las etiquetas que advierten del azúcar añadido reducirán el riesgo de enfermedades

Una sencilla etiqueta que advierte sobre el contenido de azúcares añadidos en todos los alimentos envasados y bebidas azucaradas podría tener importantes beneficios para la salud y supondría un importante ahorro económico en el cuidado de enfermedades como la diabetes y las cardiopatías durante los próximos 20 años en EE.UU., según un nuevo estudio publicado en «Circulation». La mala alimentación, especialmente con el consumo excesivo de azúcar, es una causa conocida y prevenible de enfermedad cardiovascular y diabetes. En 2016, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE.UU. anunció la necesidad del etiquetado de azúcares añadidos en las etiquetas nutricionales d todos los alimentos envasados y bebidas. «El propósito de nuestro estudio ha sido valorar el impacto esta normativa de la FDA en la reducción de la ingesta de azúcar y sobre la prevención de la diabetes y las enfermedades cardiovasculares», señala Renata Micha, de la Universidad de Tufts, en Boston. Y sus resultados indican que las etiquetas podrían reducir el consumo de alimentos y bebidas con azúcares añadidos, lo que podría conducir a una mejora en la salud y una reducción en el gasto sanitario. De hecho, los investigadores predicen que entre 2018 y 2037, el etiquetado prevendría más de 354.000 casos de enfermedad cardiovascular y conduciría a casi 600.000 casos menos de diabetes tipo 2. En coste netos de atención médica sería de más de 31 mil millones de dólares, sin incluir los costes sociales, como la pérdida de productividad. Los autores del estudio creen que estos nuevos etiquetados probablemente alentarían a los fabricantes de alimentos y bebidas a reformular sus productos «Nosotros, y otros grupos, hemos demostrado que el etiquetado puede ser una estrategia eficaz para respaldar la elección informada del consumidor y cambiar el comportamiento del consumidor», subraya Micha. Además, los autores del estudio creen que estos nuevos etiquetados probablemente alentarían a los fabricantes de alimentos y bebidas a reformular sus productos. Como resultado, calculan que el impacto podría ser del doble, y que se podría llegar a más de 700.000 casos menos de enfermedades cardiovasculares y 1,2 millones menos de casos de diabetes, con un ahorro neto en los costes de atención médica de más de 57 mil millones de dólares. Los consumidores están así más capacitados para tomar decisiones sobre los alimentos, algo que ayudará a reducir su riesgo de sufrir enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares «Un etiquetado nutricional claro y fácil de entender ayuda hacia una alimentación saludable», afirma Linda Van Horn, de la Universidad Northwestern, en Chicago. «Los consumidores están así más capacitados para tomar decisiones sobre los alimentos, algo que ayudará a reducir su riesgo de sufrir enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares y vivir una vida más larga y saludables»". «Nuestros hallazgos pueden ser conservadores y subestimar el impacto total en la salud y el impacto económico. El modelo solo evaluó los beneficios para la salud y los ahorros en costos de la diabetes y los resultados de las enfermedades cardiovasculares», concluye Micha. ¿Y en España? La ministra de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, María Luisa Carcedo, anunció en diciembre de 2018 la implantación en alimentos y bebidas de un logotipo de cinco colores, para facilitar al ciudadano información precisa sobre la calidad nutricional del producto. Este etiquetado frontal, conocido como Nutriscore, que ya se ve en los supermercados, ya que las empresas están empezando a adoptarlo de forma voluntaria, será obligatorio dentro de un año, el plazo en que estará aprobado el real decreto. El código de cinco colores, que ya está implantado en Francia y en breve lo estará en Bélgica y Portugal, consiste en un gráfico con coloración gradual del verde al rojo en cinco niveles al estilo de un semáforo y cada producto destacará el color que le corresponda en función de su contenido en azúcares, grasas saturadas, sal, calorías, fibra y proteínas. Los colores verdes identificarán los productos más saludables y los rojos los de menor calidad nutricional.
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Una sencilla etiqueta que advierte sobre el contenido de azúcares añadidos en todos los alimentos envasados y bebidas azucaradas podría tener importantes beneficios para la salud y supondría un importante ahorro económico en el cuidado de enfermedades como la diabetes y las cardiopatías durante los próximos 20 años en EE.UU., según un nuevo estudio publicado en «Circulation». La mala alimentación, especialmente con el consumo excesivo de azúcar, es una causa conocida y prevenible de enfermedad cardiovascular y diabetes. En 2016, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE.UU. anunció la necesidad del etiquetado de azúcares añadidos en las etiquetas nutricionales d todos los alimentos envasados y bebidas. «El propósito de nuestro estudio ha sido valorar el impacto esta normativa de la FDA en la reducción de la ingesta de azúcar y sobre la prevención de la diabetes y las enfermedades cardiovasculares», señala Renata Micha, de la Universidad de Tufts, en Boston. Y sus resultados indican que las etiquetas podrían reducir el consumo de alimentos y bebidas con azúcares añadidos, lo que podría conducir a una mejora en la salud y una reducción en el gasto sanitario. De hecho, los investigadores predicen que entre 2018 y 2037, el etiquetado prevendría más de 354.000 casos de enfermedad cardiovascular y conduciría a casi 600.000 casos menos de diabetes tipo 2. En coste netos de atención médica sería de más de 31 mil millones de dólares, sin incluir los costes sociales, como la pérdida de productividad. Los autores del estudio creen que estos nuevos etiquetados probablemente alentarían a los fabricantes de alimentos y bebidas a reformular sus productos «Nosotros, y otros grupos, hemos demostrado que el etiquetado puede ser una estrategia eficaz para respaldar la elección informada del consumidor y cambiar el comportamiento del consumidor», subraya Micha. Además, los autores del estudio creen que estos nuevos etiquetados probablemente alentarían a los fabricantes de alimentos y bebidas a reformular sus productos. Como resultado, calculan que el impacto podría ser del doble, y que se podría llegar a más de 700.000 casos menos de enfermedades cardiovasculares y 1,2 millones menos de casos de diabetes, con un ahorro neto en los costes de atención médica de más de 57 mil millones de dólares. Los consumidores están así más capacitados para tomar decisiones sobre los alimentos, algo que ayudará a reducir su riesgo de sufrir enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares «Un etiquetado nutricional claro y fácil de entender ayuda hacia una alimentación saludable», afirma Linda Van Horn, de la Universidad Northwestern, en Chicago. «Los consumidores están así más capacitados para tomar decisiones sobre los alimentos, algo que ayudará a reducir su riesgo de sufrir enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares y vivir una vida más larga y saludables»". «Nuestros hallazgos pueden ser conservadores y subestimar el impacto total en la salud y el impacto económico. El modelo solo evaluó los beneficios para la salud y los ahorros en costos de la diabetes y los resultados de las enfermedades cardiovasculares», concluye Micha. ¿Y en España? La ministra de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, María Luisa Carcedo, anunció en diciembre de 2018 la implantación en alimentos y bebidas de un logotipo de cinco colores, para facilitar al ciudadano información precisa sobre la calidad nutricional del producto. Este etiquetado frontal, conocido como Nutriscore, que ya se ve en los supermercados, ya que las empresas están empezando a adoptarlo de forma voluntaria, será obligatorio dentro de un año, el plazo en que estará aprobado el real decreto. El código de cinco colores, que ya está implantado en Francia y en breve lo estará en Bélgica y Portugal, consiste en un gráfico con coloración gradual del verde al rojo en cinco niveles al estilo de un semáforo y cada producto destacará el color que le corresponda en función de su contenido en azúcares, grasas saturadas, sal, calorías, fibra y proteínas. Los colores verdes identificarán los productos más saludables y los rojos los de menor calidad nutricional.
 
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