La proteína p38gamma, nueva diana terapéutica para el cáncer hepático

La proteína p38gamma, relacionada con el estrés, podría convertirse en una nueva diana farmacológica para el cáncer de hígado, un tipo de tumor para el que actualmente hay pocas opciones farmacológicas. Lo ha visto un grupo del «Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares» (CNIC) cuyo trabajo se publica hoy en la revista Nature. Coordinado por la investigadora del Guadalupe Sabio, los investigadores han descubierto que la proteína p38gamma, una de las cuatro p38 kinasas existentes, es necesaria para el inicio de la división celular de las células del hígado. Esto hace que «pueda ser una buena diana terapéutica para el cáncer hepático», señala Sabio y, de hecho, añade, «nosotras ya estamos desarrollando inhibidores de esta proteína para intentar usar frente a este cáncer». La incidencia estimada de cáncer de hígado en España es de 5.862 casos (4.252 varones y 1.610 mujeres). Es el séptimo cáncer en incidencia en varones y el decimoséptimo en mujeres. En el contexto de la Unión Europea, España presenta una incidencia de cáncer de hígado de aproximadamente 12 de cada 100.000 hombres y 3,5 de cada 100.000 mujeres. Este grupo lleva varios años estudiando una familia de proteínas que se activan cuando las células sufren cualquier tipo de estrés. Ahora, acaba de descubrir el papel relevante de p38g en el inicio de la división celular de las células del hígado. La activación de la proteína p38g es esencial para el desarrollo del principal tipo de cáncer hepático, que afecta a más de un millón de personas al año en todo el mundo En estudios en el laboratorio, las investigadoras profundizaron en las similitudes de p38gamma con las CDKs, proteínas conocidas desde hace tiempo por ser las encargadas de regular la división y el ciclo celular. Desde hace mucho, a las CDKs se las ha relacionado con el desarrollo del cáncer. Así, vieron que un inhibidor de la CDK2 también disminuye la actividad de la p38g. Además, descubrieron que las dos ejercen su acción sobre una proteína supresora de tumores clave en la regulación del ciclo celular. Al inhibir o eliminar a esta proteína el CNIC ha conseguido retrasar el desarrollo del carcinoma hepatocelular en ratones Para comprobar si la p38g estaba realmente implicada en la división celular, Antonia Tomás-Loba, primera autora del artículo, analizó qué pasaba cuando se inducía químicamente el cáncer de hígado a ratones con o sin esta proteína kinasa. Y los resultados fueron realmente prometedores: «tanto si faltaba esta proteína como si se bloqueaba su actividad con un fármaco, conseguimos retrasar el desarrollo del carcinoma hepatocelular», señala Tomás-Loba. Estos resultados, explica Sabio, «podrían ser extrapolados a las personas». De hecho, en colaboración con el Hospital Universitario de Salamanca han comprobado que la cantidad de esta proteína en hígado aumenta con la fibrosis hepática, un condición que precede al cáncer y es mucho mayor en los pacientes con cáncer de hígado, señalando que en el futuro se podría tratar este tipo de cáncer con algún medicamento que inhibiera específicamente a la p38g. La ventaja frente a la inhibición frente a otras vías, concluyen Sabio, es que nuestros resultados apuntan a que la p38g controlaría el inicio de ciclo celular tras el estrés por lo que su inhibición no afectaría a otros tejidos que están en constante proliferación como el intestino o el pelo.
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La proteína p38gamma, relacionada con el estrés, podría convertirse en una nueva diana farmacológica para el cáncer de hígado, un tipo de tumor para el que actualmente hay pocas opciones farmacológicas. Lo ha visto un grupo del «Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares» (CNIC) cuyo trabajo se publica hoy en la revista Nature. Coordinado por la investigadora del Guadalupe Sabio, los investigadores han descubierto que la proteína p38gamma, una de las cuatro p38 kinasas existentes, es necesaria para el inicio de la división celular de las células del hígado. Esto hace que «pueda ser una buena diana terapéutica para el cáncer hepático», señala Sabio y, de hecho, añade, «nosotras ya estamos desarrollando inhibidores de esta proteína para intentar usar frente a este cáncer». La incidencia estimada de cáncer de hígado en España es de 5.862 casos (4.252 varones y 1.610 mujeres). Es el séptimo cáncer en incidencia en varones y el decimoséptimo en mujeres. En el contexto de la Unión Europea, España presenta una incidencia de cáncer de hígado de aproximadamente 12 de cada 100.000 hombres y 3,5 de cada 100.000 mujeres. Este grupo lleva varios años estudiando una familia de proteínas que se activan cuando las células sufren cualquier tipo de estrés. Ahora, acaba de descubrir el papel relevante de p38g en el inicio de la división celular de las células del hígado. La activación de la proteína p38g es esencial para el desarrollo del principal tipo de cáncer hepático, que afecta a más de un millón de personas al año en todo el mundo En estudios en el laboratorio, las investigadoras profundizaron en las similitudes de p38gamma con las CDKs, proteínas conocidas desde hace tiempo por ser las encargadas de regular la división y el ciclo celular. Desde hace mucho, a las CDKs se las ha relacionado con el desarrollo del cáncer. Así, vieron que un inhibidor de la CDK2 también disminuye la actividad de la p38g. Además, descubrieron que las dos ejercen su acción sobre una proteína supresora de tumores clave en la regulación del ciclo celular. Al inhibir o eliminar a esta proteína el CNIC ha conseguido retrasar el desarrollo del carcinoma hepatocelular en ratones Para comprobar si la p38g estaba realmente implicada en la división celular, Antonia Tomás-Loba, primera autora del artículo, analizó qué pasaba cuando se inducía químicamente el cáncer de hígado a ratones con o sin esta proteína kinasa. Y los resultados fueron realmente prometedores: «tanto si faltaba esta proteína como si se bloqueaba su actividad con un fármaco, conseguimos retrasar el desarrollo del carcinoma hepatocelular», señala Tomás-Loba. Estos resultados, explica Sabio, «podrían ser extrapolados a las personas». De hecho, en colaboración con el Hospital Universitario de Salamanca han comprobado que la cantidad de esta proteína en hígado aumenta con la fibrosis hepática, un condición que precede al cáncer y es mucho mayor en los pacientes con cáncer de hígado, señalando que en el futuro se podría tratar este tipo de cáncer con algún medicamento que inhibiera específicamente a la p38g. La ventaja frente a la inhibición frente a otras vías, concluyen Sabio, es que nuestros resultados apuntan a que la p38g controlaría el inicio de ciclo celular tras el estrés por lo que su inhibición no afectaría a otros tejidos que están en constante proliferación como el intestino o el pelo.