La lactancia materna exclusiva reduce las posibilidades de sufrir dermatitis en la infancia

La lactancia materna exclusiva durante los primeros tres meses de vida reducen significativamente las posibilidades de sufrir eccema o dermatitis a los 6 años de edad, en comparación con otros niños que no fueron amamantados o lo hicieron durante menos tiempo. Es la conclusión de un estudio preliminar presentado durante la reunión anual de la Academia Americana de Alergia, Asma e Inmunología. El eccema o dermatitis es una enfermedad crónica que se caracteriza por una picazón extrema en la piel que, al rascarse, se inflama y se cubre con ampollas que se agrietan fácilmente. Aunque se sabe que la genética y el ambiente están implicados en esta patología inflamatoria, todavía hay preguntas que no tiene una respuesta clara, como la mejor manera de prevenirla. La lactancia materna cuenta entre sus beneficios la reducción en el riesgo de desarrollar algunas afecciones crónicas como asma y obesidad. En el caso del eccema todavía se necesita más investigación. Por ello, el equipo de Katherine M. Balas, asistente de investigación clínica en Children's National y autora principal del estudio, seleccionó los datos recopilados en el Estudio de Prácticas de Alimentación Infantil II, un estudio longitudinal co-dirigido por los CDC y la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de 2005 a 2007, así como el examen de seguimiento de 2012. Este estudio realizó un seguimiento de las dietas de aproximadamente 2.000 mujeres embarazadas en su tercer trimestre de gestación y examinó las prácticas de alimentación durante el primer año de vida de sus bebés. Su investigación de seguimiento analizó los patrones de salud, desarrollo y alimentación de 1.520 de estos niños a los 6 años de edad. Alrededor de 300 de los niños habían sido diagnosticados con eccema en algún momento de sus vidas, y el 58,5 por ciento de los niños de 6 años lo sufrían en el momento del seguimiento de los CDC y la FDA. Los niños con un estatus socioeconómico más alto o un historial familiar de alergias alimentarias tenían mayores probabilidades de ser diagnosticados con eccema. «Los niños que fueron amamantados exclusivamente durante tres meses o más tuvieron una probabilidad significativamente menor de tener eccema persistente a los 6 años, en comparación con sus compañeros que nunca fueron amamantados o que fueron amamantados durante menos tiempo», explica Balas. «Si bien la lactancia materna exclusiva no puede evitar que los niños desarrollen eccema, puede protegerlos de sufrir brotes prolongados», concluye la experta.
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La lactancia materna exclusiva durante los primeros tres meses de vida reducen significativamente las posibilidades de sufrir eccema o dermatitis a los 6 años de edad, en comparación con otros niños que no fueron amamantados o lo hicieron durante menos tiempo. Es la conclusión de un estudio preliminar presentado durante la reunión anual de la Academia Americana de Alergia, Asma e Inmunología. El eccema o dermatitis es una enfermedad crónica que se caracteriza por una picazón extrema en la piel que, al rascarse, se inflama y se cubre con ampollas que se agrietan fácilmente. Aunque se sabe que la genética y el ambiente están implicados en esta patología inflamatoria, todavía hay preguntas que no tiene una respuesta clara, como la mejor manera de prevenirla. La lactancia materna cuenta entre sus beneficios la reducción en el riesgo de desarrollar algunas afecciones crónicas como asma y obesidad. En el caso del eccema todavía se necesita más investigación. Por ello, el equipo de Katherine M. Balas, asistente de investigación clínica en Children's National y autora principal del estudio, seleccionó los datos recopilados en el Estudio de Prácticas de Alimentación Infantil II, un estudio longitudinal co-dirigido por los CDC y la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de 2005 a 2007, así como el examen de seguimiento de 2012. Este estudio realizó un seguimiento de las dietas de aproximadamente 2.000 mujeres embarazadas en su tercer trimestre de gestación y examinó las prácticas de alimentación durante el primer año de vida de sus bebés. Su investigación de seguimiento analizó los patrones de salud, desarrollo y alimentación de 1.520 de estos niños a los 6 años de edad. Alrededor de 300 de los niños habían sido diagnosticados con eccema en algún momento de sus vidas, y el 58,5 por ciento de los niños de 6 años lo sufrían en el momento del seguimiento de los CDC y la FDA. Los niños con un estatus socioeconómico más alto o un historial familiar de alergias alimentarias tenían mayores probabilidades de ser diagnosticados con eccema. «Los niños que fueron amamantados exclusivamente durante tres meses o más tuvieron una probabilidad significativamente menor de tener eccema persistente a los 6 años, en comparación con sus compañeros que nunca fueron amamantados o que fueron amamantados durante menos tiempo», explica Balas. «Si bien la lactancia materna exclusiva no puede evitar que los niños desarrollen eccema, puede protegerlos de sufrir brotes prolongados», concluye la experta.