Estas son las peligrosas bacterias para tu salud que viven en la comida cruda para perros

Cuidado con lo que le das de comer a tu perro. Y no solo en lo que respecta a la salud del can, sino por la tuya y la de tu familia. Un nuevo estudio publicado en la revista «Vet Record» ha detectado que muchos productos alimenticios crudos para perros contienen altos niveles de bacterias que presentan riesgos potenciales tanto para los animales como para las personas, especialmente en el caso de los bebés, los ancianos y las personas con inmunidad deficiente. «Los perros en familias con bebés, personas mayores o personas inmunocomprometidas no deben ser alimentados con productos cárnicos crudos, ya que estos grupos son más susceptibles a las infecciones», advierten los investigadores. Ofrecer a los perros una dieta basada en carne cruda, conocida como BARF (Biologically Appropriate Raw Food) se ha vuelto cada vez más popular en los últimos años porque los dueños consideran que es una alternativa «más saludable» y más «natural» frente a los productos comerciales que tradicionalmente encontramos en los supermercados. El problema es que los productos cárnicos crudos no se tratan con calor ni se liofilizan para pasteurizar su contenido. Para probar y medir los niveles de bacterias, los investigadores tomaron muestras de 60 paquetes de productos cárnicos crudos, comprados en distintas tiendas dentro de un radio de 200 kilómetros de su laboratorio en Uppsala (Suecia) entre marzo y septiembre de 2017. Los productos, todos destinados a perros, contenían al menos uno de estos ingredientes: carne cruda; huesos comestibles y/o vísceras de vacas, pollos, corderos, pavos, cerdos, patos, renos o salmones. Algunos también incluían verduras, fibra vegetal y minerales. Todos los productos, de 10 fabricantes diferentes, eran originarios de Suecia, Noruega, Finlandia, Alemania o Inglaterra. Las muestras se analizaron en busca de bacterias que podrían representar un riesgo para la salud de los animales y las personas: Enterobacteriaceae, Clostridium perfringens, Salmonella y Campylobacter. Las 60 muestras contenían especies de Enterobacteriaceae, que son indicadores de contaminación fecal. Los niveles variaron ampliamente entre los diferentes fabricantes y, en algunos casos, entre los diferentes productos de la misma marca. Pero en 31 (52%) de ellas los niveles excedían el umbral máximo establecido por las regulaciones de la Unión Europea (UE) de 5000 bacterias por gramo. La mayoría de las especies identificadas no se conoce que causen infección, excepto el E coli , que se encontró en aproximadamente un tercio de las muestras. Clostridium perfringens, otro marcador de contaminación fecal y estándares de higiene, se encontró en 18 muestras (30%). Dos de las muestras superaron los límites máximos establecidos por las directrices suecas. Las especies de Salmonella, que pueden provocar infecciones de animales a personas y que están prohibidas en cualquier producto destinado a la alimentación animal, se encontraron en 4 muestras (7 %). Las de Campylobacter, muy sensibles a la congelación, se hallaron en solo tres muestras de tres fabricantes diferentes «Es muy probable que Campylobacter estuviera presente en más muestras antes de la congelación, y que esas muestras en las que se aisló Campylobacter contenían niveles muy altos de especies de Campylobacter antes del proceso de congelación, ya que algunas lograron sobrevivir al congelador», escriben. Ante estos hallazgos, los investigadores resaltan la importancia de un almacenamiento, y manejo cuidadoso de los alimentos crudos para perros, debido a los riesgos potenciales para la salud que representan. «Bacterias como la E. coli y la Salmonella pueden causar enfermedades gastrointestinales significativas en los animales. Las mascotas también pueden eliminar patógenos potencialmente dañinos presentes en los alimentos crudos en su ambiente, por lo que existe un riesgo para los propietarios tanto al manipular los alimentos como al contacto con el animal», advierte Daniella Dos Santos, vicepresidente de la Asociación Británica de Veterinaria. «Recomendamos a cualquier propietario que desee probar una dieta cruda a base de carne para su mascota que primero consulte a un veterinario», concluye Dos Santos. Recomendaciones para los dueños Los investigadores suecos hacen varias recomendaciones para reducir el riesgo de infección y resistencia a los antibióticos: -La comida cruda debe conservarse congelada hasta su uso y descongelarla a 10 ºC. - Es necesario mantenerla separada de otros alimentos. - Se debe manipular con utensilios de cocina diferentes o lavarlos bien después de cada uso. - Las bacterias en los jugos de la comida cruda para perros pueden salpicar y propagarse a otros alimentos y superficies, y los perros pueden transferir bacterias potencialmente dañinas y / o resistentes a los antibióticos al lamer las caras de sus dueños inmediatamente después de comer. - No alimentar a los perros con productos crudos si están siendo tratados con antibióticos. Esto aumentaría el riesgo de resistencia a los antibióticos.
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Cuidado con lo que le das de comer a tu perro. Y no solo en lo que respecta a la salud del can, sino por la tuya y la de tu familia. Un nuevo estudio publicado en la revista «Vet Record» ha detectado que muchos productos alimenticios crudos para perros contienen altos niveles de bacterias que presentan riesgos potenciales tanto para los animales como para las personas, especialmente en el caso de los bebés, los ancianos y las personas con inmunidad deficiente. «Los perros en familias con bebés, personas mayores o personas inmunocomprometidas no deben ser alimentados con productos cárnicos crudos, ya que estos grupos son más susceptibles a las infecciones», advierten los investigadores. Ofrecer a los perros una dieta basada en carne cruda, conocida como BARF (Biologically Appropriate Raw Food) se ha vuelto cada vez más popular en los últimos años porque los dueños consideran que es una alternativa «más saludable» y más «natural» frente a los productos comerciales que tradicionalmente encontramos en los supermercados. El problema es que los productos cárnicos crudos no se tratan con calor ni se liofilizan para pasteurizar su contenido. Para probar y medir los niveles de bacterias, los investigadores tomaron muestras de 60 paquetes de productos cárnicos crudos, comprados en distintas tiendas dentro de un radio de 200 kilómetros de su laboratorio en Uppsala (Suecia) entre marzo y septiembre de 2017. Los productos, todos destinados a perros, contenían al menos uno de estos ingredientes: carne cruda; huesos comestibles y/o vísceras de vacas, pollos, corderos, pavos, cerdos, patos, renos o salmones. Algunos también incluían verduras, fibra vegetal y minerales. Todos los productos, de 10 fabricantes diferentes, eran originarios de Suecia, Noruega, Finlandia, Alemania o Inglaterra. Las muestras se analizaron en busca de bacterias que podrían representar un riesgo para la salud de los animales y las personas: Enterobacteriaceae, Clostridium perfringens, Salmonella y Campylobacter. Las 60 muestras contenían especies de Enterobacteriaceae, que son indicadores de contaminación fecal. Los niveles variaron ampliamente entre los diferentes fabricantes y, en algunos casos, entre los diferentes productos de la misma marca. Pero en 31 (52%) de ellas los niveles excedían el umbral máximo establecido por las regulaciones de la Unión Europea (UE) de 5000 bacterias por gramo. La mayoría de las especies identificadas no se conoce que causen infección, excepto el E coli , que se encontró en aproximadamente un tercio de las muestras. Clostridium perfringens, otro marcador de contaminación fecal y estándares de higiene, se encontró en 18 muestras (30%). Dos de las muestras superaron los límites máximos establecidos por las directrices suecas. Las especies de Salmonella, que pueden provocar infecciones de animales a personas y que están prohibidas en cualquier producto destinado a la alimentación animal, se encontraron en 4 muestras (7 %). Las de Campylobacter, muy sensibles a la congelación, se hallaron en solo tres muestras de tres fabricantes diferentes «Es muy probable que Campylobacter estuviera presente en más muestras antes de la congelación, y que esas muestras en las que se aisló Campylobacter contenían niveles muy altos de especies de Campylobacter antes del proceso de congelación, ya que algunas lograron sobrevivir al congelador», escriben. Ante estos hallazgos, los investigadores resaltan la importancia de un almacenamiento, y manejo cuidadoso de los alimentos crudos para perros, debido a los riesgos potenciales para la salud que representan. «Bacterias como la E. coli y la Salmonella pueden causar enfermedades gastrointestinales significativas en los animales. Las mascotas también pueden eliminar patógenos potencialmente dañinos presentes en los alimentos crudos en su ambiente, por lo que existe un riesgo para los propietarios tanto al manipular los alimentos como al contacto con el animal», advierte Daniella Dos Santos, vicepresidente de la Asociación Británica de Veterinaria. «Recomendamos a cualquier propietario que desee probar una dieta cruda a base de carne para su mascota que primero consulte a un veterinario», concluye Dos Santos. Recomendaciones para los dueños Los investigadores suecos hacen varias recomendaciones para reducir el riesgo de infección y resistencia a los antibióticos: -La comida cruda debe conservarse congelada hasta su uso y descongelarla a 10 ºC. - Es necesario mantenerla separada de otros alimentos. - Se debe manipular con utensilios de cocina diferentes o lavarlos bien después de cada uso. - Las bacterias en los jugos de la comida cruda para perros pueden salpicar y propagarse a otros alimentos y superficies, y los perros pueden transferir bacterias potencialmente dañinas y / o resistentes a los antibióticos al lamer las caras de sus dueños inmediatamente después de comer. - No alimentar a los perros con productos crudos si están siendo tratados con antibióticos. Esto aumentaría el riesgo de resistencia a los antibióticos.
 
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