¿Estás pensando en congelar tus óvulos? Mejor antes de los 35 años

Si estás pensando en congelar tus óvulos , mejor hacerlo antes de los 35 años, ya que aumenta un 40% la tasa de éxito de embarazo respecto a hacerlo más tarde. Esta es la conclusión de un estudio, con una muestra formada por 6.332 mujeres, liderado por la doctora Ana Cobo, directora de Unidad de Criobiología de IVI, titulado «Elective and onco-fertility preservation: factors related to IVF outcomes», publicado en la revista «Human Reproduction». En él, se da respuesta a las principales inquietudes de las mujeres respecto a la preservación de la fertilidad y se ofrecen estadísticas acerca de la tasa de embarazo que puede alcanzar una paciente que vitrifique sus óvulos, en función de su edad y el número de ovocitos que vitrifique. «Un dato muy llamativo es que mientras que las mujeres menores de 35 años que preservaron su fertilidad por motivos sociales alcanzaron una tasa de éxito del 94% al obtener 24 ovocitos a vitrificar, aquellas que superaban los 35, con una cantidad similar de ovocitos, apenas llegaban al 50% de probabilidad de embarazo a término. De ahí la importancia de preservar la fertilidad antes de los 35 años, algo en lo que incidimos siempre desde IVI, conocedores del efecto de la edad en la calidad ovocitaria», explica la doctora Cobo. En el grupo de mujeres que vitrificaron por motivos oncológicos no se observa la misma tendencia, debido en gran medida al menor tamaño de la muestra de pacientes que regresaron para hacer uso de sus óvulos vitrificados. El estudio evidencia que el grupo mayoritario de pacientes que se plantean preservar su fertilidad por motivos sociales sigue situándose por encima de los 35 años. De hecho, este último grupo aglutina a más del 70% de las mujeres que preservaron su fertilidad por motivos sociales en IVI, y el 15% superaban los 40 años. Esta tendencia se invierte en el caso de los ciclos de onco-fertilidad, donde el 70% de las mujeres eran menores de 35 años. «Se trata de un estudio retrospectivo integrado en un 83,5% por mujeres que optaron por una preservación electiva de la fertilidad y un 16,5% que lo hicieron por motivos oncológicos (principalmente cáncer de mama). De estas pacientes, aproximadamente 700 han regresado para intentar ser madres, dando lugar al nacimiento de 162 bebés fruto de la preservación por motivos sociales y 25 bebés llegados al mundo tras superar sus madres un cáncer», explica la doctora Cobo. Además, el trabajo muestra una clara evolución de la técnica cuando se realiza por motivos sociales, que en poco más de 10 años ha aumentado en un 18%, pasando a suponer de un 2% a un 22% del total de tratamientos realizados en IVI (periodo estudiado: 2007-2017). «Aunque las tasas de retorno siguen siendo bajas, con cerca de un 15% en la preservación social y aproximadamente 10% en la oncológica, lo cierto es que esta técnica ha experimentado un crecimiento exponencial en los últimos años y prevemos que siga la misma tendencia en los años venideros, lo cual exige un estudio detallado y en profundidad de sus implicaciones, no sólo médicas, sino también sociales», concluye la doctora Cobo.
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Si estás pensando en congelar tus óvulos , mejor hacerlo antes de los 35 años, ya que aumenta un 40% la tasa de éxito de embarazo respecto a hacerlo más tarde. Esta es la conclusión de un estudio, con una muestra formada por 6.332 mujeres, liderado por la doctora Ana Cobo, directora de Unidad de Criobiología de IVI, titulado «Elective and onco-fertility preservation: factors related to IVF outcomes», publicado en la revista «Human Reproduction». En él, se da respuesta a las principales inquietudes de las mujeres respecto a la preservación de la fertilidad y se ofrecen estadísticas acerca de la tasa de embarazo que puede alcanzar una paciente que vitrifique sus óvulos, en función de su edad y el número de ovocitos que vitrifique. «Un dato muy llamativo es que mientras que las mujeres menores de 35 años que preservaron su fertilidad por motivos sociales alcanzaron una tasa de éxito del 94% al obtener 24 ovocitos a vitrificar, aquellas que superaban los 35, con una cantidad similar de ovocitos, apenas llegaban al 50% de probabilidad de embarazo a término. De ahí la importancia de preservar la fertilidad antes de los 35 años, algo en lo que incidimos siempre desde IVI, conocedores del efecto de la edad en la calidad ovocitaria», explica la doctora Cobo. En el grupo de mujeres que vitrificaron por motivos oncológicos no se observa la misma tendencia, debido en gran medida al menor tamaño de la muestra de pacientes que regresaron para hacer uso de sus óvulos vitrificados. El estudio evidencia que el grupo mayoritario de pacientes que se plantean preservar su fertilidad por motivos sociales sigue situándose por encima de los 35 años. De hecho, este último grupo aglutina a más del 70% de las mujeres que preservaron su fertilidad por motivos sociales en IVI, y el 15% superaban los 40 años. Esta tendencia se invierte en el caso de los ciclos de onco-fertilidad, donde el 70% de las mujeres eran menores de 35 años. «Se trata de un estudio retrospectivo integrado en un 83,5% por mujeres que optaron por una preservación electiva de la fertilidad y un 16,5% que lo hicieron por motivos oncológicos (principalmente cáncer de mama). De estas pacientes, aproximadamente 700 han regresado para intentar ser madres, dando lugar al nacimiento de 162 bebés fruto de la preservación por motivos sociales y 25 bebés llegados al mundo tras superar sus madres un cáncer», explica la doctora Cobo. Además, el trabajo muestra una clara evolución de la técnica cuando se realiza por motivos sociales, que en poco más de 10 años ha aumentado en un 18%, pasando a suponer de un 2% a un 22% del total de tratamientos realizados en IVI (periodo estudiado: 2007-2017). «Aunque las tasas de retorno siguen siendo bajas, con cerca de un 15% en la preservación social y aproximadamente 10% en la oncológica, lo cierto es que esta técnica ha experimentado un crecimiento exponencial en los últimos años y prevemos que siga la misma tendencia en los años venideros, lo cual exige un estudio detallado y en profundidad de sus implicaciones, no sólo médicas, sino también sociales», concluye la doctora Cobo.