El nuevo entrenamiento de cinco minutos que baja la presión arterial y mejora la memoria

Un ejercicio de cinco minutos al día, en el que no hay que levantar ni una pesa ni trotar un paso, que reduce el riesgo de ataque cardíaco y aumenta el rendimiento físico y cognitivo, ¿es posible? Los resultados preliminares de un ensayo clínico de Entrenamiento Muscular Inspiratorio (IMST, por sus siglas en inglés),presentado esta semana en la conferencia de Biología Experimental en Orlando, sugieren que sí. «IMST es básicamente un entrenamiento de fuerza para los músculos con los que se respira. Es algo que puede hacer rápidamente en su hogar u oficina, sin tener que cambiarse de ropa, y hasta ahora parece que es muy beneficioso para bajar la presión arterial y posiblemente aumentar el rendimiento físico y cognitivo», explica Daniel Craighead, investigador postdoctoral en el departamento de Fisiología Integrativa de la Universidad de Colorado Boulder, quien lidera el estudio. Desarrollado en la década de 1980 como un medio para desenganchar a las personas gravemente enfermas de los ventiladores, el IMST consiste en respirar vigorosamente a través de un dispositivo de mano, denominado entrenador muscular inspiratorio, que opone resistencia. Los investigadores se interesaron por este ejercicio tras conocer los resultados de un ensayo realizado por la Universid de Arizona en 2016 en pacientes con apnea obstructiva del sueño, que tienden a tener músculos débiles para respirar. Con 30 inhalaciones por día con mayor resistencia además de un sueño más reparador, los sujetos mostraron un efecto secundario inesperado después de seis semanas: su presión arterial sistólica cayó en picado. Aproximadamente el doble de la disminución que el ejercicio aeróbico puede producir y más de lo que ofrecen muchos medicamentos. Si bien se ha demostrado claramente que 30 minutos diarios de ejercicio aeróbico reducen la presión arterial, solo alrededor del 5 por ciento de los adultos alcanza ese mínimo. Mientras tanto, el 65 por ciento de los adultos de mediana edad tienen presión arterial sistólica alta. «Nuestro objetivo es desarrollar intervenciones basadas en la evidencia que sean eficientes teniendo en cuenta el tiempo del que dispone un adulto de mediana edad», apunta Doug Seals, director del Laboratorio de Fisiología Integral del Envejecimiento de la Universidad de Colorado Boulder e investigador principal. Los resultados preliminares del estudio, que presentó Craighead en Biología Experimental 2019, revelan, con aproximadamente la mitad de las pruebas realizadas, reducciones significativas en la presión arterial y mejoras en la función arterial entre los que realizaron el IMST mientras que no hubo cambios entre los que usaron un dispositivo de respiración simulada que proporcionó baja resistencia. El grupo de IMST también está mostrando mejor desempeño en ciertas pruebas cognitivas y de memoria. Y cuando se les pidió que se ejercitaran hasta el agotamiento, también permanecieron en la cinta de correr por más tiempo y mantuvieron el ritmo cardíaco y el consumo de oxígeno más bajo durante el ejercicio. Algunos ciclistas y corredores ya han comenzado a utilizar los entrenadores de músculos inspiratorios disponibles en el mercado para obtener una ventaja competitiva. Seals y Craighead enfatizan que sus hallazgos son preliminares y que las personas interesadas deben consultar a su médico antes de considerar el IMST. Pero son optimistas, ya que no han visto efecto secundarios en este tipo de ejercicio y la tasa de cumplimiento es alta (menos del 10 por ciento de los participantes del estudio abandonan). «La presión arterial alta es un factor de riesgo importante para la enfermedad cardiovascular, que es la principal causa de muerte en Estados Unidos. Tener otra opción para ayudar a prevenirlo sería una verdadera victoria», recuerda Craighead.
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Un ejercicio de cinco minutos al día, en el que no hay que levantar ni una pesa ni trotar un paso, que reduce el riesgo de ataque cardíaco y aumenta el rendimiento físico y cognitivo, ¿es posible? Los resultados preliminares de un ensayo clínico de Entrenamiento Muscular Inspiratorio (IMST, por sus siglas en inglés),presentado esta semana en la conferencia de Biología Experimental en Orlando, sugieren que sí. «IMST es básicamente un entrenamiento de fuerza para los músculos con los que se respira. Es algo que puede hacer rápidamente en su hogar u oficina, sin tener que cambiarse de ropa, y hasta ahora parece que es muy beneficioso para bajar la presión arterial y posiblemente aumentar el rendimiento físico y cognitivo», explica Daniel Craighead, investigador postdoctoral en el departamento de Fisiología Integrativa de la Universidad de Colorado Boulder, quien lidera el estudio. Desarrollado en la década de 1980 como un medio para desenganchar a las personas gravemente enfermas de los ventiladores, el IMST consiste en respirar vigorosamente a través de un dispositivo de mano, denominado entrenador muscular inspiratorio, que opone resistencia. Los investigadores se interesaron por este ejercicio tras conocer los resultados de un ensayo realizado por la Universid de Arizona en 2016 en pacientes con apnea obstructiva del sueño, que tienden a tener músculos débiles para respirar. Con 30 inhalaciones por día con mayor resistencia además de un sueño más reparador, los sujetos mostraron un efecto secundario inesperado después de seis semanas: su presión arterial sistólica cayó en picado. Aproximadamente el doble de la disminución que el ejercicio aeróbico puede producir y más de lo que ofrecen muchos medicamentos. Si bien se ha demostrado claramente que 30 minutos diarios de ejercicio aeróbico reducen la presión arterial, solo alrededor del 5 por ciento de los adultos alcanza ese mínimo. Mientras tanto, el 65 por ciento de los adultos de mediana edad tienen presión arterial sistólica alta. «Nuestro objetivo es desarrollar intervenciones basadas en la evidencia que sean eficientes teniendo en cuenta el tiempo del que dispone un adulto de mediana edad», apunta Doug Seals, director del Laboratorio de Fisiología Integral del Envejecimiento de la Universidad de Colorado Boulder e investigador principal. Los resultados preliminares del estudio, que presentó Craighead en Biología Experimental 2019, revelan, con aproximadamente la mitad de las pruebas realizadas, reducciones significativas en la presión arterial y mejoras en la función arterial entre los que realizaron el IMST mientras que no hubo cambios entre los que usaron un dispositivo de respiración simulada que proporcionó baja resistencia. El grupo de IMST también está mostrando mejor desempeño en ciertas pruebas cognitivas y de memoria. Y cuando se les pidió que se ejercitaran hasta el agotamiento, también permanecieron en la cinta de correr por más tiempo y mantuvieron el ritmo cardíaco y el consumo de oxígeno más bajo durante el ejercicio. Algunos ciclistas y corredores ya han comenzado a utilizar los entrenadores de músculos inspiratorios disponibles en el mercado para obtener una ventaja competitiva. Seals y Craighead enfatizan que sus hallazgos son preliminares y que las personas interesadas deben consultar a su médico antes de considerar el IMST. Pero son optimistas, ya que no han visto efecto secundarios en este tipo de ejercicio y la tasa de cumplimiento es alta (menos del 10 por ciento de los participantes del estudio abandonan). «La presión arterial alta es un factor de riesgo importante para la enfermedad cardiovascular, que es la principal causa de muerte en Estados Unidos. Tener otra opción para ayudar a prevenirlo sería una verdadera victoria», recuerda Craighead.
 
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