El negativo impacto de las metáforas bélicas en el cáncer

Después de analizar más de 1,5 millones de palabras extraídas de entrevistas y comentarios en la red sobre el cáncer, las metáforas más empleadas para referirse al cáncer son «aquellas que tienen que ver con la violencia, como ‘batalla’, ‘lucha’ y ‘guerra’». Son las conclusiones a las que ha llegado la lingüista Elena Semino. «Cuando se habla de batalla suele hacer referencia a una experiencia individual, en el caso de guerra se habla como colectivo y en el caso de lucha se usa en ambos sentidos», ha explicado. La catedrática de lingüística en la Universidad de Lancaster (Reino Unido) cree que el uso habitual de metáforas bélicas para referirse a enfermedades como el cáncer o el VIH sida pueden tener consecuencias negativas en los pacientes. Por ejemplo, explicó durante una conferencia organizada por la Universidad Internacional de Cataluña (UIC) , las metáforas en general «pueden afectar al modo cómo vemos o cómo vivimos un fenómeno en particular y es especialmente importante en el caso de una enfermedad». La escritora ya fallecida, Susan Sontag, había advertido de las metáforas en la enfermedad en sus dos ensayos -‘La enfermedad y sus metáforas’ y ‘El sida y su metáforas’-, que aún ejercen una gran influencia en la vida de pacientes y cuidadores. Sontag señalaba que en torno a estas dos enfermedades se ha construido un lenguaje cargado de prejuicios, fobias y los miedos que han tejido una red de complicadas metáforas que dificultan su comprensión y, a veces, su cura. Sontag señalaba en su ensayo: «Cuando se habla de cáncer, las metáforas maestras no provienen de la economía sino del vocabulario de la guerra. [...] Las células cancerosas no se multiplican y basta: ‘invaden’» En otro párrafo se podían leer: «Se habla de las 'defensas' del organismo y de la radioterapia que 'bombardea' al paciente, cuyo cuerpo es visto como un campo de batalla». Y la más fuerte: «se trata de librar una 'guerra' contra el cáncer». La profesora Semino considera que el uso de estas metáforas tiene «un impacto negativo» en muchos pacientes sobre todo «cuando no se recuperan», ya que «te hacen sentir culpable, responsable y además te desempoderan». Esta situación es todavía más grave en el caso de aquellas personas que se encuentran en el final de la vida porque «se sienten como si hubieran perdido». El uso de metáforas positivas puede tener un efecto motivador sobre el paciente Semino ha detectado que otra de las metáforas más utilizadas en el cáncer es el ‘viaje’. En este caso, «no existe la idea de que tienes al enemigo dentro de ti y si no te recuperas no sientes que eres tú quien ha fallado» y ha señalado que algunos pacientes la emplean «para empoderarse». Durante su investigación, también ha descubierto que el uso de metáforas positivas puede tener un efecto motivador sobre el paciente. En este sentido, Semino y su equipo han elaborado « El menú de metáforas para gente con cáncer » en el que recogen las metáforas más utilizadas para referirse al cáncer junto con otras más nuevas, algunas de ellas asociadas a otras culturas como la oriental. Otra metáfora detectada en los estudios hace referencia al cáncer como «un invitado que no quiere irse de tu casa y, cuando consigues que se vaya, tu casa no vuelve a ser la misma y lo único que esperas es que esa persona no vuelva en mucho tiempo». El objetivo de este listado es ofrecerlo a los pacientes para que elijan junto a sus médicos aquella metáfora con la que se sienten más cómodos para hablar de su enfermedad. «Me convencí de que las metáforas y los mitos también matan» La investigación llevada a cabo por Semino pretende «poner sobre la mesa todas estas metáforas» con el objetivo de que cada persona «escoja la que quiera y le sea más útil». VIH & sida Junto con el cáncer, el sida y el VIH es posiblemente la enfermedad que más miedos y prejuicios encierra y que ha desarrollado en torno a ella un lenguaje cargado de sobrentendidos. Ya lo reflejaba Sontag en su ensayo: se describió a la enfermedad como «castigo de Dios», «consecuencia de la decadencia moral» y «venganza de la naturaleza». Ello hizo necesario que la organización de Naciones Unidas del Sida, Onusida, editara unas recomendaciones a la hora de hablar de esta epidemia. Onusida señalaba que «el lenguaje puede determinar creencias e influir sobre el comportamiento» y que «el uso de un lenguaje apropiado tiene el poder de fortalecer la respuesta a la epidemia» Sontag, que falleció en 2004, a la edad de 71 años, debido a una leucemia, ya nos había avisado. «Me convencí de que las metáforas y los mitos también matan».
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Después de analizar más de 1,5 millones de palabras extraídas de entrevistas y comentarios en la red sobre el cáncer, las metáforas más empleadas para referirse al cáncer son «aquellas que tienen que ver con la violencia, como ‘batalla’, ‘lucha’ y ‘guerra’». Son las conclusiones a las que ha llegado la lingüista Elena Semino. «Cuando se habla de batalla suele hacer referencia a una experiencia individual, en el caso de guerra se habla como colectivo y en el caso de lucha se usa en ambos sentidos», ha explicado. La catedrática de lingüística en la Universidad de Lancaster (Reino Unido) cree que el uso habitual de metáforas bélicas para referirse a enfermedades como el cáncer o el VIH sida pueden tener consecuencias negativas en los pacientes. Por ejemplo, explicó durante una conferencia organizada por la Universidad Internacional de Cataluña (UIC) , las metáforas en general «pueden afectar al modo cómo vemos o cómo vivimos un fenómeno en particular y es especialmente importante en el caso de una enfermedad». La escritora ya fallecida, Susan Sontag, había advertido de las metáforas en la enfermedad en sus dos ensayos -‘La enfermedad y sus metáforas’ y ‘El sida y su metáforas’-, que aún ejercen una gran influencia en la vida de pacientes y cuidadores. Sontag señalaba que en torno a estas dos enfermedades se ha construido un lenguaje cargado de prejuicios, fobias y los miedos que han tejido una red de complicadas metáforas que dificultan su comprensión y, a veces, su cura. Sontag señalaba en su ensayo: «Cuando se habla de cáncer, las metáforas maestras no provienen de la economía sino del vocabulario de la guerra. [...] Las células cancerosas no se multiplican y basta: ‘invaden’» En otro párrafo se podían leer: «Se habla de las 'defensas' del organismo y de la radioterapia que 'bombardea' al paciente, cuyo cuerpo es visto como un campo de batalla». Y la más fuerte: «se trata de librar una 'guerra' contra el cáncer». La profesora Semino considera que el uso de estas metáforas tiene «un impacto negativo» en muchos pacientes sobre todo «cuando no se recuperan», ya que «te hacen sentir culpable, responsable y además te desempoderan». Esta situación es todavía más grave en el caso de aquellas personas que se encuentran en el final de la vida porque «se sienten como si hubieran perdido». El uso de metáforas positivas puede tener un efecto motivador sobre el paciente Semino ha detectado que otra de las metáforas más utilizadas en el cáncer es el ‘viaje’. En este caso, «no existe la idea de que tienes al enemigo dentro de ti y si no te recuperas no sientes que eres tú quien ha fallado» y ha señalado que algunos pacientes la emplean «para empoderarse». Durante su investigación, también ha descubierto que el uso de metáforas positivas puede tener un efecto motivador sobre el paciente. En este sentido, Semino y su equipo han elaborado « El menú de metáforas para gente con cáncer » en el que recogen las metáforas más utilizadas para referirse al cáncer junto con otras más nuevas, algunas de ellas asociadas a otras culturas como la oriental. Otra metáfora detectada en los estudios hace referencia al cáncer como «un invitado que no quiere irse de tu casa y, cuando consigues que se vaya, tu casa no vuelve a ser la misma y lo único que esperas es que esa persona no vuelva en mucho tiempo». El objetivo de este listado es ofrecerlo a los pacientes para que elijan junto a sus médicos aquella metáfora con la que se sienten más cómodos para hablar de su enfermedad. «Me convencí de que las metáforas y los mitos también matan» La investigación llevada a cabo por Semino pretende «poner sobre la mesa todas estas metáforas» con el objetivo de que cada persona «escoja la que quiera y le sea más útil». VIH & sida Junto con el cáncer, el sida y el VIH es posiblemente la enfermedad que más miedos y prejuicios encierra y que ha desarrollado en torno a ella un lenguaje cargado de sobrentendidos. Ya lo reflejaba Sontag en su ensayo: se describió a la enfermedad como «castigo de Dios», «consecuencia de la decadencia moral» y «venganza de la naturaleza». Ello hizo necesario que la organización de Naciones Unidas del Sida, Onusida, editara unas recomendaciones a la hora de hablar de esta epidemia. Onusida señalaba que «el lenguaje puede determinar creencias e influir sobre el comportamiento» y que «el uso de un lenguaje apropiado tiene el poder de fortalecer la respuesta a la epidemia» Sontag, que falleció en 2004, a la edad de 71 años, debido a una leucemia, ya nos había avisado. «Me convencí de que las metáforas y los mitos también matan».
 
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