El arsénico presente en el agua potable modifica la estructura del corazón

El agua potable contaminada con arsénico puede cambiar la estructura del corazón. De hecho, según un estudio en el que han participado investigadores españoles y se publica en Circulation, puede provocar el engrosamiento de la cámara de bombeo principal del corazón en los adultos jóvenes, un cambio estructural que aumenta el riesgo de futuros problemas cardíacos. «Las personas que beben agua de pozos privados, que no están regulados, deben tener en cuenta que el arsénico puede aumentar el riesgo de enfermedad cardiovascular», señala Gernot Pichler, autor principal del estudio y médico especialista del Hospital Hietzing / Heart Center Clinic Floridsdorf en Viena (Austria),y colaborador científico en el Instituto de Investigación de Salud INCLIVA en Valencia. Cada vez hay más personas expuestas al arsénico, un metaloide tóxico, a través del agua potable en áreas donde el agua subterránea está contaminada, incluidas muchas comunidades tribales de indios estadounidenses y otras comunidades rurales y suburbanas de EEUU. Anteriormente, varios estudios han demostrado que la exposición al arsénico aumentaba el riesgo de enfermedad cardíaca y sus factores de riesgo, como la tensión arterial alta y la diabetes. Este es el primer estudio que revisa la pregunta en jóvenes indios americanos en Oklahoma, Arizona y Dakota del Norte y del Sur. La ingesta de arsénico se relacionaba con un 47% más de probabilidad de engrosamiento del ventrículo izquierdo Los investigadores revisaron los datos del Estudio de la familia Strong Heart, un análisis que evalúa los factores de riesgo cardiovascular entre los indios americanos. La exposición al arsénico se midió en muestras de orina de 1.337 adultos (edad promedio 30,7 años, 61% mujeres) y el tamaño, la forma y la función de sus corazones se evaluaron mediante ecografía (ecocardiografía). Ninguno de los participantes tenía diabetes o enfermedad cardíaca al inicio del estudio, que tuvo una duración de 5 años. En general, la exposición al arsénico fue mayor que en la población general de los Estados Unidos, pero menor que la encontrada en otros estudios realizados en México y Bangladesh. Los investigadores encontraron que la ingesta de arsénico se relacionaba con un 47% más de probabilidad de engrosamiento de la cámara de bombeo principal del corazón (ventrículo izquierdo) y 58% en los participantes con hipertensión (presión arterial al menos 120/80 mm Hg o uso de medicamentos antihipertensivos). «La asociación más fuerte en sujetos con presión arterial elevada sugiere que los individuos con enfermedad cardíaca preclínica podrían ser más propensos a los efectos tóxicos del arsénico en el corazón», comenta Pichler. El estudio está limitado por tener solo una medida de la exposición al arsénico y por la falta de seguimiento a largo plazo de los participantes. Aunque se realizó en poblaciones tribales en el norte, centro y suroeste de los Estados Unidos, es probable que los resultados se puedan generalizar a millones de personas en otras zonas rurales expuestas a niveles bajos o moderados de arsénico en su agua, advierte Pichler. G. Pichler - AHA «El estudio plantea la cuestión de si los cambios en la estructura del corazón son reversibles si se reduce la exposición. Se han producido algunos cambios en las fuentes de agua en las comunidades del estudio, y será importante verificar el posible impacto en la salud de la reducción de la exposición al arsénico», comenta el investigador. «Los estudios observacionales pueden estimular futuras investigaciones sobre factores genéticos, ambientales y clínicos para arrojar luz sobre la relación entre arsénico y enfermedad cardiovascular», afirma en un editorial, Rajiv Chowdhury, de la Universidad de Cambridge (Reino Unido). «Estos estudios son importantes ya que la enfermedad cardiovascular sigue siendo la causa principal de muerte prematura en adultos en todo el mundo y millones de personas en todo el mundo están expuestas al arsénico y otros contaminantes metálicos».
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El agua potable contaminada con arsénico puede cambiar la estructura del corazón. De hecho, según un estudio en el que han participado investigadores españoles y se publica en Circulation, puede provocar el engrosamiento de la cámara de bombeo principal del corazón en los adultos jóvenes, un cambio estructural que aumenta el riesgo de futuros problemas cardíacos. «Las personas que beben agua de pozos privados, que no están regulados, deben tener en cuenta que el arsénico puede aumentar el riesgo de enfermedad cardiovascular», señala Gernot Pichler, autor principal del estudio y médico especialista del Hospital Hietzing / Heart Center Clinic Floridsdorf en Viena (Austria),y colaborador científico en el Instituto de Investigación de Salud INCLIVA en Valencia. Cada vez hay más personas expuestas al arsénico, un metaloide tóxico, a través del agua potable en áreas donde el agua subterránea está contaminada, incluidas muchas comunidades tribales de indios estadounidenses y otras comunidades rurales y suburbanas de EEUU. Anteriormente, varios estudios han demostrado que la exposición al arsénico aumentaba el riesgo de enfermedad cardíaca y sus factores de riesgo, como la tensión arterial alta y la diabetes. Este es el primer estudio que revisa la pregunta en jóvenes indios americanos en Oklahoma, Arizona y Dakota del Norte y del Sur. La ingesta de arsénico se relacionaba con un 47% más de probabilidad de engrosamiento del ventrículo izquierdo Los investigadores revisaron los datos del Estudio de la familia Strong Heart, un análisis que evalúa los factores de riesgo cardiovascular entre los indios americanos. La exposición al arsénico se midió en muestras de orina de 1.337 adultos (edad promedio 30,7 años, 61% mujeres) y el tamaño, la forma y la función de sus corazones se evaluaron mediante ecografía (ecocardiografía). Ninguno de los participantes tenía diabetes o enfermedad cardíaca al inicio del estudio, que tuvo una duración de 5 años. En general, la exposición al arsénico fue mayor que en la población general de los Estados Unidos, pero menor que la encontrada en otros estudios realizados en México y Bangladesh. Los investigadores encontraron que la ingesta de arsénico se relacionaba con un 47% más de probabilidad de engrosamiento de la cámara de bombeo principal del corazón (ventrículo izquierdo) y 58% en los participantes con hipertensión (presión arterial al menos 120/80 mm Hg o uso de medicamentos antihipertensivos). «La asociación más fuerte en sujetos con presión arterial elevada sugiere que los individuos con enfermedad cardíaca preclínica podrían ser más propensos a los efectos tóxicos del arsénico en el corazón», comenta Pichler. El estudio está limitado por tener solo una medida de la exposición al arsénico y por la falta de seguimiento a largo plazo de los participantes. Aunque se realizó en poblaciones tribales en el norte, centro y suroeste de los Estados Unidos, es probable que los resultados se puedan generalizar a millones de personas en otras zonas rurales expuestas a niveles bajos o moderados de arsénico en su agua, advierte Pichler. G. Pichler - AHA «El estudio plantea la cuestión de si los cambios en la estructura del corazón son reversibles si se reduce la exposición. Se han producido algunos cambios en las fuentes de agua en las comunidades del estudio, y será importante verificar el posible impacto en la salud de la reducción de la exposición al arsénico», comenta el investigador. «Los estudios observacionales pueden estimular futuras investigaciones sobre factores genéticos, ambientales y clínicos para arrojar luz sobre la relación entre arsénico y enfermedad cardiovascular», afirma en un editorial, Rajiv Chowdhury, de la Universidad de Cambridge (Reino Unido). «Estos estudios son importantes ya que la enfermedad cardiovascular sigue siendo la causa principal de muerte prematura en adultos en todo el mundo y millones de personas en todo el mundo están expuestas al arsénico y otros contaminantes metálicos».