El acoso laboral se detiene en el colegio

Según un estudio británico, el bullying en la infancia se asocia a una mala salud mental y física en la edad adulta, así como a la falta de relaciones sociales, dificultades económicas, mala calidad de vida percibida y pobre funcionamiento cognitivo a los 50 años. Los niños objeto de acoso escolar y especialmente lo que son acosados con frecuencia o son acosadores, siguen estando estando en riesgo social, de salud y económico casi 40 años después de la exposición. Existe un vínculo entre las experiencia de acoso escolar y las posteriores experiencias de acoso en el trabajo, que se puede explicar por algunas características del comportamiento personal que se pueden poner a algunos individuos en riesgo de convertirse en el objetivo de los acosadores. Viendo la prevalencia en el tiempo de la patología de la persona que lo sufre y a su gravedad para los que lo sufren, puede ser considerado un problema de Salud Pública. Celso Arango, Jefe del Servicio de Psiquiatría del Niño y el Adolescente Hospital General Universitario Gregorio Marañón IiSGM, CIBERSAM, durante el XVIII Seminario Lundbeck celebrado en Ibiza el pasado viernes reclama un Plan Nacional de Prevención del Acoso Escolar. «Se convertido en un problema Salud Pública y urge un Plan Nacional contra el acoso escolar, en todas sus formas, incluyendo el ciber-acoso. Es urgente la creación de una unidad psiquiátrica especifica para adolescentes» Otra explicación que vincula las dos patologías es que tales experiencias traumáticas pueden fomentar el desarrollo de síntomas de depresión que a su vez puede provocar reacciones negativas de otros y por lo tanto, poner a las personas en riesgo de un nuevo acoso en la edad adulta. «Es un círculo vicioso. El factor fundamental que más aumenta el riesgo de ser acosado es el hecho de ser diferente al resto -comportamiento, conducta...- y padecer depresión, por ejemplo, hace a la persona más vulnerable al acoso y el acoso, a su vez, aumenta el riesgo de depresión y sus complicaciones, la más grave, el suicidio, puntualiza Rosa Gutiérrez Labrador jefa del Servicio de Salud Mental del Hospital Infanta Leonor de Alcobendas (Madrid). Por tanto, es fundamental realizar un abordaje preventivo en los sistemas educativos, que apueste por el respeto a la diversidad, ayuda entre pares e incluir contenido docente centrado en un aprendizaje emocional que incluya aspectos fundamentales sobre la salud mental, sus riesgos y factores protectores. Es muy educativo explicar en los colegios qué es (y que no es) la depresión y por qué se padece y cómo se puede ayudar a quién la tiene», matiza el Dr. Arango. La prevalencia del acoso escolar en niños que cenan con sus padres disminuye llamativamente, según numerosos estudios. El Hospital Gregorio Marañón ha promovido con la Universidad Complutense de Madrid, la herramienta de medición de grado de acoso infantil SOCIESCUELA . «No se pueden considerar todavía "cosas de niños que siempre hubo" cuando pueden llevar a los niños a la depresión vital e incluso al suicidio. Un niño vive magnificados los sentimientos de rechazo y no tienen herramientas para gestionar ese rechazo» Bullying-Mobbing-Depresión Parece existir un vínculo entre las experiencias de acoso escolar y las posteriores experiencias de acoso en el trabajo20. «El bullying escolar condiciona en la víctima, por un lado, una especial vulnerabilidad ante conductas de maltrato, de forma que existe evidencia científica de que el maltrato de cualquier tipo en la infancia condiciona una mayor frecuencia de patología psiquiátrica». Por otra parte, la víctima de bullying escolar presenta una indefensión aprendida, que hace que sea incapaz de hacer frente al maltrato psicológico, aceptándolo en un alto porcentaje de los casos como una actitud normal hacia ella», explica Rosa Gutiérrez. «El bullying escolar condiciona en la víctima, por un lado, una especial vulnerabilidad ante conductas de maltrato, de forma que existe evidencia científica de que el maltrato de cualquier tipo en la infancia condiciona una mayor frecuencia de patología psiquiátrica» Para Arango, «hay estudios longitudinales que ponen de manifiesto que el riesgo de acoso se mantiene a lo largo de la vida por el hecho de ser distinto, personas con menos empatía, trastornos del espectro autista, cuadros depresivos crónicos, por ejemplo, constituyen un perfil de riesgo que les hace más vulnerables al acoso tanto de niños como de adultos». Además, el hallazgo de que los síntomas de depresión median el vínculo entre el acoso escolar y el posterior acoso laboral va en línea con otras investigaciones que muestran que los síntomas de depresión son tanto un resultado como un factor predictivo del acoso entre compañeros. Es urgente concienciar a colegios y familias de la gravedad y generalización social del problema. y concienciar a los niños de que no es una situación normal ni habitual. Según se desprende el estudio realizado en Quebec durante 10 años, que hizo un seguimiento a niños y niñas desde los 12 hasta los 22 años, se observa un efecto directo del acoso escolar entre compañeros a los 13-17 años de edad y el acoso en el lugar de trabajo a los 22. En concreto, el acoso escolar entre los 13 y 17 años predijo un aumento de los síntomas de depresión a la edad de 19-20 años. A su vez, el aumento de los síntomas de depresión entre los 19 y 20 años predijo ser objeto de acoso laboral a los 22 años. «El aumento de los síntomas de depresión entre los 19 y 20 años predijo ser objeto de acoso laboral a los 22 años» En otro estudio transversal de más de 5.000 adultos de mediana edad, en el que se evaluaron los recuerdos de experiencias de acoso escolar en la escuela junto con informes de acoso en el lugar de trabajo durante los últimos 6 meses y los últimos 5 años, aquellos que dijeron haber sido acosados en la escuela tenían casi un 30% más de probabilidades de declarar que habían sido acosados en el lugar de trabajo en los últimos 6 meses o en los últimos 5 años. El acoso escolar afecta ligeramente más a los hombres, con agresiones físicas y menos a las mujeres, mientras que el acoso femenino se basa más en la marginación y en el aislamiento a la víctima. Las víctimas suele ser elegidas por su diferencia, ya sea de física, capacidades o comportamientos. El acoso escolar se considera una agresión repetitiva e intencional donde existe un desequilibrio de poder e intencionalidad de hacer daño. El acosado y el acosador no son amigos, mientras que en el Ciberacoso que se da más en la mujeres si que hay amistad previa. La edad media de inicio del acoso son los 9,8 años (inicio de la adolescencia) y la edad media del acosado es de 10,2 años. El tiempo que transcurre entre el inicio y la petición de ayuda es de 13 meses. La duración media del acoso suele ser de 12 meses. Una tercera parte de las víctimas no le dice a los sus padres que lo sufren y los profesores no se enteran. «Es fundamental ante la primera sospecha poner en marcha el protocolo de detención de acoso laboral. El mediador ayudará a las partes a reconocer el problema e intentar solucionarlo» Acoso laboral y depresión Según la OMS el Mobbing se define como comportamiento repetitivo y mantenido en el tiempo, a través de intentos vengativos, crueles o maliciosos de humillar o socavar a una persona o grupo de empleados. La prevalencia del acoso laboral se estima entre un 2% y un 15%. Existe un acoso laboral específico por maternidad (curiosamente como la baja de maternidad). Es habitual que el acosador laboral haya sufrido acoso escolar y cuando llega a posiciones de poder, abuse de él. Al igual que sucede en el bullying, la relación entre mobbing y depresión también es bidireccional. En el proceso del acoso laboral puede incluir características de un círculo en el que los problemas de salud mental son el resultado del acoso y aumentan, así mismo, la susceptibilidad al acoso. La señalización cerebral por actos de acoso laboral o acoso escolar se muestra neurológicamnte de la misma manera que el impacto en el cerebro por dolor fisico «La prevalencia de acoso laboral en los distintos estudios oscila en torno al 14%. En todos los estudios se encuentra una relación positiva entre el acoso y la depresión, considerándose la depresión junto con la ansiedad como uno de los síntomas más prevalentes en las primeras etapas en las que el trabajador está siendo víctima de acoso laboral» afirma Rosa Gutiérrez Labrador. La exposición al mobbing puede tener efectos a largo plazo en la salud mental hasta 5 años después de la exposición, entre ellos, síntomas depresivos, depresión, trastornos de ansiedad, síntomas somáticos persistentes e ideación suicida. El coste anual de la depresión en la Unión Europea se sitúa en 92.000 millones de euros debido, fundamentalmente, a la pérdida de productividad de los trabajadores. Aproximadamente, el 80% de la pérdida de productividad debida a la depresión puede atribuirse a una inadecuada capacidad en la ejecución de las tareas más que a la ausencia del puesto de trabajo. En este sentido, se ha infravalorado la importancia de los síntomas cognitivos en la depresión, uno de los síntomas residuales más prevalentes que persisten tras la mejoría, pero siguen limitando la actividad habitual del paciente: dificultades de atención y concentración, de memoria, de toma de decisiones y planificación, de agudeza mental y velocidad de pensamiento. «Las empresas tienen aquí la posibilidad de contribuir a disminuir el sufrimiento del paciente y favorecer una recuperación funcional más rápida disminuyendo el absentismo laboral». Según la Dra. Gutiérrez, «los médicos de empresa tienen aquí un importante papel. En primer lugar por sus posibilidades de prevención, aspirando a potenciar la resiliencia de los trabajadores en Salud Mental, desde un abordaje integral de los aspectos físicos, psicológicos y sociales. En segundo lugar, con una detección precoz de la depresión que permita una mejor evolución con menor duración del episodio depresivo y una recuperación completa. Las empresas tienen aquí la posibilidad de contribuir a disminuir el sufrimiento del paciente y favorecer una recuperación funcional más rápida disminuyendo el absentismo laboral. Por último, pueden apoyar al paciente depresivo tras su reincorporación laboral. En este sentido, detectar el mantenimiento de síntomas residuales depresivos, que se mantienen tras la mejoría inicial y que a menudo no son valorados o pasan desapercibidos, como los síntomas cognitivos de la depresión, es importantísimo». «Es importante que los niños sean empáticos con el sufrimiento de los otros y piensen que pasaría si su hermano pequeño fuera la víctima, que no se mire hacia otro lado» Abordar correctamente la depresión y facilitar la reinserción laboral redunda en la productividad empresarial. Y es que los costes de tratar la depresión son mucho menores que las consecuencias de no hacerlo. Como recuerda la Dra. Gutiérrez Labrador, «el objetivo terapéutico de la depresión, en la actualidad, solo puede ser la remisión completa, incluyendo los síntomas cognitivos del trastorno depresivo que son de gran importancia para que el paciente consiga recuperar su funcionalidad y su calidad de vida, solo así evitaremos el presentismo y el estigma que va asociado a él. La mejora de la colaboración entre los servicios de psiquiatría y los de medicina del trabajo se hace en este sentido imprescindible».
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Según un estudio británico, el bullying en la infancia se asocia a una mala salud mental y física en la edad adulta, así como a la falta de relaciones sociales, dificultades económicas, mala calidad de vida percibida y pobre funcionamiento cognitivo a los 50 años. Los niños objeto de acoso escolar y especialmente lo que son acosados con frecuencia o son acosadores, siguen estando estando en riesgo social, de salud y económico casi 40 años después de la exposición. Existe un vínculo entre las experiencia de acoso escolar y las posteriores experiencias de acoso en el trabajo, que se puede explicar por algunas características del comportamiento personal que se pueden poner a algunos individuos en riesgo de convertirse en el objetivo de los acosadores. Viendo la prevalencia en el tiempo de la patología de la persona que lo sufre y a su gravedad para los que lo sufren, puede ser considerado un problema de Salud Pública. Celso Arango, Jefe del Servicio de Psiquiatría del Niño y el Adolescente Hospital General Universitario Gregorio Marañón IiSGM, CIBERSAM, durante el XVIII Seminario Lundbeck celebrado en Ibiza el pasado viernes reclama un Plan Nacional de Prevención del Acoso Escolar. «Se convertido en un problema Salud Pública y urge un Plan Nacional contra el acoso escolar, en todas sus formas, incluyendo el ciber-acoso. Es urgente la creación de una unidad psiquiátrica especifica para adolescentes» Otra explicación que vincula las dos patologías es que tales experiencias traumáticas pueden fomentar el desarrollo de síntomas de depresión que a su vez puede provocar reacciones negativas de otros y por lo tanto, poner a las personas en riesgo de un nuevo acoso en la edad adulta. «Es un círculo vicioso. El factor fundamental que más aumenta el riesgo de ser acosado es el hecho de ser diferente al resto -comportamiento, conducta...- y padecer depresión, por ejemplo, hace a la persona más vulnerable al acoso y el acoso, a su vez, aumenta el riesgo de depresión y sus complicaciones, la más grave, el suicidio, puntualiza Rosa Gutiérrez Labrador jefa del Servicio de Salud Mental del Hospital Infanta Leonor de Alcobendas (Madrid). Por tanto, es fundamental realizar un abordaje preventivo en los sistemas educativos, que apueste por el respeto a la diversidad, ayuda entre pares e incluir contenido docente centrado en un aprendizaje emocional que incluya aspectos fundamentales sobre la salud mental, sus riesgos y factores protectores. Es muy educativo explicar en los colegios qué es (y que no es) la depresión y por qué se padece y cómo se puede ayudar a quién la tiene», matiza el Dr. Arango. La prevalencia del acoso escolar en niños que cenan con sus padres disminuye llamativamente, según numerosos estudios. El Hospital Gregorio Marañón ha promovido con la Universidad Complutense de Madrid, la herramienta de medición de grado de acoso infantil SOCIESCUELA . «No se pueden considerar todavía "cosas de niños que siempre hubo" cuando pueden llevar a los niños a la depresión vital e incluso al suicidio. Un niño vive magnificados los sentimientos de rechazo y no tienen herramientas para gestionar ese rechazo» Bullying-Mobbing-Depresión Parece existir un vínculo entre las experiencias de acoso escolar y las posteriores experiencias de acoso en el trabajo20. «El bullying escolar condiciona en la víctima, por un lado, una especial vulnerabilidad ante conductas de maltrato, de forma que existe evidencia científica de que el maltrato de cualquier tipo en la infancia condiciona una mayor frecuencia de patología psiquiátrica». Por otra parte, la víctima de bullying escolar presenta una indefensión aprendida, que hace que sea incapaz de hacer frente al maltrato psicológico, aceptándolo en un alto porcentaje de los casos como una actitud normal hacia ella», explica Rosa Gutiérrez. «El bullying escolar condiciona en la víctima, por un lado, una especial vulnerabilidad ante conductas de maltrato, de forma que existe evidencia científica de que el maltrato de cualquier tipo en la infancia condiciona una mayor frecuencia de patología psiquiátrica» Para Arango, «hay estudios longitudinales que ponen de manifiesto que el riesgo de acoso se mantiene a lo largo de la vida por el hecho de ser distinto, personas con menos empatía, trastornos del espectro autista, cuadros depresivos crónicos, por ejemplo, constituyen un perfil de riesgo que les hace más vulnerables al acoso tanto de niños como de adultos». Además, el hallazgo de que los síntomas de depresión median el vínculo entre el acoso escolar y el posterior acoso laboral va en línea con otras investigaciones que muestran que los síntomas de depresión son tanto un resultado como un factor predictivo del acoso entre compañeros. Es urgente concienciar a colegios y familias de la gravedad y generalización social del problema. y concienciar a los niños de que no es una situación normal ni habitual. Según se desprende el estudio realizado en Quebec durante 10 años, que hizo un seguimiento a niños y niñas desde los 12 hasta los 22 años, se observa un efecto directo del acoso escolar entre compañeros a los 13-17 años de edad y el acoso en el lugar de trabajo a los 22. En concreto, el acoso escolar entre los 13 y 17 años predijo un aumento de los síntomas de depresión a la edad de 19-20 años. A su vez, el aumento de los síntomas de depresión entre los 19 y 20 años predijo ser objeto de acoso laboral a los 22 años. «El aumento de los síntomas de depresión entre los 19 y 20 años predijo ser objeto de acoso laboral a los 22 años» En otro estudio transversal de más de 5.000 adultos de mediana edad, en el que se evaluaron los recuerdos de experiencias de acoso escolar en la escuela junto con informes de acoso en el lugar de trabajo durante los últimos 6 meses y los últimos 5 años, aquellos que dijeron haber sido acosados en la escuela tenían casi un 30% más de probabilidades de declarar que habían sido acosados en el lugar de trabajo en los últimos 6 meses o en los últimos 5 años. El acoso escolar afecta ligeramente más a los hombres, con agresiones físicas y menos a las mujeres, mientras que el acoso femenino se basa más en la marginación y en el aislamiento a la víctima. Las víctimas suele ser elegidas por su diferencia, ya sea de física, capacidades o comportamientos. El acoso escolar se considera una agresión repetitiva e intencional donde existe un desequilibrio de poder e intencionalidad de hacer daño. El acosado y el acosador no son amigos, mientras que en el Ciberacoso que se da más en la mujeres si que hay amistad previa. La edad media de inicio del acoso son los 9,8 años (inicio de la adolescencia) y la edad media del acosado es de 10,2 años. El tiempo que transcurre entre el inicio y la petición de ayuda es de 13 meses. La duración media del acoso suele ser de 12 meses. Una tercera parte de las víctimas no le dice a los sus padres que lo sufren y los profesores no se enteran. «Es fundamental ante la primera sospecha poner en marcha el protocolo de detención de acoso laboral. El mediador ayudará a las partes a reconocer el problema e intentar solucionarlo» Acoso laboral y depresión Según la OMS el Mobbing se define como comportamiento repetitivo y mantenido en el tiempo, a través de intentos vengativos, crueles o maliciosos de humillar o socavar a una persona o grupo de empleados. La prevalencia del acoso laboral se estima entre un 2% y un 15%. Existe un acoso laboral específico por maternidad (curiosamente como la baja de maternidad). Es habitual que el acosador laboral haya sufrido acoso escolar y cuando llega a posiciones de poder, abuse de él. Al igual que sucede en el bullying, la relación entre mobbing y depresión también es bidireccional. En el proceso del acoso laboral puede incluir características de un círculo en el que los problemas de salud mental son el resultado del acoso y aumentan, así mismo, la susceptibilidad al acoso. La señalización cerebral por actos de acoso laboral o acoso escolar se muestra neurológicamnte de la misma manera que el impacto en el cerebro por dolor fisico «La prevalencia de acoso laboral en los distintos estudios oscila en torno al 14%. En todos los estudios se encuentra una relación positiva entre el acoso y la depresión, considerándose la depresión junto con la ansiedad como uno de los síntomas más prevalentes en las primeras etapas en las que el trabajador está siendo víctima de acoso laboral» afirma Rosa Gutiérrez Labrador. La exposición al mobbing puede tener efectos a largo plazo en la salud mental hasta 5 años después de la exposición, entre ellos, síntomas depresivos, depresión, trastornos de ansiedad, síntomas somáticos persistentes e ideación suicida. El coste anual de la depresión en la Unión Europea se sitúa en 92.000 millones de euros debido, fundamentalmente, a la pérdida de productividad de los trabajadores. Aproximadamente, el 80% de la pérdida de productividad debida a la depresión puede atribuirse a una inadecuada capacidad en la ejecución de las tareas más que a la ausencia del puesto de trabajo. En este sentido, se ha infravalorado la importancia de los síntomas cognitivos en la depresión, uno de los síntomas residuales más prevalentes que persisten tras la mejoría, pero siguen limitando la actividad habitual del paciente: dificultades de atención y concentración, de memoria, de toma de decisiones y planificación, de agudeza mental y velocidad de pensamiento. «Las empresas tienen aquí la posibilidad de contribuir a disminuir el sufrimiento del paciente y favorecer una recuperación funcional más rápida disminuyendo el absentismo laboral». Según la Dra. Gutiérrez, «los médicos de empresa tienen aquí un importante papel. En primer lugar por sus posibilidades de prevención, aspirando a potenciar la resiliencia de los trabajadores en Salud Mental, desde un abordaje integral de los aspectos físicos, psicológicos y sociales. En segundo lugar, con una detección precoz de la depresión que permita una mejor evolución con menor duración del episodio depresivo y una recuperación completa. Las empresas tienen aquí la posibilidad de contribuir a disminuir el sufrimiento del paciente y favorecer una recuperación funcional más rápida disminuyendo el absentismo laboral. Por último, pueden apoyar al paciente depresivo tras su reincorporación laboral. En este sentido, detectar el mantenimiento de síntomas residuales depresivos, que se mantienen tras la mejoría inicial y que a menudo no son valorados o pasan desapercibidos, como los síntomas cognitivos de la depresión, es importantísimo». «Es importante que los niños sean empáticos con el sufrimiento de los otros y piensen que pasaría si su hermano pequeño fuera la víctima, que no se mire hacia otro lado» Abordar correctamente la depresión y facilitar la reinserción laboral redunda en la productividad empresarial. Y es que los costes de tratar la depresión son mucho menores que las consecuencias de no hacerlo. Como recuerda la Dra. Gutiérrez Labrador, «el objetivo terapéutico de la depresión, en la actualidad, solo puede ser la remisión completa, incluyendo los síntomas cognitivos del trastorno depresivo que son de gran importancia para que el paciente consiga recuperar su funcionalidad y su calidad de vida, solo así evitaremos el presentismo y el estigma que va asociado a él. La mejora de la colaboración entre los servicios de psiquiatría y los de medicina del trabajo se hace en este sentido imprescindible».