Depresión: Estos son los dos síntomas claves

Tristeza y anhedonia (la dificultad o incapacidad de disfrutar de las cosas que antes sí nos gustaban) son dos síntomas claves de la depresión en adultos, una enfermedad que en España tiene una prevalencia del 5% y que no entiende de edades. «El primer episodio depresivo suele aparecer en la década de los 20 años», explica el doctor Luis Agüera, jefe de sección del Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario 12 de Octubre (Madrid). Aunque esta patología puede aparecer en cualquier momento y a cualquier edad. Además, puede haber otras señales de carácter psicológico, cognitivo, somático o físico: cansancio, dificultad de concentración, problemas de sueño, falta de atención, entre otros. Los síntomas no se manifiestan de igual forma en todos los pacientes y tampoco tienen porqué aparecer al mismo tiempo. Sin embargo, «la tristeza y la anhedonia son manifestaciones que están siempre dentro del cuadro clínico de una depresión», asegura el doctor. En casos más graves, pueden incluso aparecer ideas de muerte o suicidio. Causas Pero, ¿qué causa la depresión? Detrás de esta patología mental confluyen factores genéticos y ambientales. Dentro de los primeros, explica el doctor, «hay personas que tienen una cierta vulnerabilidad o predisposición genética y no necesitan, en ocasiones, que surja una situación o un motivo aparente para que la depresión se produzca». Se trata de personas, prosigue, que van a tener episodios recurrentes de depresión a lo largo de su vida, ya que manifiestan «una cierta vulnerabilidad o predisposición genética a la depresión». Entre los factores ambientales, sobre todo, se encuentran situaciones de pérdida, como la muerte de un familiar o un amigo, la pérdida de una relación sentimental, de un estatus socioeconómico, de un trabajo... «La inmensa mayoría de las dificultades tienen que ver con cosas que se tenían y que se dejan de tener», expone el doctor Agüera. En el caso de las personas mayores, «hasta un 20% tiene depresiones leves, esto es, signos que son menos intensos y duraderos», señala el experto, por lo que no debemos bajar la guardia y estar atentos a todos las señales de alerta. En esta etapa, indica el doctor, es importante tener en cuenta dos consideraciones. En primer lugar, las personas que presentan factores de riesgo vascular tienen más probabilidades de desarrollar una depresión. Y, en segundo lugar, la depresión en una persona mayor puede ponernos en alerta ante la posibilidad de que con el tiempo pueda desarrollar una demencia. Los síntomas más comunes son la apatía o la tristeza, aunque en esta etapa cobran mucha importancia «los problemas cognitivos porque se hacen muy evidentes», indica. Por ejemplo, problemas de memoria, de atención, de concentración y, sobre todo, lo que técnicamente se llama «disfunción ejecutiva», que es una mayor dificultad para realizar labores cotidianas como hacer la compra, poner la lavadora, etc. Tratamiento En la depresión adulta, explica el doctor Agüera, existen dos vías que no son excluyentes: el proceso farmacológico con antidepresivos y el psicoterapeútico. Es más, «se ha demostrado que el tratamiento más eficaz es aquel que combina ambas cosas», afirma. Para conocer más a fondo esta enfermedad, Cruz Roja, en colaboración con Laboratorios Servier, ha puesto en marcha un movimiento llamado Dexpresionismo, con el que pretende dar más visibilidad a la depresión a través del arte.
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Tristeza y anhedonia (la dificultad o incapacidad de disfrutar de las cosas que antes sí nos gustaban) son dos síntomas claves de la depresión en adultos, una enfermedad que en España tiene una prevalencia del 5% y que no entiende de edades. «El primer episodio depresivo suele aparecer en la década de los 20 años», explica el doctor Luis Agüera, jefe de sección del Servicio de Psiquiatría del Hospital Universitario 12 de Octubre (Madrid). Aunque esta patología puede aparecer en cualquier momento y a cualquier edad. Además, puede haber otras señales de carácter psicológico, cognitivo, somático o físico: cansancio, dificultad de concentración, problemas de sueño, falta de atención, entre otros. Los síntomas no se manifiestan de igual forma en todos los pacientes y tampoco tienen porqué aparecer al mismo tiempo. Sin embargo, «la tristeza y la anhedonia son manifestaciones que están siempre dentro del cuadro clínico de una depresión», asegura el doctor. En casos más graves, pueden incluso aparecer ideas de muerte o suicidio. Causas Pero, ¿qué causa la depresión? Detrás de esta patología mental confluyen factores genéticos y ambientales. Dentro de los primeros, explica el doctor, «hay personas que tienen una cierta vulnerabilidad o predisposición genética y no necesitan, en ocasiones, que surja una situación o un motivo aparente para que la depresión se produzca». Se trata de personas, prosigue, que van a tener episodios recurrentes de depresión a lo largo de su vida, ya que manifiestan «una cierta vulnerabilidad o predisposición genética a la depresión». Entre los factores ambientales, sobre todo, se encuentran situaciones de pérdida, como la muerte de un familiar o un amigo, la pérdida de una relación sentimental, de un estatus socioeconómico, de un trabajo... «La inmensa mayoría de las dificultades tienen que ver con cosas que se tenían y que se dejan de tener», expone el doctor Agüera. En el caso de las personas mayores, «hasta un 20% tiene depresiones leves, esto es, signos que son menos intensos y duraderos», señala el experto, por lo que no debemos bajar la guardia y estar atentos a todos las señales de alerta. En esta etapa, indica el doctor, es importante tener en cuenta dos consideraciones. En primer lugar, las personas que presentan factores de riesgo vascular tienen más probabilidades de desarrollar una depresión. Y, en segundo lugar, la depresión en una persona mayor puede ponernos en alerta ante la posibilidad de que con el tiempo pueda desarrollar una demencia. Los síntomas más comunes son la apatía o la tristeza, aunque en esta etapa cobran mucha importancia «los problemas cognitivos porque se hacen muy evidentes», indica. Por ejemplo, problemas de memoria, de atención, de concentración y, sobre todo, lo que técnicamente se llama «disfunción ejecutiva», que es una mayor dificultad para realizar labores cotidianas como hacer la compra, poner la lavadora, etc. Tratamiento En la depresión adulta, explica el doctor Agüera, existen dos vías que no son excluyentes: el proceso farmacológico con antidepresivos y el psicoterapeútico. Es más, «se ha demostrado que el tratamiento más eficaz es aquel que combina ambas cosas», afirma. Para conocer más a fondo esta enfermedad, Cruz Roja, en colaboración con Laboratorios Servier, ha puesto en marcha un movimiento llamado Dexpresionismo, con el que pretende dar más visibilidad a la depresión a través del arte.