Control a distancia del ‘Sintrom’ para niños

Gloria tiene 77 años y acumula varias enfermedades crónicas que le llevan a tomar diferentes medicamentos. Que si para mantener a raya el colesterol, que si para evitar que se dispare la hipertensión arterial o para prevenir posibles fracturas como consecuencia de su osteoporosis. Lo habitual en personas de una edad ya avanzada. El último en llegar a su botiquín ha sido el «Sintrom», probablemente el anticoagulante oral más utilizado entre los mayores con el objetivo de prevenir la formación de coágulos en sus ya deteriorados vasos sanguíneos. Sin embargo, desde hace cuatro años este fármaco también forma parte del día a día de su nieto Diego (nombre ficticio),de apenas 5 años, al que con tan solo un año de vida le diagnosticaron una enfermedad autoinmune asociada con un riesgo muy alto de trombosis, lo que hace que desde entonces tenga que recibir el mismo tratamiento que su abuela. En ambos casos esta medicación requiere la realización de controles periódicos en el hospital o el centro de salud para monitorizar su efecto anticoagulante. Sin embargo, el pequeño de la casa se beneficia desde hace un año de un innovador programa puesto en marcha por el Hospital General de Villlalba, perteneciente a la red sanitaria pública de la Comunidad de Madrid, para poder hacer esos controles desde casa. El proyecto Coagulín esta pensado para optimizar el control de la anticoagulación y mejorar la calidad de vida del niño y sus familiares, evitando desplazamientos repetidos a los centros sanitarios Se trata del proyecto Coagulín, pensado para optimizar el control de la anticoagulación y mejorar la calidad de vida del niño y sus familiares, evitando desplazamientos repetidos a los centros sanitarios, según destaca el Dr. Rafael Martos, jefe del Servicio de Hematología del centro y coordinador de la consulta de Hematología Pediátrica de dicho hospital. «Hace partícipe y responsabiliza al menor del tratamiento que tiene que seguir, y le proporciona un ambiente óptimo y de confianza que favorece un seguimiento más estrecho y cercano con su médico y enfermera», añade. Actualmente Diego comparte este programa con otros cinco niños de 1 a 8 años que necesitan tratamiento anticoagulante de forma crónica con antagonistas de la vitamina K como el «Sintrom», que asocian un elevado riesgo de complicaciones hemorrágicas o trombóticas secundarias que obligan a un control continuo de su coagulación. Hasta ahora esas monitorizaciones suponían perdidas de días de colegio y alteraciones de las rutinas de los niños, así como un mayor absentismo laboral, desplazamientos y problemas de conciliación familiar en el caso de sus padres. Pero la situación ha cambiado. Con esta iniciativa, el control de la coagulación del menor se puede realizar desde su domicilio, mediante una punción capilar en su dedo. Hasta ahora esas monitorizaciones suponían perdidas de días de colegio y alteraciones de las rutinas de los niños, así como un mayor absentismo laboral, desplazamientos y problemas de conciliación familiar en el caso de sus padres Esta se analiza posteriormente en un coagulómetro portátil y su resultado se remite al hematólogo a través del Portal del Paciente. Mediante este canal, el profesional analiza la información de forma rápida y envía tanto la pauta de tratamiento a seguir como la fecha de la siguiente visita. Asimismo, están pendientes cuando algún familiar se olvida de registrar algún valor o el introducido está fuera de rango, contactando con ellos para aclarar lo que pueda haber sucedido, bien por email bien por vía telefónica», añade Delia Cornejo, enfermera de este proyecto, que destaca como esta comunicación «hace que las familias se sientan muy tranquilas y favorece una relación muy estrecha con el personal del hospital». Y desde luego que es así. Gloria celebra la tranquilidad con la que su nieto ha normalizado esos controles. Además, año y medio después de la inclusión del primer paciente el grado de satisfacción con el programa llega al 100%, el mismo porcentaje que lo recomendaría a otros niños en situación similar y de dudas resueltas. Asimismo, los controles se han mantenido en los rangos adecuados en un 95% de todas las determinaciones y no ha habido ninguna consulta a Urgencias por problemas derivados de la anticoagulación (sangrados o hematomas). Unos beneficios que, como insiste el coordinador de la consulta de Hematología Pediátrica del Hospital General de Villalba, están ya al alcance de cualquier menor de 16 años de la Comunidad de Madrid que precise este tipo de tratamiento y no desee ver afectada su calidad de vida por los controles periódicos y los desplazamientos a centros sanitarios necesarios para su seguimiento.
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Gloria tiene 77 años y acumula varias enfermedades crónicas que le llevan a tomar diferentes medicamentos. Que si para mantener a raya el colesterol, que si para evitar que se dispare la hipertensión arterial o para prevenir posibles fracturas como consecuencia de su osteoporosis. Lo habitual en personas de una edad ya avanzada. El último en llegar a su botiquín ha sido el «Sintrom», probablemente el anticoagulante oral más utilizado entre los mayores con el objetivo de prevenir la formación de coágulos en sus ya deteriorados vasos sanguíneos. Sin embargo, desde hace cuatro años este fármaco también forma parte del día a día de su nieto Diego (nombre ficticio),de apenas 5 años, al que con tan solo un año de vida le diagnosticaron una enfermedad autoinmune asociada con un riesgo muy alto de trombosis, lo que hace que desde entonces tenga que recibir el mismo tratamiento que su abuela. En ambos casos esta medicación requiere la realización de controles periódicos en el hospital o el centro de salud para monitorizar su efecto anticoagulante. Sin embargo, el pequeño de la casa se beneficia desde hace un año de un innovador programa puesto en marcha por el Hospital General de Villlalba, perteneciente a la red sanitaria pública de la Comunidad de Madrid, para poder hacer esos controles desde casa. El proyecto Coagulín esta pensado para optimizar el control de la anticoagulación y mejorar la calidad de vida del niño y sus familiares, evitando desplazamientos repetidos a los centros sanitarios Se trata del proyecto Coagulín, pensado para optimizar el control de la anticoagulación y mejorar la calidad de vida del niño y sus familiares, evitando desplazamientos repetidos a los centros sanitarios, según destaca el Dr. Rafael Martos, jefe del Servicio de Hematología del centro y coordinador de la consulta de Hematología Pediátrica de dicho hospital. «Hace partícipe y responsabiliza al menor del tratamiento que tiene que seguir, y le proporciona un ambiente óptimo y de confianza que favorece un seguimiento más estrecho y cercano con su médico y enfermera», añade. Actualmente Diego comparte este programa con otros cinco niños de 1 a 8 años que necesitan tratamiento anticoagulante de forma crónica con antagonistas de la vitamina K como el «Sintrom», que asocian un elevado riesgo de complicaciones hemorrágicas o trombóticas secundarias que obligan a un control continuo de su coagulación. Hasta ahora esas monitorizaciones suponían perdidas de días de colegio y alteraciones de las rutinas de los niños, así como un mayor absentismo laboral, desplazamientos y problemas de conciliación familiar en el caso de sus padres. Pero la situación ha cambiado. Con esta iniciativa, el control de la coagulación del menor se puede realizar desde su domicilio, mediante una punción capilar en su dedo. Hasta ahora esas monitorizaciones suponían perdidas de días de colegio y alteraciones de las rutinas de los niños, así como un mayor absentismo laboral, desplazamientos y problemas de conciliación familiar en el caso de sus padres Esta se analiza posteriormente en un coagulómetro portátil y su resultado se remite al hematólogo a través del Portal del Paciente. Mediante este canal, el profesional analiza la información de forma rápida y envía tanto la pauta de tratamiento a seguir como la fecha de la siguiente visita. Asimismo, están pendientes cuando algún familiar se olvida de registrar algún valor o el introducido está fuera de rango, contactando con ellos para aclarar lo que pueda haber sucedido, bien por email bien por vía telefónica», añade Delia Cornejo, enfermera de este proyecto, que destaca como esta comunicación «hace que las familias se sientan muy tranquilas y favorece una relación muy estrecha con el personal del hospital». Y desde luego que es así. Gloria celebra la tranquilidad con la que su nieto ha normalizado esos controles. Además, año y medio después de la inclusión del primer paciente el grado de satisfacción con el programa llega al 100%, el mismo porcentaje que lo recomendaría a otros niños en situación similar y de dudas resueltas. Asimismo, los controles se han mantenido en los rangos adecuados en un 95% de todas las determinaciones y no ha habido ninguna consulta a Urgencias por problemas derivados de la anticoagulación (sangrados o hematomas). Unos beneficios que, como insiste el coordinador de la consulta de Hematología Pediátrica del Hospital General de Villalba, están ya al alcance de cualquier menor de 16 años de la Comunidad de Madrid que precise este tipo de tratamiento y no desee ver afectada su calidad de vida por los controles periódicos y los desplazamientos a centros sanitarios necesarios para su seguimiento.
 
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