Asocian el consumo habitual de lácteos con menos posibilidades de padecer diabetes e hipertensión

Las personas que consumen productos lácteos de forma habitual tienen menos posibilidades de padecer diabetes e hipertensión y, por tanto, de desarrollar enfermedades asociadas. Son datos del estudio Di@bet.es, diseñado y promovido desde el CIBER de Diabetes y Enfermedades Metabólicas Asociadas (CIBERDEM),ha contado con la participación de investigadores y centros sanitarios de toda España. El objetivo inicial de este estudio era establecer la prevalencia de diabetes en España, «pero también ha permitido estudiar la prevalencia de otros factores de riesgo como la obesidad, la hipertensión, el sedentarismo o la dieta», explica Gabriel Olveira. del Hospital Regional de Málaga. «A consecuencia de las cifras de hipertensión -un 39.9%- y de obesidad -un 26,6%- en España, pensamos en la necesidad de poner en marcha estrategias para reducir la presencia de estos por su predisposición a otras patologías relacionadas con enfermedades cardiovasculares crónicas, fallo cardíaco y muerte cardiovascular», explica Gemma Rojo, jefa de grupo en CIBERDEM e investigadora del Hospital Regional de Málaga y del Instituto de Investigación Biomédica de Málaga (IBIMA),que añade que hasta la fecha no existían trabajos que relacionasen el consumo de lácteos y la presencia de estas enfermedades. El norte de España es donde se consumen más productos lácteos y que en el este del país es donde menos «La investigación ha permitido, no solo destacar la asociación entre el consumo de productos lácteos y el mejor perfil metabólico en la población española adulta, sino también poner de manifiesto que las mujeres consumen más leche, queso o yogures que los hombres, mientras que éstos toman más lácteos azucarados como batidos o helados», apunta la coordinadora. Así, señala que en el norte de España es donde se consumen más productos lácteos y que en el este del país es donde menos. «Los resultados de esta investigación apuntan al efecto beneficioso del consumo de lácteos frente a la presencia de hipertensión y obesidad, lo cual podría contribuir a un mejor estado metabólico general y un menor riesgo cardiovascular», señala la experta. De izquierda a derecha: Sergio Valdés, Eva García, Gabriel Olveira y Gemma Rojo - CIBERDEM Los lácteos forman parte de una dieta saludable, aportan proteínas de alto valor biológico, vitamina B12 y son la fuente más importante de calcio en la alimentación. El yogur y muchas variedades de quesos tienen bajos niveles de lactosa, por lo que estarían indicados en personas intolerantes a la lactosa. Para personas con sobrepeso, obesidad o elevación de lípidos sí se recomendaría tomarlos en su versión semidesnatada o desnatada «Aunque las grasas que contienen los lácteos son mayoritariamente saturadas, actualmente está en discusión su papel respecto a su asociación con las enfermedades crónicas, incluyendo cardiovasculares, diabetes, hipertensión y obesidad», explica Gabriel Olveira. «Los resultados de esta estudio -junto a otros realizados en otros países y también con seguimientos prospectivos- apuntan que, en población sana, la ingesta de 2-4 raciones de lácteos entra dentro de un patrón saludable de alimentación, incluso aunque no sean desnatados, aunque deben ser preferentemente no azucarados. Para personas con sobrepeso, obesidad o elevación de lípidos sí se recomendaría tomarlos en su versión semidesnatada o desnatada», añade.
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Las personas que consumen productos lácteos de forma habitual tienen menos posibilidades de padecer diabetes e hipertensión y, por tanto, de desarrollar enfermedades asociadas. Son datos del estudio Di@bet.es, diseñado y promovido desde el CIBER de Diabetes y Enfermedades Metabólicas Asociadas (CIBERDEM),ha contado con la participación de investigadores y centros sanitarios de toda España. El objetivo inicial de este estudio era establecer la prevalencia de diabetes en España, «pero también ha permitido estudiar la prevalencia de otros factores de riesgo como la obesidad, la hipertensión, el sedentarismo o la dieta», explica Gabriel Olveira. del Hospital Regional de Málaga. «A consecuencia de las cifras de hipertensión -un 39.9%- y de obesidad -un 26,6%- en España, pensamos en la necesidad de poner en marcha estrategias para reducir la presencia de estos por su predisposición a otras patologías relacionadas con enfermedades cardiovasculares crónicas, fallo cardíaco y muerte cardiovascular», explica Gemma Rojo, jefa de grupo en CIBERDEM e investigadora del Hospital Regional de Málaga y del Instituto de Investigación Biomédica de Málaga (IBIMA),que añade que hasta la fecha no existían trabajos que relacionasen el consumo de lácteos y la presencia de estas enfermedades. El norte de España es donde se consumen más productos lácteos y que en el este del país es donde menos «La investigación ha permitido, no solo destacar la asociación entre el consumo de productos lácteos y el mejor perfil metabólico en la población española adulta, sino también poner de manifiesto que las mujeres consumen más leche, queso o yogures que los hombres, mientras que éstos toman más lácteos azucarados como batidos o helados», apunta la coordinadora. Así, señala que en el norte de España es donde se consumen más productos lácteos y que en el este del país es donde menos. «Los resultados de esta investigación apuntan al efecto beneficioso del consumo de lácteos frente a la presencia de hipertensión y obesidad, lo cual podría contribuir a un mejor estado metabólico general y un menor riesgo cardiovascular», señala la experta. De izquierda a derecha: Sergio Valdés, Eva García, Gabriel Olveira y Gemma Rojo - CIBERDEM Los lácteos forman parte de una dieta saludable, aportan proteínas de alto valor biológico, vitamina B12 y son la fuente más importante de calcio en la alimentación. El yogur y muchas variedades de quesos tienen bajos niveles de lactosa, por lo que estarían indicados en personas intolerantes a la lactosa. Para personas con sobrepeso, obesidad o elevación de lípidos sí se recomendaría tomarlos en su versión semidesnatada o desnatada «Aunque las grasas que contienen los lácteos son mayoritariamente saturadas, actualmente está en discusión su papel respecto a su asociación con las enfermedades crónicas, incluyendo cardiovasculares, diabetes, hipertensión y obesidad», explica Gabriel Olveira. «Los resultados de esta estudio -junto a otros realizados en otros países y también con seguimientos prospectivos- apuntan que, en población sana, la ingesta de 2-4 raciones de lácteos entra dentro de un patrón saludable de alimentación, incluso aunque no sean desnatados, aunque deben ser preferentemente no azucarados. Para personas con sobrepeso, obesidad o elevación de lípidos sí se recomendaría tomarlos en su versión semidesnatada o desnatada», añade.
 
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