Acné: Cómo decir adiós a las marcas

El acné es uno de los motivos más frecuentes de consulta a los dermatólogos. Se trata de un problema que afecta a cerca de un 80 por ciento de adolescentes y jóvenes entre los 11 y 30 años. En estas edades, la presencia del acné provoca, además, un trastorno psicológico para muchos de los que lo sufren. En estos casos, considerarlo, sin dramatizar, como un problema normal de la edad, hablarlo con un especialista y seguir un adecuado tratamiento farmacológico son claves para sobrellevar mejor este pequeño percance. Uno de los problemas importantes del acné es la aparición de cicatrices o marcas en la piel, después de haberlo sufrido, como consecuencia de la inflamación mantenida en el tiempo. Por fortuna, no todos los pacientes se encuentran con estas temidas cicatrices, ya que como afirma el doctor Adrián Alegre, dermatólogo del Grupo Pedro Jaén de Madrid, «éstas son más habituales en los casos de acné graves, que presentan más inflamación». El problema de estas marcas es que, a diferencia de los granos del propio acné, pueden mantenerse como secuelas permanentes que llegan a acomplejar a las personas que las padecen. «Casi siempre son en forma de pequeñas depresiones u hoyuelos en las zonas donde se ha padecido acné: principalmente mejillas, frente, sien y barbilla», explica el doctor Alegre. Para evitarlas lo ideal es tratar el acné activo cuanto antes, bien sea con productos tópicos, como cremas o geles específicos o bien, en los casos más graves, con fármacos orales tales como antibióticos o isotretinoína, conocida popularmente como Roacután (uno de sus nombres comerciales). Por desgracia, no siempre se llega a tiempo y son muchos los pacientes que acuden al dermatólogo una vez que estas cicatrices ya se han producido. Afortunadamente, cada vez se cuenta con nuevos tratamientos que ofrecen mejores resultados. Subraya el doctor Alegre que una de las claves para evitar las marcas consiste en tratarlas cuando todavía son recientes: «Existe incluso la posibilidad de empezar el tratamiento en los primeros brotes de acné, siempre bajo un estricto control dermatológico». Entre los novedosos tratamientos que hoy se ofrecen en las consultas dermatológicas encontramos: -Plasma rico en plaquetas: Se obtiene de la propia sangre del paciente mediante centrifugación, que separa los distintos componentes de la sangre. El plasma se inyecta en la zona deseada, produciendo un estímulo para la regeneración de la piel. «Al tratarse de un producto que se obtiene del propio paciente, existen muchas menos complicaciones que con sustancias externas como el ácido hialurónico». Este tratamiento consigue una duración más prolongada al rellenar mejor las cicatrices. «Lo ideal es combinar el plasma con otras técnicas como el láser para conseguir mejores resultados», afirma el doctor Alegre. -Terapia biofotónica: Se trata de una técnica novedosa que consistente en la aplicación de un gel en la piel, conocido como «fotoconversor», que es estimulado posteriormente con una luz LED de distintos colores. «Esta técnica ha demostrado una gran penetración en las capas más profundas de la piel, consiguiendo eliminar las bacterias responsables del acné, además de estimular colágeno para rellenar las cicatrices», explica. En el caso del acné activo es recomendable que el tratamiento se realice en dos sesiones semanales durante unas seis semanas. Las ventajas respecto al láser es que se tolera perfectamente sin necesidad de anestesia tópica y puede realizarse incluso en verano sin complicaciones. -Láseres fraccionados: Esta técnica está ya en gran medida consolidada, pues viene usándose desde hace un par de años. Según los especialistas, «es el tratamiento más eficaz contra las marcas de acné». Este tipo de láseres producen un calentamiento de la piel de forma fraccionada, al dejar partes de la piel sin tratar, alrededor de las zonas tratadas. «De esta forma se estimula la síntesis de colágeno para rellenar esas depresiones que dejan las marcas de acné», recalca el doctor Alegre. Estos láseres pueden usarse en versiones ablativas, que son más agresivas pero requieren menos sesiones, o en su versión no-ablativa, con una recuperación más rápida, pero que requiere un mayor número de sesiones. «Una de sus limitaciones es que, dependiendo de la energía empleada, el tratamiento puede ser más molesto, pudiendo requerir anestesia tópica en algunos casos». Advierte además que «los láseres ablativos pueden necesitar otras medidas que deben ser valoradas por el dermatólogo». El doctor Alegre concluye recordando que los cuidados posteriores al láser exigen una especial fotoprotección, «sobre todo la primera semana tras el tratamiento, además de una hidratación adecuada».
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El acné es uno de los motivos más frecuentes de consulta a los dermatólogos. Se trata de un problema que afecta a cerca de un 80 por ciento de adolescentes y jóvenes entre los 11 y 30 años. En estas edades, la presencia del acné provoca, además, un trastorno psicológico para muchos de los que lo sufren. En estos casos, considerarlo, sin dramatizar, como un problema normal de la edad, hablarlo con un especialista y seguir un adecuado tratamiento farmacológico son claves para sobrellevar mejor este pequeño percance. Uno de los problemas importantes del acné es la aparición de cicatrices o marcas en la piel, después de haberlo sufrido, como consecuencia de la inflamación mantenida en el tiempo. Por fortuna, no todos los pacientes se encuentran con estas temidas cicatrices, ya que como afirma el doctor Adrián Alegre, dermatólogo del Grupo Pedro Jaén de Madrid, «éstas son más habituales en los casos de acné graves, que presentan más inflamación». El problema de estas marcas es que, a diferencia de los granos del propio acné, pueden mantenerse como secuelas permanentes que llegan a acomplejar a las personas que las padecen. «Casi siempre son en forma de pequeñas depresiones u hoyuelos en las zonas donde se ha padecido acné: principalmente mejillas, frente, sien y barbilla», explica el doctor Alegre. Para evitarlas lo ideal es tratar el acné activo cuanto antes, bien sea con productos tópicos, como cremas o geles específicos o bien, en los casos más graves, con fármacos orales tales como antibióticos o isotretinoína, conocida popularmente como Roacután (uno de sus nombres comerciales). Por desgracia, no siempre se llega a tiempo y son muchos los pacientes que acuden al dermatólogo una vez que estas cicatrices ya se han producido. Afortunadamente, cada vez se cuenta con nuevos tratamientos que ofrecen mejores resultados. Subraya el doctor Alegre que una de las claves para evitar las marcas consiste en tratarlas cuando todavía son recientes: «Existe incluso la posibilidad de empezar el tratamiento en los primeros brotes de acné, siempre bajo un estricto control dermatológico». Entre los novedosos tratamientos que hoy se ofrecen en las consultas dermatológicas encontramos: -Plasma rico en plaquetas: Se obtiene de la propia sangre del paciente mediante centrifugación, que separa los distintos componentes de la sangre. El plasma se inyecta en la zona deseada, produciendo un estímulo para la regeneración de la piel. «Al tratarse de un producto que se obtiene del propio paciente, existen muchas menos complicaciones que con sustancias externas como el ácido hialurónico». Este tratamiento consigue una duración más prolongada al rellenar mejor las cicatrices. «Lo ideal es combinar el plasma con otras técnicas como el láser para conseguir mejores resultados», afirma el doctor Alegre. -Terapia biofotónica: Se trata de una técnica novedosa que consistente en la aplicación de un gel en la piel, conocido como «fotoconversor», que es estimulado posteriormente con una luz LED de distintos colores. «Esta técnica ha demostrado una gran penetración en las capas más profundas de la piel, consiguiendo eliminar las bacterias responsables del acné, además de estimular colágeno para rellenar las cicatrices», explica. En el caso del acné activo es recomendable que el tratamiento se realice en dos sesiones semanales durante unas seis semanas. Las ventajas respecto al láser es que se tolera perfectamente sin necesidad de anestesia tópica y puede realizarse incluso en verano sin complicaciones. -Láseres fraccionados: Esta técnica está ya en gran medida consolidada, pues viene usándose desde hace un par de años. Según los especialistas, «es el tratamiento más eficaz contra las marcas de acné». Este tipo de láseres producen un calentamiento de la piel de forma fraccionada, al dejar partes de la piel sin tratar, alrededor de las zonas tratadas. «De esta forma se estimula la síntesis de colágeno para rellenar esas depresiones que dejan las marcas de acné», recalca el doctor Alegre. Estos láseres pueden usarse en versiones ablativas, que son más agresivas pero requieren menos sesiones, o en su versión no-ablativa, con una recuperación más rápida, pero que requiere un mayor número de sesiones. «Una de sus limitaciones es que, dependiendo de la energía empleada, el tratamiento puede ser más molesto, pudiendo requerir anestesia tópica en algunos casos». Advierte además que «los láseres ablativos pueden necesitar otras medidas que deben ser valoradas por el dermatólogo». El doctor Alegre concluye recordando que los cuidados posteriores al láser exigen una especial fotoprotección, «sobre todo la primera semana tras el tratamiento, además de una hidratación adecuada».