La unión hace la fuerza: tres anticuerpos neutralizantes en uno para combatir el VIH

El virus de la inmunodeficiencia humana (VIH),como muchos otros virus, tiene la capacidad de ‘mutar’ y, así, evitar no solo los efectos de los fármacos y las vacunas, sino su destrucción por el sistema inmune. Y es que de nada sirve que el organismo infectado produzca un anticuerpo específico para una proteína de la cubierta que rodea al VIH si el virus va a acabar ‘cambiando’ la conformación de esta proteína. Y es que una vez producido el ‘cambio’, el anticuerpo será incapaz de reconocer la proteína. Una situación que ha condenado al fracaso a todas y cada una de las vacunas desarrolladas hasta el momento para prevenir, o curar, la infección. También a aquellas basadas en los anticuerpos neutralizantes o ‘ampliamente neutralizantes’, tipo específico de anticuerpos producidos por el sistema inmune de algunos pacientes para ‘neutralizar’ o anular los efectos perniciosos del VIH sobre el organismo. Pero, ¿no hay nada que se pueda hacer? Pues sí. Dado que la unión hace la fuerza, hay que aunar la potencia de tres de estos anticuerpos neutralizantes en uno solo. O lo que es lo mismo, ‘construir’ un anticuerpo ‘tri-específico’. Una estrategia que, como muestra un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill (EE.UU.),podría tener la clave para prevenir y tratar eficazmente el VIH e, incluso, para curar definitivamente la infección. Como explica David Margolis, co-director de esta investigación publicada en la revista «The New England Journal of Medicine», «se cree que los anticuerpos ampliamente neutralizantes (bnAb) son como una especie de carteles indicadores que señalan el camino que podría seguir una futura estrategia para una vacuna frente al VIH basada en la inducción de bnAb capaces de prevenir la infección». Tres en uno Los bnAb son capaces de reconocer y unirse a diversas proteínas, caso de la denominada ‘Env’, que se encuentran en la superficie del VIH, lo que da como resultado que el virus sea ‘desactivado’. De hecho, y a diferencia de los demás anticuerpos, que lo que hacen es unirse al antígeno para ‘convocar’ a las células inmunitarias para que destruyan el invasor, los bnAb son capaces de neutralizar el virus por sí solos. Sin embargo, hay varios problemas. El primero, que el número de pacientes infectados por el virus que desarrollan estos anticuerpos es muy limitado. Y, además, lo hacen después de muchos años de que el virus haya colonizado el organismo. El segundo problema es el más importante. Las proteínas de la envoltura del VIH mutan, por lo que no existe ningún bnAb capaz de actuar frente a todas las variantes del virus. Un aspecto fundamental dado que cada paciente infectado presenta no únicamente una cepa del VIH, sino varias, y sus bnAb –en caso de producirlos– no pueden luchar contra todas. Los bnAb capaces de reconocer a las células infectadas por el VIH podrían dirigir a las células efectoras para que eliminaran los reservorios virales Entonces, ¿cuál podría ser la posible solución? Pues combinar purificar múltiples bnAb y combinarlos para incrementar la eficacia. Algo que ya se ha hecho. Primero dos, lo que ha dado lugar a los llamados ‘anticuerpos bi-específicos’. Y en último término, tres: los ‘anticuerpos tri-específicos’, que combinan los mejores atributos de cada bnAb individual en una única molécula capaz de reconocer y neutralizar múltiples cepas que no podrían ser detectadas por cada anticuerpo individual. Como indica J. Víctor García, co-director de la investigación, «los anticuerpos tri-específicos abordan un rango más amplio de partículas virales que los monoespecíficos y los bi-específicos. Además, los anticuerpos tri-específicos pueden bloquear la infección de forma más eficiente en las mucosas y a una mayor profundidad, así como neutralizar un mayor número de partículas virales». Acabar con los reservorios Llegados a este punto, estos anticuerpos tri-específicos, ¿funcionan? Pues sí. Los estudios, si bien llevados a cabo con modelos animales, han demostrado su eficacia a la hora de prevenir la infección por el VIH. Pero el beneficio de estos anticuerpos podría ir mucho más allá de la profilaxis. Y es que como destacan los autores, podrían controlar la infección y sustituir a los actuales tratamientos antirretrovirales que los pacientes se ven abocados a tomar todos los días. Y aún hay más: podrían incluso curar, por fin, el VIH. Como concluye David Margolis, «los bnAb capaces de reconocer a las células infectadas por el virus podrían dirigir a las células efectoras para que eliminaran los reservorios virales. En el caso de las evasivas envolturas del VIH, tres puede ser el número de la suerte». El 'autotest' del VIH, disponible en farmacias sin receta La prueba para el autodiagnóstico del VIH ya está disponible en las farmacias españolas sin necesidad de prescripción médica, según ha informado hoy el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. El objetivo de esta medida es aumentar el diagnóstico precoz del VIH España para disminuir el número de personas no diagnosticadas. El test, cuya sensibilidad es del 99,5 % (probabilidad de que un sujeto infectado por el VIH tenga en la prueba un resultado positivo) y la especificidad es del 99,9 % (probabilidad de que un sujeto con prueba negativa no tenga la infección),se basa en una muestra de sangre o saliva y su resultado está disponible en 20 minutos. El Ministerio de Sanidad y el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos han elaborado una guía que les permitirá responder a las preguntas de los usuarios. Además, para obtener más información sobre este "autotest", Sanidad ha puesto a disposición del público el teléfono 900 111 000, gestionado por Cruz Roja Española, así como la propia web de Cruz Roja. El Ministerio publicado también en su web un documento de preguntas y respuestas frecuentes en las que especifica que existe un "periodo ventana", que es el tiempo transcurrido entre la infección y la aparición de anticuerpos detectables. Durante ese tiempo la prueba puede dar un resultado negativo aunque la persona se haya infectado ya que, generalmente, el cuerpo tarda entre 2 y 8 semanas tras la infección en desarrollar anticuerpos detectables. Casi todas las personas los han generado a los tres meses de la práctica de riesgo. Para descartar esta situación se debe repetir la prueba de VIH pasados los tres meses. Diagnóstico tardío Ante un resultado positivo, el afectado debe acudir a un centro sanitario para que le realicen las pruebas confirmatorias de laboratorio y, si fuese necesario, recibir asesoramiento médico sobre su nuevo estado de salud. Se estima que en España actualmente viven entre 140.000 y 145.000 personas con infección por el VIH, de las que aproximadamente una de cada cinco (18 %) no están diagnosticadas. El diagnóstico tardío de la infección es uno de los principales obstáculos de la respuesta a esta epidemia, ya que aumenta la morbimortalidad asociada y disminuye la respuesta al tratamiento.
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El virus de la inmunodeficiencia humana (VIH),como muchos otros virus, tiene la capacidad de ‘mutar’ y, así, evitar no solo los efectos de los fármacos y las vacunas, sino su destrucción por el sistema inmune. Y es que de nada sirve que el organismo infectado produzca un anticuerpo específico para una proteína de la cubierta que rodea al VIH si el virus va a acabar ‘cambiando’ la conformación de esta proteína. Y es que una vez producido el ‘cambio’, el anticuerpo será incapaz de reconocer la proteína. Una situación que ha condenado al fracaso a todas y cada una de las vacunas desarrolladas hasta el momento para prevenir, o curar, la infección. También a aquellas basadas en los anticuerpos neutralizantes o ‘ampliamente neutralizantes’, tipo específico de anticuerpos producidos por el sistema inmune de algunos pacientes para ‘neutralizar’ o anular los efectos perniciosos del VIH sobre el organismo. Pero, ¿no hay nada que se pueda hacer? Pues sí. Dado que la unión hace la fuerza, hay que aunar la potencia de tres de estos anticuerpos neutralizantes en uno solo. O lo que es lo mismo, ‘construir’ un anticuerpo ‘tri-específico’. Una estrategia que, como muestra un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill (EE.UU.),podría tener la clave para prevenir y tratar eficazmente el VIH e, incluso, para curar definitivamente la infección. Como explica David Margolis, co-director de esta investigación publicada en la revista «The New England Journal of Medicine», «se cree que los anticuerpos ampliamente neutralizantes (bnAb) son como una especie de carteles indicadores que señalan el camino que podría seguir una futura estrategia para una vacuna frente al VIH basada en la inducción de bnAb capaces de prevenir la infección». Tres en uno Los bnAb son capaces de reconocer y unirse a diversas proteínas, caso de la denominada ‘Env’, que se encuentran en la superficie del VIH, lo que da como resultado que el virus sea ‘desactivado’. De hecho, y a diferencia de los demás anticuerpos, que lo que hacen es unirse al antígeno para ‘convocar’ a las células inmunitarias para que destruyan el invasor, los bnAb son capaces de neutralizar el virus por sí solos. Sin embargo, hay varios problemas. El primero, que el número de pacientes infectados por el virus que desarrollan estos anticuerpos es muy limitado. Y, además, lo hacen después de muchos años de que el virus haya colonizado el organismo. El segundo problema es el más importante. Las proteínas de la envoltura del VIH mutan, por lo que no existe ningún bnAb capaz de actuar frente a todas las variantes del virus. Un aspecto fundamental dado que cada paciente infectado presenta no únicamente una cepa del VIH, sino varias, y sus bnAb –en caso de producirlos– no pueden luchar contra todas. Los bnAb capaces de reconocer a las células infectadas por el VIH podrían dirigir a las células efectoras para que eliminaran los reservorios virales Entonces, ¿cuál podría ser la posible solución? Pues combinar purificar múltiples bnAb y combinarlos para incrementar la eficacia. Algo que ya se ha hecho. Primero dos, lo que ha dado lugar a los llamados ‘anticuerpos bi-específicos’. Y en último término, tres: los ‘anticuerpos tri-específicos’, que combinan los mejores atributos de cada bnAb individual en una única molécula capaz de reconocer y neutralizar múltiples cepas que no podrían ser detectadas por cada anticuerpo individual. Como indica J. Víctor García, co-director de la investigación, «los anticuerpos tri-específicos abordan un rango más amplio de partículas virales que los monoespecíficos y los bi-específicos. Además, los anticuerpos tri-específicos pueden bloquear la infección de forma más eficiente en las mucosas y a una mayor profundidad, así como neutralizar un mayor número de partículas virales». Acabar con los reservorios Llegados a este punto, estos anticuerpos tri-específicos, ¿funcionan? Pues sí. Los estudios, si bien llevados a cabo con modelos animales, han demostrado su eficacia a la hora de prevenir la infección por el VIH. Pero el beneficio de estos anticuerpos podría ir mucho más allá de la profilaxis. Y es que como destacan los autores, podrían controlar la infección y sustituir a los actuales tratamientos antirretrovirales que los pacientes se ven abocados a tomar todos los días. Y aún hay más: podrían incluso curar, por fin, el VIH. Como concluye David Margolis, «los bnAb capaces de reconocer a las células infectadas por el virus podrían dirigir a las células efectoras para que eliminaran los reservorios virales. En el caso de las evasivas envolturas del VIH, tres puede ser el número de la suerte». El 'autotest' del VIH, disponible en farmacias sin receta La prueba para el autodiagnóstico del VIH ya está disponible en las farmacias españolas sin necesidad de prescripción médica, según ha informado hoy el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. El objetivo de esta medida es aumentar el diagnóstico precoz del VIH España para disminuir el número de personas no diagnosticadas. El test, cuya sensibilidad es del 99,5 % (probabilidad de que un sujeto infectado por el VIH tenga en la prueba un resultado positivo) y la especificidad es del 99,9 % (probabilidad de que un sujeto con prueba negativa no tenga la infección),se basa en una muestra de sangre o saliva y su resultado está disponible en 20 minutos. El Ministerio de Sanidad y el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos han elaborado una guía que les permitirá responder a las preguntas de los usuarios. Además, para obtener más información sobre este "autotest", Sanidad ha puesto a disposición del público el teléfono 900 111 000, gestionado por Cruz Roja Española, así como la propia web de Cruz Roja. El Ministerio publicado también en su web un documento de preguntas y respuestas frecuentes en las que especifica que existe un "periodo ventana", que es el tiempo transcurrido entre la infección y la aparición de anticuerpos detectables. Durante ese tiempo la prueba puede dar un resultado negativo aunque la persona se haya infectado ya que, generalmente, el cuerpo tarda entre 2 y 8 semanas tras la infección en desarrollar anticuerpos detectables. Casi todas las personas los han generado a los tres meses de la práctica de riesgo. Para descartar esta situación se debe repetir la prueba de VIH pasados los tres meses. Diagnóstico tardío Ante un resultado positivo, el afectado debe acudir a un centro sanitario para que le realicen las pruebas confirmatorias de laboratorio y, si fuese necesario, recibir asesoramiento médico sobre su nuevo estado de salud. Se estima que en España actualmente viven entre 140.000 y 145.000 personas con infección por el VIH, de las que aproximadamente una de cada cinco (18 %) no están diagnosticadas. El diagnóstico tardío de la infección es uno de los principales obstáculos de la respuesta a esta epidemia, ya que aumenta la morbimortalidad asociada y disminuye la respuesta al tratamiento.
 
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