Diabetes sin agujas

Las personas con diabetes tienen, además de vivir con la enfermedad y sus importantes complicaciones, una carga añadida: las agujas y los pinchazos. Agujas para medir los niveles de glucosa en sangre y agujas para las inyecciones de insulina. Y esto es especialmente desasosegante para aquellos que sufren de ansiedad por ser regularmente pinchados, que puede hacer que no controlen adecuadamente su enfermedad, lo que puede tener resultados nefastos. Por eso los investigadores se afana en buscar alternativas a las agujas. Nuevos biosensores, nuevos sistemas de luz, páncreas artificial… «Ya hay sistemas que reducen los pinchazos, pero no los evitan, sino que los reducen porque todavía no están suficientemente verificados y, en algunas ocasiones, necesitamos seguir usando los pinchazos», explica a ABC Salud Luis Ávila Lachica, vocal de la Sociedad Española de Diabetes (SED) y médico de familia. «Están aquí, en pocos años, dos o tres estarán disponibles; solo falta validarlos». En la actualidad, quienes padecen diabetes de tipo 1 tienen que colocar una diminuta gota de su sangre en una tira reactiva; es la única manera de averiguar su nivel de glucemia para administrarse, en consecuencia, la cantidad necesaria de insulina. La punción dactilar, además de ser un procedimiento desagradable y a menudo doloroso que se debe repetir varias veces al día, puede provocar inflamación y queratinización de la piel y que, a fuerza de ser repetitivo, llega a ser molesto. Sin embargo, en este campo hay novedades para los diabéticos. Por ejemplo, investigadores alemanes han diseñado un nuevo biosensor de dimensiones nanométricas capaz de medir el nivel de glucosa a partir de fluidos corporales como las lágrimas. La nueva técnica no invasiva, diseñada por un equipo de investigadores alemanes del Instituto Fraunhofer de Munich, contiene un chip diminuto que mide y a la vez realiza un análisis digital. La información obtenida con el chip se transmite por ondas de radio a un dispositivo móvil con el que los pacientes pueden mantenerse al tanto de su nivel de glucosa. La punción dactilar, además de ser un procedimiento desagradable y a menudo doloroso que se debe repetir varias veces al día, puede provocar inflamación y queratinización de la piel y que, a fuerza de ser repetitivo, llega a ser molesto El nuevo sistema de diagnóstico creado por dichos científicos alemanes podría, pues, relegar al pasado el procedimiento de punción y dar lugar a un uso generalizado de dispositivos de medición a distancia. GlucoSentri Otra opción podría ser el brazalete inteligente que permite a los padres de niños diabéticos controlar a distancia su nivel de glucosa desarrollado por una start-up valenciana. Las primeras unidades de GlucoSentri estarán listas el próximo mes de septiembre. Se trata de un sensor conectado a una aplicación con un sistema de alarmas remotas que permite la monitorización de los niveles glucosa de forma manual y automática cada cinco minutos, explica la empresa en un comunicado. El brazalete funciona con el registro desde la propia aplicación, introduciendo el teléfono o el correo electrónico. Una vez registrados, los 'cuidadores' recibirán avisos, de forma remota a través de un sistema en la nube, si los umbrales de hipo o hiperglucemia son superados por el usuario. Otro equipo de la Universidad de Bath (Reino Unido) ha diseñado un parche adhesivo, que puede medir los niveles de glucosa a través de la piel sin punción. El estudio se publicó hace unos días en «Nature Nanotechnology», explica que gracias a este nuevo parche, que no perfora la piel, muchos de estos millones de personas podrán decir adiós definitivamente a esos molestos pinchazos. El nuevo dispositivo extrae la glucosa del líquido que se encuentra entre las células a través de los folículos capilares, a los que se accede a través de una serie de sensores en miniatura que utilizan una pequeña corriente eléctrica. La glucosa se acumula en pequeños depósitos y se mide. Las lecturas se pueden realizarse cada entre 10 a 15 minutos durante varias horas. Gracias al diseño de la matriz de sensores y depósitos, el parche no requiere calibración con una muestra de sangre, lo que significa que los análisis de sangre con pinchazo en el dedo son innecesarios. Medición de glucosaOtra de las opciones en estudio son los parches que actúan al mismo tiempo como bionsensores y administradores de fármacos, como el desarrollado por un grupo del Instituto Nacional de Imágenes Biomédicas y Bioingeniería de EE. UU. El nuevo parche, que en realidad usa una serie de diminutas agujas que los investigadores prometen que no tienen dolor, detecta cuándo los niveles de azúcar en la sangre están aumentando y luego libera medicamentos para reducir esos niveles elevados. Eso significa que el parche podría eliminar la necesidad de extraer sangre de la punta de los dedos para controlar el nivel de azúcar en la sangre. También podría eliminar las agujas usadas para administrar insulina u otros medicamentos para la diabetes. «Se espera que este tipo de parche desechable controle los niveles de glucosa en sangre durante una semana», señaló el autor principal del estudio, Xiaoyuan Chen. Pero, aunque el parche parece prometedor, hasta ahora solo se ha probado en 21 ratones con diabetes tipo 2. Y hay que tener en cuenta que los resultados de los ensayos en animales no siempre se igualan en los ensayos en humanos. Otra aproximación realizada por investigadores del Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT) y del Hospital General de Massachusetts (MGH) es una nueva cápsula que está recubierta con pequeñas agujas que son capaces de inyectar los medicamentos directamente en el revestimiento del estómago después de que se haya ingerido la cápsula. En estudios en animales se ha visto que la cápsula había administrado la insulina de manera más eficiente que las inyecciones subcutáneas, además de que no se observaron efectos secundarios nocivos. «Podría ser una manera de olvidarnos de las agujas», reconoce Giovanni Traverso, investigador del Instituto Koch del MIT y uno de los autores principales del artículo que se publicó en «Journal of Pharmaceutical Sciences». MiniagujasAunque los investigadores han probado su cápsula para la administración de insulina, consideran que sería más útil para la administración de productos biofarmacéuticos, como anticuerpos, que se utilizan para el cáncer y enfermedades autoinmunes como la artritis y la enfermedad de Crohn. Esta clase de medicamentos, conocidos como «biológicos», también incluye vacunas, ADN recombinante, y ARN. Para el experto de la SED, sociedad que ha celebrado su XXIX Congreso Nacional de la Sociedad Española de Diabetes en Oviedo, el principales obstáculos de estas terapias es el coste, ya que son sistemas caros y que, además «todavía no confiamos 100% en ellos para evitar el uso de agujas». Páncreas artificial También se ha avanzado mucho en los llamados sistemas de páncreas artificial. Según la Dra. Mercedes Rigla, directora del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario Parc Taulí de Sabadell, estos sistemas consiguen aumentar de forma significativa el tiempo en el que los pacientes con diabetes tipo 1 tienen niveles de glucosa correctos, reduciendo también el tiempo en hipoglucemia. En dichos estudios los pacientes usan estos sistemas en su domicilio, siguiendo su vida habitual, con una supervisión médica suficientemente limitada como para poder ser aplicados en la asistencia habitual. A raíz de la publicación de sus resultados, y si efectivamente se confirman estos hallazgos, «las principales agencias del medicamento aprobarán su uso comercial», avanza Rigla, quien no duda en asegurar que «el páncreas artificial pronto será una realidad en nuestro medio». Su introducción en la práctica clínica no es ya solo inminente, sino que incluso actualmente algunas personas con diabetes tipo 1 están usando algún sistema de control automático de la infusión de insulina desarrollado al margen de la industria o gracias a que están incluidos en proyectos de investigación reglados. Por lo tanto, se estima que incorporación a la rutina clínica será cuestión de pocos años e, incluso, se confirma que «en el año 2020 ya tendremos comercializado más de un sistema de este tipo», indica. Contienen que posen un sistema de medida continua de glucosa, un algoritmo de control y un infusor que, de forma automática, infunde diferentes cantidades de insulina muy frecuentemente para mantener los niveles de glucosa en un rango normal. En principio, están pensados para que puedan servir a cualquier persona con diabetes tipo 1. De todos modos, matiza la Rigla, «aquellas personas que controlen mejor las ingestas y tengan cuidado en comprobar que el sensor está bien calibrado, obtendrán mejores resultados».
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Las personas con diabetes tienen, además de vivir con la enfermedad y sus importantes complicaciones, una carga añadida: las agujas y los pinchazos. Agujas para medir los niveles de glucosa en sangre y agujas para las inyecciones de insulina. Y esto es especialmente desasosegante para aquellos que sufren de ansiedad por ser regularmente pinchados, que puede hacer que no controlen adecuadamente su enfermedad, lo que puede tener resultados nefastos. Por eso los investigadores se afana en buscar alternativas a las agujas. Nuevos biosensores, nuevos sistemas de luz, páncreas artificial… «Ya hay sistemas que reducen los pinchazos, pero no los evitan, sino que los reducen porque todavía no están suficientemente verificados y, en algunas ocasiones, necesitamos seguir usando los pinchazos», explica a ABC Salud Luis Ávila Lachica, vocal de la Sociedad Española de Diabetes (SED) y médico de familia. «Están aquí, en pocos años, dos o tres estarán disponibles; solo falta validarlos». En la actualidad, quienes padecen diabetes de tipo 1 tienen que colocar una diminuta gota de su sangre en una tira reactiva; es la única manera de averiguar su nivel de glucemia para administrarse, en consecuencia, la cantidad necesaria de insulina. La punción dactilar, además de ser un procedimiento desagradable y a menudo doloroso que se debe repetir varias veces al día, puede provocar inflamación y queratinización de la piel y que, a fuerza de ser repetitivo, llega a ser molesto. Sin embargo, en este campo hay novedades para los diabéticos. Por ejemplo, investigadores alemanes han diseñado un nuevo biosensor de dimensiones nanométricas capaz de medir el nivel de glucosa a partir de fluidos corporales como las lágrimas. La nueva técnica no invasiva, diseñada por un equipo de investigadores alemanes del Instituto Fraunhofer de Munich, contiene un chip diminuto que mide y a la vez realiza un análisis digital. La información obtenida con el chip se transmite por ondas de radio a un dispositivo móvil con el que los pacientes pueden mantenerse al tanto de su nivel de glucosa. La punción dactilar, además de ser un procedimiento desagradable y a menudo doloroso que se debe repetir varias veces al día, puede provocar inflamación y queratinización de la piel y que, a fuerza de ser repetitivo, llega a ser molesto El nuevo sistema de diagnóstico creado por dichos científicos alemanes podría, pues, relegar al pasado el procedimiento de punción y dar lugar a un uso generalizado de dispositivos de medición a distancia. GlucoSentri Otra opción podría ser el brazalete inteligente que permite a los padres de niños diabéticos controlar a distancia su nivel de glucosa desarrollado por una start-up valenciana. Las primeras unidades de GlucoSentri estarán listas el próximo mes de septiembre. Se trata de un sensor conectado a una aplicación con un sistema de alarmas remotas que permite la monitorización de los niveles glucosa de forma manual y automática cada cinco minutos, explica la empresa en un comunicado. El brazalete funciona con el registro desde la propia aplicación, introduciendo el teléfono o el correo electrónico. Una vez registrados, los 'cuidadores' recibirán avisos, de forma remota a través de un sistema en la nube, si los umbrales de hipo o hiperglucemia son superados por el usuario. Otro equipo de la Universidad de Bath (Reino Unido) ha diseñado un parche adhesivo, que puede medir los niveles de glucosa a través de la piel sin punción. El estudio se publicó hace unos días en «Nature Nanotechnology», explica que gracias a este nuevo parche, que no perfora la piel, muchos de estos millones de personas podrán decir adiós definitivamente a esos molestos pinchazos. El nuevo dispositivo extrae la glucosa del líquido que se encuentra entre las células a través de los folículos capilares, a los que se accede a través de una serie de sensores en miniatura que utilizan una pequeña corriente eléctrica. La glucosa se acumula en pequeños depósitos y se mide. Las lecturas se pueden realizarse cada entre 10 a 15 minutos durante varias horas. Gracias al diseño de la matriz de sensores y depósitos, el parche no requiere calibración con una muestra de sangre, lo que significa que los análisis de sangre con pinchazo en el dedo son innecesarios. Medición de glucosaOtra de las opciones en estudio son los parches que actúan al mismo tiempo como bionsensores y administradores de fármacos, como el desarrollado por un grupo del Instituto Nacional de Imágenes Biomédicas y Bioingeniería de EE. UU. El nuevo parche, que en realidad usa una serie de diminutas agujas que los investigadores prometen que no tienen dolor, detecta cuándo los niveles de azúcar en la sangre están aumentando y luego libera medicamentos para reducir esos niveles elevados. Eso significa que el parche podría eliminar la necesidad de extraer sangre de la punta de los dedos para controlar el nivel de azúcar en la sangre. También podría eliminar las agujas usadas para administrar insulina u otros medicamentos para la diabetes. «Se espera que este tipo de parche desechable controle los niveles de glucosa en sangre durante una semana», señaló el autor principal del estudio, Xiaoyuan Chen. Pero, aunque el parche parece prometedor, hasta ahora solo se ha probado en 21 ratones con diabetes tipo 2. Y hay que tener en cuenta que los resultados de los ensayos en animales no siempre se igualan en los ensayos en humanos. Otra aproximación realizada por investigadores del Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT) y del Hospital General de Massachusetts (MGH) es una nueva cápsula que está recubierta con pequeñas agujas que son capaces de inyectar los medicamentos directamente en el revestimiento del estómago después de que se haya ingerido la cápsula. En estudios en animales se ha visto que la cápsula había administrado la insulina de manera más eficiente que las inyecciones subcutáneas, además de que no se observaron efectos secundarios nocivos. «Podría ser una manera de olvidarnos de las agujas», reconoce Giovanni Traverso, investigador del Instituto Koch del MIT y uno de los autores principales del artículo que se publicó en «Journal of Pharmaceutical Sciences». MiniagujasAunque los investigadores han probado su cápsula para la administración de insulina, consideran que sería más útil para la administración de productos biofarmacéuticos, como anticuerpos, que se utilizan para el cáncer y enfermedades autoinmunes como la artritis y la enfermedad de Crohn. Esta clase de medicamentos, conocidos como «biológicos», también incluye vacunas, ADN recombinante, y ARN. Para el experto de la SED, sociedad que ha celebrado su XXIX Congreso Nacional de la Sociedad Española de Diabetes en Oviedo, el principales obstáculos de estas terapias es el coste, ya que son sistemas caros y que, además «todavía no confiamos 100% en ellos para evitar el uso de agujas». Páncreas artificial También se ha avanzado mucho en los llamados sistemas de páncreas artificial. Según la Dra. Mercedes Rigla, directora del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario Parc Taulí de Sabadell, estos sistemas consiguen aumentar de forma significativa el tiempo en el que los pacientes con diabetes tipo 1 tienen niveles de glucosa correctos, reduciendo también el tiempo en hipoglucemia. En dichos estudios los pacientes usan estos sistemas en su domicilio, siguiendo su vida habitual, con una supervisión médica suficientemente limitada como para poder ser aplicados en la asistencia habitual. A raíz de la publicación de sus resultados, y si efectivamente se confirman estos hallazgos, «las principales agencias del medicamento aprobarán su uso comercial», avanza Rigla, quien no duda en asegurar que «el páncreas artificial pronto será una realidad en nuestro medio». Su introducción en la práctica clínica no es ya solo inminente, sino que incluso actualmente algunas personas con diabetes tipo 1 están usando algún sistema de control automático de la infusión de insulina desarrollado al margen de la industria o gracias a que están incluidos en proyectos de investigación reglados. Por lo tanto, se estima que incorporación a la rutina clínica será cuestión de pocos años e, incluso, se confirma que «en el año 2020 ya tendremos comercializado más de un sistema de este tipo», indica. Contienen que posen un sistema de medida continua de glucosa, un algoritmo de control y un infusor que, de forma automática, infunde diferentes cantidades de insulina muy frecuentemente para mantener los niveles de glucosa en un rango normal. En principio, están pensados para que puedan servir a cualquier persona con diabetes tipo 1. De todos modos, matiza la Rigla, «aquellas personas que controlen mejor las ingestas y tengan cuidado en comprobar que el sensor está bien calibrado, obtendrán mejores resultados».
 
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