«Tras un ictus, tienes que luchar»

Jesús Doiz sufrió un ictus «fuerte» hace cerca de 20 años. Empresario de la joyería de Pamplona, tenía tres hijas pequeñas «y una familia que sacar adelante».«El deshecho humano yo no lo había conocido hasta ese momento, porque no te puedes mover y estás tan mal que en ese momento te quieres morir», recuerda todavía hoy emocionado. Pero el pamplonés, que ahora tiene 75 años, pronto se dio cuenta de que «hay que luchar». Por eso Jesús, durante su recuperación en la Clínica Universidad de Navarra, plantó cara a la enfermedad y consiguió dar la vuelta a la situación: «reaccionas y decides luchar. Me había dado tan fuerte que me dijeron que saldría en silla de ruedas de la clínica, pero yo me propuse salir andando como sea y así salí». Han pasado dos décadas desde aquel accidente cerebrovascular y Jesús todavía sufre alguna secuela ya que, entre otras cosas, «todavía sigo luchando en la calle para intentar echar el pie bien», pero nada le impide llevar una vida totalmente normal e independiente y con la ilusión de «ver crecer a mis hijas». La atención médica en las primeras 6 horas, vital El ictus es una urgencia médica que requiere un diagnóstico y tratamiento precoz. «La llegada del paciente a un centro hospitalario en las primeras 6 horas de comienzo del ictus es fundamental para reducir las secuelas en un 25-30%», asegura el doctor Eduardo Martínez Vila, neurólogo de la Clínica Universidad de Navarra. Tras la primera fase de tratamiento, para conseguir recuperar la función neurológica perdida, la constancia en la neurorrehabilitación es de vital importancia. Los expertos aconsejan adoptar hábitos encaminados a la prevención de esta patología. «El ictus se puede prevenir ya que se conocen los factores de riesgo y todos son tratables: l a hipertensión arterial, el colesterol, el tabaquismo, la diabetes, el sedentarismo, la obesidad, la apnea obstructiva del sueño y enfermedades cardiacas como la fibrilación auricular».
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Jesús Doiz sufrió un ictus «fuerte» hace cerca de 20 años. Empresario de la joyería de Pamplona, tenía tres hijas pequeñas «y una familia que sacar adelante».«El deshecho humano yo no lo había conocido hasta ese momento, porque no te puedes mover y estás tan mal que en ese momento te quieres morir», recuerda todavía hoy emocionado. Pero el pamplonés, que ahora tiene 75 años, pronto se dio cuenta de que «hay que luchar». Por eso Jesús, durante su recuperación en la Clínica Universidad de Navarra, plantó cara a la enfermedad y consiguió dar la vuelta a la situación: «reaccionas y decides luchar. Me había dado tan fuerte que me dijeron que saldría en silla de ruedas de la clínica, pero yo me propuse salir andando como sea y así salí». Han pasado dos décadas desde aquel accidente cerebrovascular y Jesús todavía sufre alguna secuela ya que, entre otras cosas, «todavía sigo luchando en la calle para intentar echar el pie bien», pero nada le impide llevar una vida totalmente normal e independiente y con la ilusión de «ver crecer a mis hijas». La atención médica en las primeras 6 horas, vital El ictus es una urgencia médica que requiere un diagnóstico y tratamiento precoz. «La llegada del paciente a un centro hospitalario en las primeras 6 horas de comienzo del ictus es fundamental para reducir las secuelas en un 25-30%», asegura el doctor Eduardo Martínez Vila, neurólogo de la Clínica Universidad de Navarra. Tras la primera fase de tratamiento, para conseguir recuperar la función neurológica perdida, la constancia en la neurorrehabilitación es de vital importancia. Los expertos aconsejan adoptar hábitos encaminados a la prevención de esta patología. «El ictus se puede prevenir ya que se conocen los factores de riesgo y todos son tratables: l a hipertensión arterial, el colesterol, el tabaquismo, la diabetes, el sedentarismo, la obesidad, la apnea obstructiva del sueño y enfermedades cardiacas como la fibrilación auricular».